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Fuente

Por david_kether - 28 de Junio, 2009, 1:16, Categoría: KABALAH
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Cabala al alcance de todos.La doctrina esotérica hebrea.

Para descargarte el libro:
http://d.scribd.com/docs/2olfgpr4mssmkxw5u5to.pdf

Por david_kether - 28 de Febrero, 2009, 19:53, Categoría: KABALAH
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DEFINICIÓN DE LA CÁBALA O GRAN ARCANO

« DEFINICIÓN DE LA CÁBALA O GRAN ARCANO »
El autor del artículo es rabino sefardita, catedrático de historia, miembro de la Academia de Lengua Francesa. Está en posesión de varias condecoraciones, entre ellas la Legión de Honor. Preside el Círculo Cervantes de la Costa Azul (Francia). Agradecemos su desinteresada colaboración en la difusión del Conocimiento con este esclarecedor artículo.
DEFINICIÓN DE LA CÁBALA O EL GRAN ARCANO

El misticismo que tiende a revelar las extraordinarias realidades contemplativas del universo, fue transmitido por Dios a Moisés, el eminente legislador del pueblo hebreo, durante su histórica permanencia en el Monte del Sinaí.
El vocablo hebreo CABALA significa “tradición” y a la vez “transmisión”. Resulta ser, por lo tanto, la Mística y la Metafísica hebrea, carente de toda idea de superstición o brujería.

Los estudios cabalísticos y esotéricos hebreos abarcan la alta metafísica, la cosmología, la etnografía, la gnosis, la ontología y la geometría, así como la íntima contextura del universo, obra del Dios Eterno.

Su estudio es tan vasto y complejo, que resulta difícil facilitar nociones elementales...

Tradición, como hemos dicho, significa, sin embargo, ilustrar y adoctrinar todo lo recóndito de cara a la creación del Mundo y al MONOTEISMO INTEGRAL.

Claro está que la Cábala discrepa de determinados misticismos, producto de una orientación pagana del hombre colocado frente a los distintos fenómenos de la Naturaleza, como las tormentas, terremotos y otros acontecimientos aparentemente enigmáticos. Es por lo tanto la GNOSIS y la Teosofía del Pueblo hebreo.

Saturado de espiritualidad, éste último, ajeno por supuesto a toda consideración de tipo material, entrañablemente vinculado a la divina majestad, incorpórea e invisible, cuya naturaleza resulta ser incomprensible. Los filósofos griegos, tan solamente lograron asimilar semejante juicio y agudeza, 2.000 años después de los hebreos.

Con ello deseo sencillamente subrayar que para conseguir un estudio predilecto de la cábala, conviene alejarse del Mundo exterior y de toda tendencia materialista con miras a una mayor avenencia de la divinidad.

Nada tiene que ver, con lo que acabo de exponer, los yoguis musulmanes o los místicos hindúes; empeñados en conseguir el NIRVANA. Los cabalistas hebreos se preocupan, junto a su desvelo y devoción, de averiguar los secretos relativos a la estructura del Universo, de los misterios del Cielo, llamados en hebreo SOD. La cábala es por lo tanto, la piedra fundamental de la tradición esotérica hebrea. Es un cuerpo filosófico que se encuentra entremezclado en los textos bíblicos y talmúdicos principalmente en EL ANTIGUO TESTAMENTO, así como en el vasto complejo de simbolismo alquímico, astrológico, entre los que se incluyen también EL TAROT; esa baraja misteriosa que resulta ser de extraños orígenes pero que se relaciona íntimamente con el vocablo TORÁ.

De acuerdo pues, con la tradición, la cábala es la revelación de Dios recibida por Moisés por conducto del Arcángel Metratón, el cual se encuentra cara a cara con Dios.

De sus orígenes se dice que fue solo reservada a la tradición oral, habiendo sido transmitida en los tiempos bíblicos por el ilustrísimo sabio hebreo Rabi Simeon Baryohay a través del Zohar o Libro de Los Esplendores.

Acceder al contenido de la referida obra maestra resulta particularmente difícil, toda vez que se requiera para ello un perfecto conocimiento del idioma hebreo y del idioma caldeo.

Pero en el transcurso del siglo XII apareció escrita en España por el insigne cabalista Don Moisés de León y por consiguiente asequible al mundo occidental por conducto de la obra de Pico de la Mirandola, Knorr, Von Konrath, Cornelio Agrippa, etc...

No obstante, la tradición había permanecido en secreto, debido a la persecución de la Inquisición y desinterés de la ciencia materialista. Debido a la referida existencia subterránea, el Occidente buscó en Oriente la Sabiduría secreta, ignorando su condición oculta.

Resulta que lo poco que se había escrito corría peligro de ser destruido. Aún hoy día, vemos los resultados de esto, ya que la mayoría de los estudiantes de Ocultismo de Occidente buscan la iluminación tan solo en las fuentes orientales.

Afortunadamente, la Sabiduría de la CÁBALA puede resumirse en el único y maravillo ÁRBOL DE VIDA.

El Árbol de Vida es en realidad una especie de sistema-archivo universal, sobre el que pueden hilarse, no solo los datos adquiridos por los sentidos en el mundo físico, sino, los obtenidos por distintos métodos en los mundos interiores, es decir en el mundo subjetivo como en el objetivo.

Vamos a hacer un estudio sencillo de este diagrama en el que está condensada la sabiduría de la Cábala. Con su estudio, en profundidad, naturalmente, se nos desvela la estructura del Universo así cómo los misterios de la Creación y enigmas de los hombres.

Se suele decir que mediante el conocimiento de la cábala, Creador y hombre están en permanente diálogo.

Para su mayor conocimiento, los Cabalistas la han dividido en 4 partes:

· 1ª Cábala dogmática 
· 2ª Cábala literal
· 3ª Cábala práctica 
· 4ª Cábala no escrita

La Cábala dogmática, estudia la doctrina exterior tal y como aparece en las Obras magnas:

EL ZOHAR O LIBRO DEL ESPLENDOR, EL TALMUD O DESARROLLO DE TODA LA TEOLOGIA HEBREA, EL SEFER YETSIRA O LIBRO DE LA FORMACIÓN.

La Cábala literal se divide a su vez en tres métodos:

1.-GUEMATARIA O GEOMETRÍA: Método que estudia el valor numérico de los vocablos de la Biblia. Libro sacrosanto cifrado (Guarismo), donde cada letra dispone de una numeración específica; cosa de ineludible necesidad y utilidad, toda vez que mediante ecuaciones algébricas se convierte en identidad cuando son sustituidas por determinados valores.

2.-NOTARICON: Es un método que suele usarse de dos maneras: en primer lugar formando una palabra con las iniciales o terminaciones de los vocablos que forman una frase; o tomando las letras de una palabra y convirtiéndola en iniciales o finales de una oración.

3.-TEMURA: Es un método de permutación algo complejo.

La Cábala no escrita ha sido transmitida de forma oral y directa en el transcurso de todos los tiempos, y su secreto jamás ha sido traicionado, aún en nuestros días, en que observamos como se habla de estudios cabalísticos y esotéricos que poco tienen que ver con la verdadera cábala hebrea, muy ajena a la fenomenología y otras disciplinas similares.

Como queda anteriormente indicado, el Árbol de vida es un diagrama, un símbolo compuesto que tiene por objeto representar al Cosmos en su integridad, y a la vez, al Alma del ser humano, en relación con el referido Cosmos.

Cuanto más se estudia dicho símbolo, más se da uno cuenta de que constituye una representación perfectamente adecuada y que podemos utilizar para investigar y calcular todas las complicaciones de la existencia, tanto visible como invisible, así como la Naturaleza externa y las profundidades del Alma.

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que estamos a punto de iniciar el verdadero estudio de la Ciencia Secreta; es decir de la que está detrás del velo de la existencia física, no sólo la del organismo humano y la persona en general, sino del planeta y todo lo que hay en él y mas aún de todo lo que está manifestado físicamente en el Universo.

Se trata de una combinación de DIEZ ESFERAS, llamadas en hebreo SEFIROT y las líneas que las une son los 32 Senderos Sagrados representados en primer lugar por las 22 letras del alfabeto hebreo y las 10 SEFIROT O ATRIBUTOS DEL SEÑOR TODOPODEROSO.

A cada Séfira (Fem. de Sefirot) corresponde pues un número de 1 al 10; y a cada uno de los senderos corresponde una letra hebrea combinada a su vez con cada uno de los 22 Arcanos mayores.

Cada Séfira representa una fase de la evolución, con arreglo al tradicional lenguaje de los Reverendos Cabalistas y se le denomina «LAS DIEZ EMANACIONES DIVINAS». Los senderos que se encuentran entre ellas son fases de la conciencia subjetiva; son las sendas por las que pasa el Alma en su realización del Cosmos.

Vamos a tratar de los elementos de la referida filosofía que respaldan las técnicas mágicas, describiendo el Árbol de la Vida. Daré tan solo los fundamentos de la referida filosofía, toda vez que es algo tan extenso que seria demasiado ambicioso tratarlo en su totalidad en su simple reportaje.

Ya hemos visto que el Árbol de la Vida es un diagrama de las fuerzas que operan en el Universo. Lo mismo que el astrólogo clasifica el carácter humano en 12 tipos distintos, también el Árbol de la Vida dispone de 10 categorías esenciales en las que las cualidades de la vida se pueden dividir. Estudiando cada Esfera o Séfira por separado, en relación con el mecanismo de la vida en cada plano.

EL MOVIMIENTO DE LA ENERGÍA CREATIVA

PRIMERA SÉFIRA: KETER (CORONA). Esfera superior que representa la primera Causa: DIOS; La Realidad Ultima que se manifiesta durante el AIN SOPH (INFINITO DESCONOCIDO), o sea LA NADA ABSOLUTA. KETER es la cumbre del PILAR medio del diagrama, que está flanqueado por los pilares derecho e izquierdo, o también positivo y negativo respectivamente.

Es de esta primera ESFERA de donde procede la Energía creativa que desciende a través de las ESFERAS hasta encontrar el Plano físico, representado por la Séfira llamada MALCHUT (REINO, SOBERANÍA). Este descenso, sin embargo, no debe interpretarse en términos literales.

Este es aproximadamente el desarrollo de las SEFIROT en los distintos planos: La Energía creativa baja en forma de zig-zag en el orden en que se numeran en el diagrama. Lo mismo que sucede en nuestra analogía química, se produce una cualidad diferente de fuerza espiritual que afecta a la vida de cada tipo creado.

FUERZAS DE EQUILIBRIO: Cada SÉFIRA está dotada de ciertas características que nos afectan aquí en MALKUT, EL PLANO FÍSICO. Para ilustrar esto, fijémonos en CHESED Y GEBURAH: CHESED representa energía constructiva, son las fuerzas que se describen en la Palabra «MISERICORDIA», en su más vasto sentido. GEBURAH, su opuesto en el diagrama, es el símbolo de la energía destructiva: CHESED Y GEBURAH simbolizan MISERICORDIA Y JUSTICIA, lo cual se equilibra por el PERFECTO EQUILIBRIO Y BELLEZA DE LA SÉFIRA TIFERET que significa: AMOR Y BELLEZA.

Esto mismo se aplica a las demás SEFIROT: BINAH y CHOKMAH, NETZACH y HOD (Inteligencia, Sabiduría, Gloria y Esplendor), las fuerzas opuestas de las Esferas del Pilar Medio. De esto se deduce que el hombre ha de equilibrar su personalidad, antes de que pueda emprender los aspectos más prácticos de los Misterios; deberá aprender a equilibrar sus propias fuerzas internas, contrarrestando cualquiera de los rasgos indeseables con sus influencias opuestas.

EL AIN SOPH es lo que precede a KETHER o sea LA DIVINA CORONA DEL OMNIPOTENTE. Y significa: «EL INFINITO DESCONOCIDO».

CHOKMAH y BINAH: La Séfira CHOKMAH significa «SABIDURÍA». Es el punto superior del pilar positivo y simboliza el poder de KETHER en acción dinámica, estimulando y energizando a la Séfira BINAH: que significa «ENTENDIMIENTO». Es el receptáculo del poder que fluye de CHOKMAH y es asimismo denominada «LA GRAN MADRE». A veces suelen determinados cabalistas llamar a CHOKMAH «EL PADRE SUPREMO» con lo que ambos adquieren un significado simbólico claramente diferenciado CHOKMAH y BINAH son a la vez fuerza y forma.

CHESED Y GEBURAH: La Séfira CHESED significa «MISERICORDIA» o Compasión y se relaciona con las fuerzas constructoras. GEBURAH significa RIGIDEZ en la aplicación de la JUSTICIA. Es la fuerza correctiva en un sentido más amplio. Por lo cual cabe la idea de equilibrio, ya que sin éste se favorecería la Confusión.

Los planetas Júpiter y Marte, son asignados a CHESED Y GEBURAH respectivamente. La asociación de Marte a las fuerzas agresivas es natural, ya que expresa la energía violenta y disciplinaria de esta Séfira, mientras que Júpiter se asocia al paternalismo que se opone a Marte, la de CHESED.

TIPHERETH: Esta Séfira equilibra las fuerzas de CHESED Y GEBURAH. Es la esfera central del Árbol de vida y se relaciona con la belleza, Armonía y perfecto equilibrio. Posee en forma equilibrada la benevolencia de CHESED Y GEBURAH. Su planeta es el Sol que alimenta o destruye con su calor.

NETZACH Y HOD: La Séfira NETZACH significa «VICTORIA» y HOD «GLORIA». Si HOD es la esfera del intelecto, NETZACH es la de las emociones. Por ello HOD gobierna la mística ritual y ceremonial, mientras que NETZACH concierne más bien a los contactos con elementales y entes naturales. Netzach se relaciona asimismo con las pasiones y los sentidos y su planeta es Venus, símbolo de amor y de naturaleza: es todo lo que en la personalidad es espontáneo e instintivo. Su experiencia espiritual es la Visión de la Belleza triunfante y del amor.

YESOD: Esta Séfira significa «FUNDAMENTO» y se relaciona con el subconsciente, que es la base de nuestra personalidad y también con la sustancia etérica que es la del fundamento de la vida. Yesod equilibra Hod y Netzach con Tiphereth equilibra a Chesed y Gebura. El planeta que lo gobierna es la Luna, que refleja la luz del Sol, para nosotros las mareas del océano y del Alma humana son regidas por la Luna.

Es la Luz Astral impresionable y maleable que sostiene las imágenes y fantasías creadas por nuestra mente. Esta es la naturaleza de YESOD que viene a ser asimismo el «Anima Mundi» o Alma de grupo. La virtud de Yesod es la independencia. Se necesita independencia para entrar en el sendero oculto.

MALCHUTH: es el REINO, el mundo físico. Es la esfera final, que absorbe las cualidades de las demás y que da forma física a las fuerzas menos materiales. Uno de los aspectos propios de MALCHUTH está conectado con el plano etérico y base de la mística ritual, porque es el lugar de partida hacia los planos superiores representados por las otras Sefirot.

LA SEFIRA DAAT: (ENTENDIMIENTO). Esta Séfira está situada entre KETHER Y TIPHERETH. Determinados cabalistas afirman que, es una Séfira más de la cuenta, ya que en la Cábala tradicional no aparece siempre. Sin embargo debemos mencionarla porque es sumamente útil para el ejercicio del Pilar Medio que integra el Árbol de vida. 

DAAT es esencialmente un puente colocado sobre el Abismo que separa LA DIVINIDAD de lo que aún no es divino. El Abismo no deja pasar sino lo que está perfeccionado. Debe cruzarse sobre DAAT que significa también conocimiento.

Observando la disposición general del árbol, vemos que El AIN SOPH o INFINITO INCÓGNITO, es el punto de partida de toda vida manifestada, la expresión de la NADA, el desenvolvimiento de un plan que cubrirá todas las etapas de la vida y de la conciencia.

En el SOPH o AIN SOPH, Lo Infinito, sin límites, el Abismo. Aquí aparece un punto de Luz. Una fuerza que fue transmutada en pensamiento y que se proyecta para formar el tercer aspecto OR = La LUZ.

La LUZ es la fuente del poder del Universo, la fuente de toda sustancia de la que brotan las vidas individuales. De la LUZ en sus diferentes grados de vibración surgen todas las apariencias por emanación. La Luz ilimitada se identifica con EL ETERNO CREADOR.

Dice EL ZOHAR o LIBRO DEL ESPLENDOR:

"Cuando la MAJESTAD DIVINA deseó revelarse, produjo primero un punto de luz, que salió como un secreto de la Séfira AIN SOPH, una chispa de materia sin forma; el punto en el círculo (LA LUZ). Esta fuerza vital (Luz), moviéndose hacia fuera de sí misma, se condensa formando la primera de las Sefirot o sea KETHER, LA CORONA, ubicada a la cabeza del Pilar central o del equilibrio. Es el principio de todos los principios."

La Sabiduría Misteriosa es la existencia Pura, estabilidad, correspondiéndose con la primera Letra del Alfabeto hebreo «ALEF» (como Alfa Beta, en griego). Despierta en el hombre la aptitud para comprender, considerar, resolver: ALEF es iniciativa, originalidad, independencia, espíritu creador: LO SUPERLATIVO.

EL NOMBRE DIVINO DE DIOS O CORONA REAL ES: EHYE ACHAR EHYE. Cuando Moisés el ilustre Legislador del Pueblo Hebreo, al ser investido de la misión de rescatar a los israelitas sometidos al yugo y a la opresión de los faraones egipcios, como había de presentarse ante sus correligionarios y ante el faraón reinante, Dios le contestó: EHYE ACHER EHYE = YO SOY AQUEL QUE ES, FUE Y SERÁ, en abreviado YEHOVA que es la palabra que utilizan Los Testigos de JEHOVA y ELOHIM resulta ser el nombre que utiliza la Biblia para designar al TODO PODEROSO administrando JUSTICIA CELESTE.

Con arreglo a la Doctrina Cabalística, el Rayo Relampagueante debe tomar su marcha ascendente por el Árbol. Ya estamos apreciando en el comienzo de la Nueva Era estos movimientos de ponernos en marcha; estas inquietudes de querer ascender por los senderos que en otros tiempos quedaron reservados a los Iniciados. Hoy somos muchos los que tratamos de llegar a la meta, siguiendo los Senderos de Retorno que nos conducirán a la iluminación.

Este árbol que acabamos de repasar la Cábala lo proyecta en CUATRO PLANOS O MUNDOS:

I. El MUNDO DE AZILUT O ARQUETÍPICO KETHER.

II. EL MUNDO DE BERIA O MUNDO CREATIVO CHOKMAH-BINAH, CHESED-GEBURAH Y TIPHERETH. 

III. EL MUNDO DE LA YETSIRA O DE LA FORMACIÓN NETZACH-HOD Y YESOD.

IV. El MUNDO DE LA ASSIAH O MATERIAL MALCHUTH.


LOS ELEMENTOS DE LA CABALA

La Cábala o ciencia tradicional de los hebreos podría denominarse las matemáticas del pensamiento humano: Es el álgebra de la fe. Resuelve con sus ecuaciones todos los problemas del Alma, despejando las incógnitas de la creación. Da a las ideas la sencillez y la rigurosa exactitud de los números; sus resultados son para la mente  infalibilidad, la paz profunda para el corazón.

La Cábala se divide en 4 partes:

I. BERESHIT que significa Principio de la creación.

II. MERCAVA que representa el carro sagrado del Profeta Ezequiel.

III. GUEMATRIA 
IV. TEMURA que son las sagradas matemáticas, o sea el valor numérico de cada letra hebrea y de cada palabra de la BIBLIA, el LIBRO de LOS LIBROS por excelencia. 

La ciencia se comprueba con hechos. De la repetición de Los hechos en presencia de tal o cual fuerza, demuestra la existencia de las leyes. La unidad de las leyes hace suponer la unidad de la inteligencia legislativa. Esta inteligencia que estamos obligados a suponer según las obras manifestadas, pero que nos es imposible definir, es la que llamamos DIOS.

Anteriormente he hablado de las 32 vías: Las ideas expresadas por los números y las letras son realidades incontestables. Estas ideas encadenan y se conciertan como los números. Se procede lógicamente del uno al otro.

No olvidemos que la Biblia es un libro cifrado y que El ZOHAR o Libro del Esplendor al comentar los textos sagrados lo hace en un sentido elevado que escapa al alcance del vulgo. Porque estas palabras no han sido dadas sino para los maestros y los segadores del campo sagrado, para aquellos que han entrado en la prueba y han salido de ella.

Dirigiéndose a sus discípulos el Reverendísimo Rabí SHIMEON BAR YOHAY, gloria entre las glorias, dijo: 

«Un decreto se ha pronunciado contra nosotros por haber revelado misterios desconocidos de todos los hombres, desde el día en que Moisés, mirando cara a cara la divina visión, estuvo de pie en el Sinaí».

«Si debemos ser castigados por ello... yo no lo he hecho por mi gloria, sino solamente para impedir a mis hermanos errar en las vías de la gran sabiduría, y para que puedan presentarse sin rubor a la puerta del cielo» y se oyó una voz del cielo que decía: “Bienaventurado tú, Rabí Shimeón, así como tus compañeros. Acaba de ser revelado lo que el SEÑOR DE LOS CIELOS no revela a toda la familia celestial”.

Fue entonces cuando sus compañeros vieron al santo varón elevarse llevado por los santos Ángeles, más allá del velo que estaba extendido sobre su cabeza.
SEPHIROTES NOMBRE KABALISTICO NOMBRE CRISTIANO ATRIBUTOS CUERPOS
1) KETHER HAYOT HA KADOSH SERAFINES CORONA SUPREMA PADRE
2) CHOKMAH OPHANIM QUERUBINES SABIDURÍA HIJO
3) BINAH ARALIM TRONOS INTELIGENCIA ESPÍRITU
4) CHESED HASMALIM DOMINACIONES AMOR ÍNTIMO
5) GEBURAH SERAPHIM POTESTADES JUSTICIA ALMA DIVINA
6) TIPHERETH MALACHIM VIRTUDES BELLEZA ALMA HUMANA
7) NETZACH ELOHIM PRINCIPADOS VICTORIA C. MENTAL
8) HOD BENI ELOHIM ARCÁNGELES ESPLENDOR C. ASTRAL
9) YESOD CHERUBIM ÁNGELES FUNDAMENTO C. VITAL
10) MALCHUTH ISCHIM INICIADOS EL REINO C. FÍSICO


Antes de terminar este modesto trabajo, me parece obligado dedicar un sentido homenaje a aquellos ilustrísimos cabalistas Españoles como lo fueron D. Isaac Abravanel, D. José Caro, D. Moisés de León, Abulafia, Ezra ben Salomón, de las escuelas de Gerona, Zaragoza, Castilla, Toledo, Tudela, que lograron brillar con inusitado esplendor en el firmamento de la península, dejando huellas imperecederas de su paso por la misma.


gnosticum philosoforum

Por david_kether - 15 de Enero, 2008, 0:45, Categoría: KABALAH
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BERESHIT:


Pierre Poulain

BERESHIT:
Con esta mágica palabra se inicia la lectura del Génesis, el primero de los cinco libros del Pentateuco o Antiguo Testamento. Investigando el real sentido etimológico del término, descubrimos el ignoto origen de la Creación, y las aportaciones del Zohar, la Cábala o la esoterista Helena P. Blavatsky apuntan hacia nuevos horizontes de comprensión científica y cosmogónica.

Bereshit es la transcripción normalmente admitida - desde el punto de vista exotérico - de la primera palabra del Génesis, el primero de los cinco libros del Pentateuco o Torah (Biblia hebraica), o Antiguo Testamento según la versión cristiana. Bereshit significa: "al principio".

Hay diferentes claves para interpretar la Torah, al igual que sucede con otros sistemas esotéricos de la tradición oriental. No se trata aquí de discutir sobre la antigüedad de la Torah o acerca de su autenticidad como revelación. Helena P. Blavatsky, en el tomo V de su Doctrina Secreta, nos describe con suficiente claridad los antecedentes caldeos de la Torah hebraica. Además, la autenticidad del texto - gereneralmente aceptada - sigue siendo objeto de polémica para algunos; en efecto, los manuscritos originales hebreos se perdieron en la época del primer destierro de los judíos a Babilonia. Los libros fueron transcritos de memoria por el sacerdote Esdrás, y no tenemos otra alternativa que confiar en su memoria y en su integridad.

Sin embargo, la Torah encierra un esoterismo propio, que se revela a través de la Cábala, en el cual se enraiza el judaísmo. Junto a la Torah, - o ley escrita - existe el Talmud - ley oral - , compilación de la Mishna - comentarios sobre la ley escrita - y de la Guemara - comentarios sobre los comentarios - , al que se refiere la ortodoxia hebrea. De esto resulta que, a veces, las prescripciones del Talmud están muy alejadas de las enseñanzas ocultas de la Torah.

Cábala viene del hebreo, significa "recibir". Los cabalistas dicen que Moisés, además de la ley escrita, recibió en el monte Sinaí la revelación de una ley secreta: la Cábala.

Por otra parte, según la Cábala la totalidad de la Torah está contenida en el primero de los cinco libros del Pentateuco: el Génesis. El primer libro, en su totalidad, está contenido en el primer capítulo, que a su vez está contenido en la primera sentencia; la misma se haya íntegramente en la primera palabra, y ésta se resume en la primera letra: beth.

La primera sentencia del Génesis es generalmente leída: Bereshit bara Elohim eth hashamaïm v'eth h'areths; o sea: "Al principio, Dios creó los Cielos y la Tierra".

En hebreo no se escriben las vocales, y a menudo no se respeta el espaciado entre palabras. Helena P. Blavatasky incide en este rasgo y nos ofrece otra lectura; así, la misma sentencia se vuelve: "Viniendo de la esencia eterna, la doble fuerza ha formado el cielo doble"; o también: "En la fuente-madre, los dioses desarrollaron los Cielos y la Tierra".

Un comentario del Zohar, el Libro de los Esplendores - de referencia cabalística - , asocia el "principio" a la luz: "Antes que nada, el Rey hizo posible la transformación del vacío en un éter transparente e imponderable. Después, por un misterio de los más secretos, ese fluido se transformó en un gas sin ninguna configuración ni color. Sólo cuando el Rey dio contornos a la materia, se originó esa variedad de colores que, en realidad, no existe (...). Así, con el sonido del verbo, el infinito golpeó en el vacío; por tanto, el sonido del verbo constituyó el principio de la materialización del vacío. Pero esa materialización se hubiera quedado siempre en el estado de imponderabilidad si, en el momento en que golpeó al vacío el sonido del verbo, no hubiese surgido el punto deslumbrante, origen de la luz, que constituye el supremo misterio y del cual la esencia es inconcebible. Por esta razón, el verbo se llama 'principio'" (Zohar, I, 15a).

Ahora bien, en la palabra bereshit (principio) hallamos las palabras siguientes: rosh, que significa cabeza, y baït, que significa morada.

בראשית = ראש + בית

Helena P. Blavatsky precisa que el antiguo jeroglífico de la letra resh, primera de la palabra rosh, era una cabeza o un círculo. En el Zohar leemos: "Mientras la centella divina estaba encerrada en el sublime palacio, es decir, antes de manifestarse, no había ninguna particularidad que pudiera designarse en la esencia divina por un nombre: el todo no formaba más que uno, que se llamaba rosh".

Baït, la morada, parece simbolizar el "palacio de materia" que rodea la centella divina en el momento de la manifestación. Entonces se obtiene el sentido siguiente: Be rosh baït (bereshit) bara Elohim, o sea: "Cuando la divina centella (rosh) sirvió como semilla al palacio de materia (baït), fue creado Elohim".

Un comentario de R. Hiya parece relacionado también con aquella interpretación: "El misterioso Santo ha grabado un punto, y en ese punto ha encerrado todas las obras de la Creación. Igual que se puede cerrar todo con una llave, y esa llave puede encerrar todo en un palacio; ese palacio tiene cincuenta puertas: diez en cada uno de los cuatro puntos cardinales, nueve en el Cielo y una misteriosa".

Por otra parte queda por determinar lo que significa Elohim, palabra plural traducida por el singular "dios"; palabra femenina en hebreo que tiene un plural masculino.

Si volvemos a usar el método precedente de descomposición de las palabras hebreas, encontramos que mi ( מי ) significa: "el cielo de arriba", y ma ( מה ) : "el cielo de abajo". O sea, la divinidad no manifestada y la divinidad manifestada.

Así, la pregunta de Rabbi Simeon bar Yohaï: "¿Quién ha creado qué?", es en realidad una afirmación. En efecto, en hebreo mi significa también "quién", y ma significa "qué": el cielo de arriba ha creado el cielo de abajo.

Pero necesitamos un tercer término, "eso", como respuesta a la pregunta anterior (¿quién ha creado qué?: eso). "Eso", en hebreo, se dice eleh : ( אלה).

Rabbi Simeon bar Yohaï comenta: "Cuando el misterio de todos los misterios quiso manifestarse, creó primero un punto, que volvió a ser el pensamiento divino. Eso, ocultado en el nombre, existiendo sin existir, se llama en ese momento mi. Queriendo manifestarse, mi emana un vestido (la materia: eso), eleh, y se manifiesta como eleh-im. Elohim es, así, la legión, "los dioses-Uno", manifestada a través del Logos".

Ahora bien, no se trata de la primera misteriosa hipóstasis, pero sí de aquella que preside la creación material.

Se encuentra la misma significación esotérica del texto, escrito en hieroglíficos, con las claves que nos sugiere Helena P. Blavatsky. El misterio entero de la Creación es contenido en las palabras: Bereshit bara Elohim, o sea, las catorce primeras letras del Génesis.

BERESHIT:
Beth:morada, región, palacio.
Resh: círculo, cabeza.
Aleph: toro, potencia generativa o creadora.
Shin: tridente, diente, trescientos, Tres-en-Uno.
Yod: unidad perfecta o Uno; órgano de procreación.
Tav: raíz, fundación.
... o el Logos no manifestado.


BARA:
Beth, Resh, Aleph,
... o el misterio de la Creación.


ELOHIM:
Aleph: toro.
Lamed: aguijón de boyero; procreación activa.
He: apertura, matriz.
Yod: órgano de procreación.
Mêm: aguas, caos, poder femenino, complemento del Yod.
... o los poderes en la manifestación.


Todo lo cual se escribe, según el alfabeto arcaico (de derecha a izquierda):


"Bereshit es un velo que cubre el Logos no manifestado, y corresponde igualmente al Eter superior o Akâsha, virgen celeste y madre de todas las formas y de todos los seres" (Doctrina Secreta, tomo II). Aquel éter superior es el "fuego universal", el caos primordial. Ahora bien, bereshit también contiene la palabra "fuego": ech, que suprimida deja aparecer la palabra brit o "alianza".


בראשית = ברית + אש

Según esto Bereshit es asimismo: "la Alianza del Fuego".

La interpretación de las tres primeras palabras del Génesis, conocido su significado críptico a la luz de esas llaves, es: "Por la alianza del Fuego, la centella divina, poder generativo, Tres en-Uno en la unidad y residiendo en la raíz (fundamentos) sirvió como semilla (sembró) en el palacio de materia, y volviéndose hizo nacer a las poderosas que, a través de la matriz, procrean en la generación".

Como vemos, el sentido literal, "Al principio, Dios hizo...", queda muy lejos.

Para concluir, acudimos de nuevo a las palabras de H. P. Blavatsky: "Los libros mosaicos están llenos de conocimientos inestimables, puramente ocultos, en particular en los seis primeros capítulos. Leídos con la ayuda de la Cábala, descubrimos un templo sin igual de verdades ocultas, una fuente de belleza profundamente hundida debajo de un edificio, cuya arquitectura visible, a pesar de su aparente simetría, es incapaz de resistir las críticas de la razón seca, o de revelar su edad, pues pertenece a todas las épocas".
http://www.acropolis.org/articles/articles-read.aspx?lang=eng&ID=13

Por david_kether - 6 de Enero, 2008, 12:08, Categoría: KABALAH
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La Cabala judia.

Vamos a comenzar por lo parece más oportuno, por una precisiones de concepto y vocabulario. "Cábala" es la designación común desde el siglo XII d.C. para referirse a las doctrinas del "esoterismo y misticismo judíos". Parece que empezó a usarse así, restrictivamente (antes significaba sólo "tradición" de la ley oral), en tiempos de un rabino llamado Isaac el ciego, en la escuela alemana esotérica judía de esos momentos. Cábala es el sustantivo del verbo hebreo qabal, que significa "recibir" (por tradición). El sustantivo qabbalah designa la doctrina mística respecto a Dios y al universo recibida por revelación desde un remoto pasado y reservada para unos pocos elegidos.

Al principio la cábala eran especulaciones que afectaban sobre todo al ámbito de los puramente místico, pero bajo la influencia de nociones filosóficas tomadas del neoplatonismo y neopitagorismo adquirió un tono especulativo y teosófico.

Hay también otros nombres para designar la cábala y sobre todo a los cabalistas. Son los siguientes: "Los que conocen la gracia", "Los hijos del palacio real", "Los conocedores de las medidas", o los "conocedores" sin más y "dueños del conocimiento", etc. La cábala se llamó en España y en la Provenza en el siglo XII "sabiduría interior" (hokhmáh penimit), y los cabalistas eran los "sabios" o "conocedores" (maskhilim) de las cosas interiores. A partir del siglo XV quedaron fuera de uso todos estos nombres o perífrasis y se impuso el sustantivo cábala, y el adjetivo cabalista.


Aunque en las obras cabalísticas se muestre como una unidad, la cábala puede dividirse por comodidad en cábala teórica o teosófica (iyyunit), "ciencia de la divinidad", y cábala práctica o teúrgica (maasit), es decir la que pone al servicio de los hombres las fuerzas sobrenaturales. Por tanto, no hay que hacer sin más la ecuación cábala = mística.

En su parte intelectual la cábala busca aprehender los secretos de Dios, los de la vida oculta de la divinidad, del universo (la creación) y del hombre (es decir, de las relaciones entre la vida divina, la creación y el hombre). Puede decirse que es mística porque tales verdades van más allá del intelecto y sólo se consiguen por revelación a quienes se unen místicamente a Dios…, y si es a través del éxtasis, mejor.

Los cabalistas conciben a este Dios como tremendamente alejado, trascendente e incomprensible (el Deus absconditus -el Dios escondido- ya desde las especulaciones sobre la Sabiduría de los judíos piadosos de época helenística) pero a la vez un Dios que puede revelarse. En su parte práctica la cábala se acerca bastante a la magia. Hablaremos más tarde de ello.

Orígenes de la cábala

Para los judíos la cábala tiene orígenes muy antiguos y es una "tradición que viene de los Padres", es decir, de los antiguos Patriarcas bíblico. Para otros, la cábala y sus conocimientos tienen un origen posterior, desde Moisés en el monte Sinaí, que la recibió directamente de Dios al igual que la "Ley oral" y se continúa en la línea de los profetas. Según el apócrifo Libro IV Esdras 14,5-6, Moisés en el Sinaí recibió la Ley (22 o 24 libros) y unos 50 libros de enseñanzas ocultas. He aquí el texto:

Me revelé abiertamente sobre la zarza, y hablé con Moisés cuando mi pueblo era esclavo en Egipto. 4Y lo envié y saqué a mi pueblo de Egipto, y le traje al monte Sinaí, y lo retuve conmigo muchos días, 5y le mostré muchas maravillas, y le manifesté los secretos de los tiempos, y el fin de los tiempos, y le mandé diciendo: 6estas palabras harás públicas y estas esconderás. 7Y ahora te digo: 8Los signos que (te) mostré y los sueños que viste, y las interpretaciones que oíste, colócalas en tu corazón, 9porque tú serás llevado de los hombres y morarás en adelante con mi Hijo y con tus semejantes, hasta que se consumen los tiempos.

Así pues, según el texto Yhvh ordenó a Moisés que las primeras (obras) fueran hechas públicas, pero las segundas tenía que mantenerlas ocultas. Otros cabalistas pensaron incluso que las doctrinas secretas de la cábala habían sido reveladas a Adán, y que desde el primer hombre se habían transmitido sin alteración en una cadena de tradición perfecta.

Esta idea, que deniega cualquier historia o evolución a la cábala es naturalmente absurda. La cábala tiene lógicamente una historia dilatada de comienzo, evolución, diversidad de doctrinas, plasmación de un conjunto más o menos "ortodoxo" (que llamaríamos la cábala por antonomasia) y sus momentos de declinación y muerte.

Los inicios de la cábala son ciertamente antiguos. Pistas de que dentro de ciertos círculos judíos se comenzó ya antes de la era cristiana a especular sobre los temas más o menos místicos que luego serían después cabalísticos es la advertencia de Ben Sira (Eclesiástico): "No tendrás que ver con cosas ocultas" (3,22). De aquí puede deducirse que en círculos apocalípticos (desde el siglo III a.C.) y en las doctrinas secretas de los esenios comenzaban a guardarse celosamente secretos tanto sobre la divinidad como cosmológicos o sobre el mundo futuro.

La cábala corresponde a lo que llamamos la "gnosis" desde un punto de vista sociológico es decir, unas doctrinas religiosas que un visionario afirma haber recibido de la divinidad y que luego de facto -y también la mayoría de las veces en teoría- reserva para un grupo. Además, la cábala pertenece en líneas generales a la gnosis occidental ya que tiene un sustrato de la filosofía neoplatónica sobre todo, y también porque "como veremos" las doctrinas de la gnosis se transparentan tras las ideas de la cábala.

Con algunas excepciones, los cabalistas pretendieron permanecer dentro de los límites legales y prácticos del judaísmo (el judaísmo rabínico, con su halakah, o legislación, ya bien determinada e imposible de cambiar, por lo bien asentada en la tradición), del mismo modo que los gnósticos cristianos más acérrimos de los siglos II y III jamás pensaron que ellos estaban fuera de la Iglesia. Ellos eran la verdadera iglesia y la oficial, por el contrario, era la desviada, la que no entendía bien la esencia de la revelación traída por Jesús el revelador. Igualmente los rabinos cabalistas se creían los mejores de los judíos, los de verdad conocedores.

de Antonio Pinero - blogs.periodistadigital.com/antoniopinero

Por david_kether - 1 de Enero, 2008, 10:00, Categoría: KABALAH
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Origen del Zohar.

El Zohar - Su origen -

El Imperio Romano ocupaba la Tierra de Israel y las calles estaban bañadas en sangre.
Los romanos lanzaron severas medidas represivas contra las actividades espirituales de los israelitas. El sabio más grande de la era - un hombre que sería llamado el Padre del Mundo - fue sentenciado a muerte.
Su nombre: Rabí Akiva.
Su crimen: el amor a Dios.

Miles de personas se reunieron en las calles para presenciar la terrible ejecución. La piel de Rabí Akiva fue brutalmente arrancada de su cuerpo con cepillos de hierro afilados como navajas. La sombra de la muerte lo consumía a un ritmo inmoralmente lento.
Pero el místico Akiva había logrado total maestría sobre el mundo físico. Experimentó un dolor insoportable durante sólo un instante antes de que el éxtasis de la energía espiritual invadiera todo su ser; y así salió de este mundo con una alegría indescriptible en su corazón.
Dejó a su más querido discípulo, el hombre que llegaría a ser el kabalista más grande en la historia, un gigante entre los místicos, el reverenciado sabio, Rabí Shimon Bar Yojai.

El Imperio Romano temía más al poderoso Bar Yojai que a Akiva, por lo cual lo condenó también a muerte. Ante semejante sentencia, el místico y su hijo buscaron refugio en una cueva aislada de todo en P'quin, Israel, en la que se vieron forzados a permanecer durante 13 largos años para ocultarse del ejército del César.
Buscando obtener el mismo control sobre el reino material que había logrado su gran maestro, Rabí Shimon se enterró a sí mismo en el suelo, hasta la altura del cuello, durante cada día de su reclusión. Durante los largos años de doloroso aislamiento, recibió instrucción en las artes místicas de la Kabalá. Sus maestros fueron Moisés y el Profeta Elías.

Cuando cambiaron las autoridades del Imperio Romano, Rabí Shimon y su hijo pudieron regresar libremente a Jerusalem. Los años de intensa presión ejercida por la tierra dejaron profundas cicatrices y mutilaron el cuerpo del místico, cuya alma, en contraste, irradiaba una intensa Luz espiritual, tan fuerte que era difícil para los hombres comunes estar en su presencia.
Para proteger los secretos del Universo que le habían sido revelados, Rabí Shimon le pidió Rabí Abba, uno de sus discípulos, que consignara por escrito sus enseñanzas. Abba tenía un don extraordinario para escribir en el lenguaje abstracto de la metáfora y la parábola. Así, los secretos habrían de estar seguros, diestramente escondidos dentro de relatos abstrusos lo que hace que sea difícil para los malvados e indignos entender y mal utilizar este antiguo poder.
Nació así la obra espiritual fundamental de la Kabalá - El Zohar. Hasta el día de hoy, el Zohar ("Libro del Esplendor") está reconocido como la obra definitiva y autorizada de sabiduría Kabalística.
El manuscrito fue considerado misticismo y magia por las personas de la generación, lo cual visto de manera retrospectiva, resulta obvio.
El Zohar presenta una explicación detallada de ideas y conceptos que tienen siglos de adelanto a su época. En una era en la que la ciencia determinó que el mundo era plano, el Zohar describe nuestro planeta como esférico, y habla de personas que experimentan el día o la noche al mismo tiempo, según las diferentes zonas horarias.
El Zohar describe el momento de la Creación como una explosión tipo Big Bang, habla de un universo que existe en diez dimensiones, y explora la noción de universos paralelos.

Rabí Shimon dijo que el Zohar es más que un libro de secretos y sabiduría espiritual.
Explicó que este tratado místico es un poderoso instrumento dador de energía; una herramienta salvadora de vidas, imbuida con el poder de brindar genuina paz, protección, sanación y plenitud a aquellos que posean tal energía.
Y aún hay más. Como el monolito en la película 2001: Odisea en el Espacio, el Zohar puede ser la chispa que encienda el alma de una generación, generando así un cambio profundo y una transformación dentro de la conciencia del hombre y de la sociedad.
En otras palabras, así como un bombillo encendido ilumina una habitación a oscuras, revelando objetos que previamente no se veían, la Luz espiritual del Zohar puede iluminar las mentes de los hombres y abrirlas a la comprensión de los misterios escondidos del Cosmos.
De acuerdo con el Kabalista, estas influencias invisibles ayudarían a moldear el destino de la humanidad a medida que la presencia del Zohar aumente en nuestro mundo.
El gran sabio Bar Yojai declaró que llegaría el día en el que hasta un niño de seis años indagará en torno a la sabiduría espiritual de la Kabalá. Pero hasta que llegue ese momento, los manuscritos originales del Zohar deberán mantenerse ocultos.
Es por eso que estuvieron escondidos durante siglos. La disminución de la Luz espiritual del Zohar coincidió con el Oscurantismo, una época en la cual cada aspecto de la civilización incluyendo la educación, la ciencia y las comunicaciones entraron en un severo declive.
http://www.angeldelaguarda.com.ar/el_zohar.htm

Por david_kether - 25 de Diciembre, 2007, 4:28, Categoría: KABALAH
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LA CABALA.La diáfana verdad de lo eterno.

Emergiendo desde la Atlántida al Santuario del Espíritu
Carta Nº 39


LA CABALA
La diáfana verdad de lo eterno


Víctor Manuel Guzmán Villena
Año 5767


El estudio y práctica de la Cábala enseña cómo realmente se puede recibir y mantener todo aquello que estamos buscando en la vida, pero no sabemos cómo recibir, cómo buscar, cómo mantener lo que recibimos y por eso nuestras vidas son un constante caos. Cabalá es una palabra hebrea, aramea, que deriva del verbo lekabel, que quiere decir recibir.

La cábala es el nombre que los judíos dan al conocimiento místico que originalmente se transmitía de boca en boca. Dentro del gran tesoro del Talmud, el libro de la ley (s. VI), existen menciones a la especulación mística. Hay historias que hablan del secreto de esas doctrinas por lo que se creía que un conocimiento tan poderoso debía limitarse a un pequeño grupo. Tal vez el trabajo místico más famoso fue el Zohar (o "el libro del esplendor divino"), compilado por el rabino Moisés de León en Granada, a fines del siglo XIII, aunque se lo suele citar a principios del siglo II.

En la antigua literatura judaica, la Cábala o "Tradición" (Qabbalah) era el cuerpo total de la doctrina religiosa recibida a excepción del Pentateuco. A partir del siglo X d.C. se consideró a la Cábala como ciencia secreta, misteriosa y teosófica, destinada a explicar, siempre con lenguaje críptico, la creación "emanacionista" del Universo por el Ser definido como "Uno y Absoluto". Algunos cabalistas, como Pico della Mirandola, Reuchlin y Schikard, recogen la antigua tradición según la cual la Cábala deriva de la inspiración que Dios insufló sobre Adán, Abraham, Moisés, Esdrás y todos los que constituyen el círculo místico de los últimos Profetas.

La Cabalá viene a entregarnos la sabiduría... pero la decisión es nuestra, es decir aplicando el principio del libre albedrio, y es importante manejarse dentro de ese marco. Porque uno de los principios fundamentales es el del sistema de causa y efecto. Esto quiere decir que por cada acción nuestra hay una reacción, un efecto. Que nosotros somos la causa de todo lo que viene a nuestra vida. Todo lo que sucede es efecto de algo que nosotros hemos hecho bien o mal, y por lo tanto está en nuestras manos lograr el cambio... lo que hicimos lo podemos remediar.

Todos los humanos tenemos nuestro propio propósito y misión en esta vida, pero también hay una conexión y una misión colectivas. Lo que nos pasa en la vida no podemos considerarlo como una injusticia, porque existe una justicia total en este universo. Nosotros debemos entender que no somos víctimas y que, de alguna forma, llegamos a esa situación por hechos ocurridos no necesariamente en esta vida sino en vidas pasadas. Hoy somos el efecto de vidas anteriores y, lo que es más importante, hoy somos la causa de lo que puede venir mañana. La cabalá da las herramientas para transformar la vida y la vida de los demás, y la del mundo.

¿Cuáles son esas herramientas?

Son en realidad 72 secuencias de letras y una meditación que lleva el nombre de Aná Bejóaj que se encuentran integradas en el libro del Zóhar, específicamente en tres párrafos que describen la salida del pueblo de Israel de Egipto y la apertura del Mar Rojo. No son nombres propiamente dichos, porque ni siquiera tienen vocales... se pronuncian según las letras.
Explica Zimerman que en realidad son secuencias de letras arameas, que funcionan como antenas metafísicas, canales, que transmiten una energía específica del mundo espiritual al mundo físico. "Conforman una tabla de alta tecnología espiritual. Cada secuencia transmite una energía destinada a un marco específico: salud, finanzas, certeza... Esta secuencia de 72 nombres fue la que utilizó Moisés para abrir el Mar Rojo. No fue Dios. El utilizó la fuerza de esta secuencia para lograr esa apertura. Si lo hizo él, puede hacerlo cualquiera de nosotros".


El Arbol de la Vida o emanaciones sagradas


Según las sagradas escrituras, Dios entregó a moisés las especificaciones del candelabro de siete brazos (menorah) en el monte Sinaí. La pieza estaba hecha de una sola pieza de oro y, en la tradición de la cábala, sus siente soportes y tres uniones constituyen el mundo unificado y permanente de los diez sefirot. Los brazos de la izquierda forman el Pilar de la Severidad y los de la derecha el Pilar de la Misericordia. El tronco que une a ambos es el Pilar del Equilibrio, que simboliza la voluntad divina manteniendo todo el conjunto en armonía y organizando la jerarquía de los sefirot.

La jerarquía es expresión de la actividad creadora de Dios se percibe como un haz de luz y se manifiesta en el sefirtu, el cual expresa los atributos divinos en eterno equilibrio sustentando toda existencia, formando al hombre arquetípico Adam Kadmon. Esto puede ser comparado con un punto dentro de un círculo. Los diez sefirot fueron incluidos en este punto de luz o punto primordial.

Este punto de luz es imperceptible e indivisible, sin embargo tiene tres dimensiones que son: largo, ancho y profundidad. Cada una de estas tres dimensiones se dividen entres partes: comienzo, medio y fin. Por lo tanto tenemos nueve partes dentro de este punto.

Este punto primordial los diez sefirot fueron emanados en la siguiente orden:

Keter- Corona, el primer sefirah
Keter o la corona, es el punto de equilibrio, es la primera revelación de Dios y establece su nombre divino. Contiene todo lo que existió, lo que existe y lo que continuará existiendo.
Hokhmah- Sabiduría, el segundo sefirah
Hokhmah es el primer atributo en el Pilar de la Misericordia. Es el intelecto de la mente divina y una señal de talento en los humanos. Esta equilibrado con Binah, la compasión, ,el lado opuesto del pilar de la severidad.
Binah- Entendimiento o Comprensión, el tercer sefirah
Binah es la compasión y el primer atributo en el Pilar de la Severidad. Representa el intelecto divino y significa la aceptación de la tradición y el uso de la razón en la humanidad.
Hesed - Misericordia, el cuarto sefirah
Segundo atributo del Pilar de la Misericordia, representa las cualidades divinas de la tolerancia, la generosidad y el amor. En el Pilar de la Severidad se equilibra con Gevurah, el juicio.
Gevurah – Fuerza, severidad, el quinto sefirah
Gevurah, el juicio, representa la justicia divina y el orden. Se complementa con el cuarto sefirah, Hesed, el segundo atributo del Pilar de la Misericordia.
Tiferet - Belleza, el sexto sefirah
Este es el corazón de los corazones, sobre el cual reside la esencia de las cosas. Es la primer unión en el Pilar del Equlibrio. Daat, o la sabiduría, es la unión que continúa a Tiferet, aunque ésta no es un sefirah.
Nezah – Victoria o poder, el séptimo sefirah
Nezaba es la eternidad y el tercer atributo del Pilar de la Misericordia. Tradicionalmente se interpretaba como la victoria y representa el papel expansivo de los ejércitos de Dios y la cualidad dinámica, espontánea e impulsiva de la humanidad.
Hod – Hod, el octavo sefirah
Hod es el atributo más bajo del Pilar de la Severidad. Traducida a veces como "esplendor", puede referirse tanto a los ejércitos de Dios como a las cualidades pasivas y cognoscitivas de la especie humana.
Yesod - Fundamento, noveno sefirah
Yesod, la última de las uniones en el Pilar del Equilibrio, es el fundamento de todo lo existente, en los seres humanos, representa el ego, o la base de la conciencia.
Malkhut - Reino, el décimo sefirah
El último sefirah, el reino, simboliza la presencia de Dios en la materia. Tradicionalmente se consideraba que tenía naturaleza cuádruple en alusión a los cuatro elementos (agua, fuego, aire y tierra). Entonces, entiende que Dios se manifiesta en el mundo por medio de la combinación de estos cuatro elementos.

El Arbol de la Vida emana a la vez cuatro mundos que son los cuatro elementos de los alquimistas, las cuatro estaciones y las cuatro triplicidades astrológicas.
Cada uno de los mundos -emanación, creación, formación y acción- cae bajo la supervisión de una de las letras del Tetragrámaton IHVH como sigue: La primera letra, I, es el mundo de la emanación., la segunda letra, H, es el mundo de la creación; la V es el mundo de la formación; y la segunda H es el mundo de acción.
Conclusiones

La Cábala revela que existe dos universos paralelos, aunque existan muchos más, los cuales son el reflejo de los anteriores. Uno es el universo real representado por el círculo, el cual no tiene principio ni fin; el el otro el universo de la ilusión, representado por la línea recta, la cual es finita.
El primer universo es eterno, perfecto, siendo verdaderamente el único que tiene una existencia real; ha existido y continuará existiendo y expandiéndose por siempre; mientras que el otro universo, el ilusorio y el cual creemos que es el único que existe desde nuestra capacidad de percepción limitada en el momento presente, fue únicamente creado para satisfacer las necesidades del humano y compartir el proceso de creación.
http://losescritosdelalquimista.blogspot.com/search/label/CABALA

Por david_kether - 20 de Diciembre, 2007, 21:53, Categoría: KABALAH
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EL METODO DE LA CABALA


Hablando del método de la Cábala, uno de los antiguos Rabbis decía que si un ángel viniera a la Tierra tendría que tomar la forma humana para poder conversar con el Ser Humano. El curioso sistema simbólico que conocemos como Árbol de la Vida es una tentativa para poner en forma diagramática cada una de las fuerzas y factores del Universo Manifestado y el Alma Humana, para correlacionar una con otras y revelarlas como en un mapa, mostrando las posiciones relativas en que puede considerarse cada unidad y las relaciones entre ellas. En pocas palabras, el Arbol de la Vida es un compendio de Ciencia, Filosofía, Psicología y Teología.

El estudiante de Cábala trabaja exactamente en forma opuesta a la del estudiante de Ciencias Naturales. Este último se forma conceptos abstractos. Es innecesario decir que antes de que un concepto pueda ser analizado, es indispensable que haya sido compuesto. Alguien tiene que haber pensado primero en los principios que están resumidos en el símbolo que constituyen el objeto de la meditación del cabalista. ¿Quiénes fueron, pues, los primeros cabalistas que idearon ese plan? Los Rabbis están unánimemente de acuerdo en que fueron los ángeles. En otras palabras, que fueron seres pertenecientes a otro reino de la Creación de la humanidad quienes dieron al Pueblo Elegido su Cábala.

Para la mentalidad moderna esto puede parecer tan absurdo como el cuento de que los niños nacen debajo de las coles pero si estudiamos los muchos sistemas del misticismo que se conocen en la religión comparada, encontraremos que todos los iluminados están de acuerdo en ese punto. Todos los hombres y mujeres que hayan tenido una experiencia práctica de la vida espiritual nos dirán lo mismo, esto es, que han sido enseñados por Seres Divinos. Y seríamos muy tontos si negáramos el testimonio de tan numerosos testigos, especialmente si nosotros mismos no hemos tenido ninguna experiencia personal de los estados más elevados de la conciencia. Algunos psicólogos nos dirán que los Angeles de los Cabalistas y los dioses y los Manús de otros sistemas (mitología, panteones, etc.) son nuestros propios complejos reprimidos. Hay otros, de visión menos estrecha, que nos dirán que esos seres divinos son las capacidades latentes que existen en nosotros mismos. Para el místico devocional, este no es un punto que tiene importancia. El obtiene resultados, y eso es lo único que le importa. Pero el místico filosófico, el ocultista, piensa sobre la materia y llega a ciertas conclusiones. Sin embargo, estas conclusiones sólo pueden ser comprendidas cuando sabemos lo que quiere decir la realidad y podemos trazar una línea de demarcación definida entre lo subjetivo y lo objetivo. Cualquiera que esté familiarizado con los sistemas filosóficos convendrá que esto es pedir bastante.

Las escuelas indostánicas de metafísica tienen sistemas de filosofía muy detallados y complicados que tratan de definir estas ideas para que se pueda meditar sobre ellas, y aunque muchas generaciones de videntes han dedicado toda su vida a esa tarea, los conceptos siguen siendo todavía tan abstractos que sólo después de seguir un larguísimo curso de la disciplina que en el Oriente se llama Yoga, puede la mente comprenderlos. El cabalista se pone a la obra de una manera completamente distinta. Ni siquiera trata de elevar su mente en alas de la metafísica hasta el enrarecido aire de la realidad abstracta, sino que se formula un símbolo concreto que el ojo puede ver, para que él represente la realidad abstracta que la mentalidad humana no puede concebir aún. Sigue exactamente los principios del álgebra. X representa una cantidad desconocida. Y la mitad de X, y Z representa algo que conocemos. Si entonces empezamos a experimentar con Y para encontrar su relación con Z, y en que proporción, pronto dejará de ser algo completamente desconocido; habremos aprendido por lo menos algo acerca de Y, y si somos lo suficientemente hábiles, al final podremos expresar a Y en término de Z, y, luego, podremos comenzar a comprender X. Existen muchos símbolos que se emplean como objetos de meditación: la Cruz de la Cristiandad; los Dioses del Antiguo Egipto, los símbolos fálicos de otras creencias. Los no iniciados utilizaron estos símbolos como medios para concentrar la mente e introducir en ella ciertos pensamientos, evocando así otras ideas relacionadas con aquellos y estimulando determinados pensamientos. Sin embargo, el iniciado utiliza un sistema simbólico diferentemente; lo que usa como un Algebra mediante la cual podrá descubrir los secretos de las potencias desconocidas. En otras palabras, usa el símbolo como medio para guiar el pensamiento hacia lo Invisible o Incomprensible.

¿Cómo lo hace? Utilizando un símbolo compuesto, porque un símbolo que fuera una unidad aislada no serviría para su propósito. Al contemplar un símbolo compuesto como el Arbol de la Vida, observa que hay relaciones definidas entre sus distintas partes. De alguna de esas partes sabe algo; de otras puede intuir un poco, o quizás, para ponerlo en otras palabras, puede adivinar algo deduciéndolo de los principios primitivos. La mente salta así de algo conocido a algo desconocido, y, al hacerlo, atraviesa cierta distancia, metafóricamente hablando. Es como un viajero que cruza el desierto conociendo la situación de dos oasis y hace una marcha forzada entre ambos. Jamás se habría atrevido a lanzarse al desierto partiendo del primer oasis, si no hubiera conocido la situación del otro; pero al final de su jornada no solamente conoce mucho más acerca de las características del segundo oasis, sino que también ha podido observar el terreno que se encuentra entre ambos. Y así, haciendo marchas forzadas entre oasis y oasis, adelante y atrás, a través del desierto, va explorándolo gradualmente. Sin embargo, el desierto es incapaz de sostener la vida.

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Así ocurre también con el sistema de notación de la Cábala. Las cosas que ofrece no son pensables y, sin embargo, al ir de un símbolo a otro, se desenvuelve y piensa en ellos; y aunque tengamos que contentarnos con mirar como a través de un cristal empañado, sin embargo tenemos la esperanza de que, ultérrimamente, podremos ver las cosas cara a cara, porque la mente humana se desarrolla con el ejercicio, crece, se expande, y lo que al principio parece incomprensible como las matemáticas superiores lo son para un niño que no puede ni sumar, finalmente se llega al punto en que se alcanza la plena realización. Pensando sobre una cosa nos formamos conceptos sobre ella.

Se dice que el pensamiento fue la consecuencia del lenguaje y no el lenguaje el resultado del pensamiento. Lo que las palabras son al pensamiento, son los símbolos a la intuición. Por curioso que pueda parecer, el símbolo siempre precede a la elucidación. Y por eso declaramos que la Cábala es un sistema en desenvolvimiento y no un monumento histórico. Actualmente se puede extraer más de los símbolos cabalísticos que lo que era posible obtener en los tiempos de la antigua dispensación, porque nuestro contenido mental es muchísimo más rico en ideas. Por ejemplo, ¿cuánto más significa hoy el Sephirah Yesod, en el que operan las fuerzas del crecimiento y la reproducción, para el biólogo, que lo que significaba para el antiguo Rabbi? Todo lo que pertenece al crecimiento y la reproducción está resumido en la Esfera de la Luna. Pero esta Esfera, tal como se representa en el Arbol de la Vida, está situada en tal forma que tiene otros senderos que llevan a otros Sephiroth. Por tanto, el cabalista biólogo reconoce que debe hacer ciertas relaciones definidas entre las fuerzas resumidas en Yesod y las representadas por los símbolos asignados a esos senderos. Meditando sobre esos símbolos va obteniendo vislumbres de las revelaciones que no se le manifestarían al considerar solamente el aspecto material de las cosas. Y cuando llega al punto de elaborar esos vislumbres con el material de sus estudios, descubre que allí se encuentran ocultas importantísimas claves. De esta manera, en el Arbol de la Vida, una cosa lleva a la otra, y la explicación de las causas ocultas surge de las proporciones y relaciones existentes entre los varios símbolos individuales que componen este maravilloso jeroglífico sintético.

Cada símbolo, sin embargo, admite diferentes interpretaciones en los diferentes planos, y merced a sus asociaciones astrológicas puede ser asociado con los dioses de cualquier panteón, abriendo así nuevos y vastísimos campos de aplicación por los que la mente puede viajar incesantemente, pues cada símbolo conduce a otro en una ininterrumpida concatenación y asociación. Cada símbolo confirma a otro símbolo, de la misma manera que la unión de todas las ramas al unirse en un jeroglífico sintético, y cada uno de dichos símbolos es posible de interpretación en cualquier plano en que la mente esté operando. Este maravilloso y omniabarcante jeroglífico del alma humana y del Universo, en virtud de su asociación lógica de símbolos, evoca imágenes en la mente; pero estas imágenes no se desenvuelven de cualquier manera, sino que siguen una línea de bien definidas asociaciones en la Mente Universal. El símbolo del Arbol de la Vida es a la Mente Universal lo que el sueño al Ego individual: un jeroglífico sintetizado de la subconsciencia para representar las fuerzas ocultas.

El Universo, en realidad, es una forma mental proyectada por la mente de Dios. El Arbol Cabalístico puede ser comparado a una imagen onírica que surgiera de la subconsciencia de Dios y dramatizara el contenido subconsciente de la actividad mental del Logos. El Arbol de la Vida es la representación simbólica de la materia prima de la conciencia divina y de los procesos merced a los cuales el Universo vino a la existencia. Sin embargo, el Arbol no solamente se aplica al Macrocosmos sino también al Microcosmos, el que, como saben todos los ocultistas, no es más que una replica del primero, en miniatura. Por este motivo es posible la adivinación. Este arte tan mal interpretado y profanado tiene como base filosófica el sistema de correspondencias representado por los símbolos. Las correspondencias entre el alma del hombre y el Universo no son arbitrarias, sino que surgen de identidades en desenvolvimiento. Ciertos aspectos de la ciencia se desarrollan en respuesta a ciertas fases de la evolución, y, por consiguiente, involucran los mismos principios, reaccionando, por tanto, a las mismas influencias. El alma del ser humano es como un lago que estuviera en comunicación con el mar por un canal subterráneo. Aunque según todas las apariencias visibles el lago está rodeado de tierra y encerrado por ella, sin embargo, su nivel suba o baja de acuerdo con el flujo y reflujo del mar, a causa de esa comunicación subterránea. Y así pasa igualmente con la conciencia humana. Existe una conexión entre cada alma individual y el Alma Universal, profundamente oculta en las honduras de la subconsciencia, y, por consiguiente, participamos del flujo y reflujo de las mareas cósmicas.

Cada símbolo del Arbol representa una fuerza cósmica o un factor. Cada vez que la mente se concentra en él, se pone en contacto con esa fuerza. En otras palabras, se crea un canal superficial entre la mente consciente del individuo y la fuerza o factor particular del alma universal, y por este canal superficial consciente pasan las aguas del Océano a las del lago. El aspirante que utiliza el Arbol de la Vida como símbolo de sus meditaciones va estableciendo punto por punto la unión entre su alma y el Alma Universal. El resultado inmediato es un tremendo influjo de energías en el alma individual; y justamente éste es el que confiere los poderes mágicos. Pero así como el Universo debe ser gobernado por Dios, así también la compleja alma humana debe ser gobernada por su dios: el Espíritu del hombre. El Yo Superior tiene que dominar su universo, pues de lo contrario se produciría un desequilibrio energético: cada factor regiría su propio aspecto y se produciría la guerra entre ellos. Entonces tendríamos un gobierno de los Reyes de Edom, cuyos reinos eran las fuerzas desorbitadas. Es así como vemos en el Arbol de la Vida un jeroglífico del alma del ser humano y del Universo; y en las leyendas asociadas con él está la historia de la Evolución del Alma y el Sendero de la Iniciación.

Tomado de "La Kábala Mística" de Dion Fortune.

Por david_kether - 24 de Noviembre, 2007, 12:06, Categoría: KABALAH
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Las Tríadas en el Árbol de la Vida.

Las Tríadas en el Árbol de la Vida.




Si estudiamos detenidamente la figura adjunta del Arbol de la Vida, vemos que se forman en ella tres triángulos que unen diversas esferas. Básicamente vemos que, a simple vista y en forma descendente, se forman tres triángulos que reciben los nombres de: Triángulo Superior o Superno, Triángulo Etico y Triángulo Mágico.

Si observamos la forma que tiene cada uno de ellos, vemos que el primer triángulo (Superno) construido con las esferas de La Corona (Kether), La Sabiduría (Kjokmah) y El Entendimiento (Binah), es de carácter ascendente, teniendo su cúspide en Kether, en tanto que el triángulo que le sigue, el Triángulo Etico, conformado por La Misericordia (Kjesed), La Fuerza (Gueburah) y La Armonía (Tipheret), es de carácter descendente y se manifiesta como un reflejo del anterior, como si estuviera puesto sobre un espejo. Ahora bien, el Triángulo Mágico, que sigue a los otros, también es un reflejo del primero y una repetición del segundo, evidentemente a una menor escala. Por último, tenemos la esfera de El Reino (Malkuth), que si bien no forma un triángulo con otras esferas, es el receptáculo de todas las demás esferas del Arbol de la Vida.

No podemos dejar de analizar la relación general que se produce entre los diversos triángulos del Arbol de la Vida debido al hecho de que los triángulos inferiores actúan como reflejo del superior o superno.

,La palabra «reflejo» está definida en el diccionario como «aquello que ha sido reflejado», en tanto que «reflejar» está definido como «hacer retroceder o cambiar de dirección los rayos luminosos, caloríficos, acústicos, etc., oponiéndoles una superficie lisa». Por su parte, la palabra «imagen» se la concibe como «representación en pintura o escultura de una persona o cosa; representación de la divinidad, de los santos, etc.: representación de la figura de un objeto formado por la reflexión o refracción de los rayos de luz». Como se verá entonces, la palabra «reflejo» tiene una directa relación con la idea de imagen. Pero bien, este reflejo se da invertido como ocurre ante un espejo o en el agua. De allí que algunas imágenes antiguas del macroprosopos y del microprosopos se ve al derecho la primera y al revés, o invertida, la segunda, dándole una connotación demoníaca a la creación, o tomando el término «demiúrgico» en un sentido negativo y peyorativo que no tiene.

Asimismo en la Biblia se dice que el ser humano es creado a la imagen y semejanza de Dios. Nuevamente tenemos aquí la idea de imagen que, como hemos visto, se refiere a un reflejo; pero aparece también el término semejanza, que nosotros sabemos que se refiere a igualdad. Sin embargo, desde el punto de vista matemático implica una igualdad en los ángulos y una proporcionalidad en las líneas correspondientes. De esta definición matemática, que es más específica, nosotros podemos colegir que los términos «imagen y semejanza» se refieren a un «reflejo proporcional» de Dios.

Aplicados ahora estos conceptos a los triángulos en estudio, tenemos que el segundo y el tercero son un reflejo proporcional del Triángulo Superno, con una igualdad aparente, puesto que son un reflejo y, en consecuencia, su potencialidad no es la misma sino que es proporcionalmente inferior.

Muchas veces hemos visto en televisión alguna secuencia donde se muestra a una soprano que es capaz de romper los cristales al emitir determinadas notas; sin embargo - en el evento que esa secuencia sea real, o no una mera recreación artística - no se producen los mismos resultados con los artículos de cristal que nosotros tengamos cerca del televisor en ese momento, y ello es debido a que el aparato electrónico, si bien reproduce las imágenes y sonidos, no los trasmite con la misma fuerza e intensidad, distorsionando y aminorando los efectos de la realidad, lo mismo que ocurre con las energías espirituales, que no son manifestadas con la misma fuerza e intensidad en los planos inferiores, Por ello somos solamente una imagen proporcional de nuestro ser superior.

Antes de terminar, es útil recordar que en la esfera del Reino nos vamos a encontrar con los cuatro elementos, tres de ellos formando un triángulo, más un elemento que será la síntesis de los demás (la tierra o el color negro).

En todo caso, conviene tener presente que la idea de reflejo nos indica algo que está representado, lo que no quiere decir que tenga todos los atributos y potencias del ser que es representado, sino que es su imagen, su reflejo y, por lo tanto, sus potencias son proporcionales al ser que representan.

Pasaremos ahora a un estudio detallado de los tres triángulos básicos que se forman en el Árbol de la Vida, y a la esfera del Reino (Malkuth) que es el receptáculo de todas las energías que descienden desde las demás esferas de la Cabalah.

El Triángulo Superno o Superior:
Este primer triángulo está conformado por las esferas de La Corona (Kether), La Sabiduría (Kjokmah) y El Entendimiento (Binah), además de los senderos Nº 11, El Mago; Nº 12, La Sacerdotisa, y Nº 14, El Emperador.

Además de los componentes señalados debemos agregar la esfera de Daath, o El Conocimiento, que si bien se nos ha enseñado que es un estadio de consciencia fundamentalmente móvil y que su actividad puede hallarse en cualquier parte del Arbol de la Vida, no es menos cierto que su génesis se da con el Inmanifestado o con esta tríada, mas no con las otras, como pasaremos a explicar.

Para algunos autores, la esfera de Daath es una forma de manifestación directa de la Existencia Negativa o Inmanifestado que se expresa en la Creación, jugando en ella el rol de «embajador». Para otros, esta esfera es la resultante de la interacción de las esferas de La Sabiduría (Kjokmah -Activo) y de El Entendimiento (Binah-pasivo): «El Padre Superno, Abba, se casa con la Madre Superna, Ama, y Daath es el hijo». También hay algunos que sostienen que la esfera de Daath es el reflejo de la propia esfera de La Corona (Kether).

Sin embargo, cualquiera que sea la concepción que se tenga de esta esfera, si la analizamos desde el punto de vista tridimensional, proyectada hacia el centro y hacia afuera del triángulo superior, tendremos que – conjuntamente con este - se forma una pirámide simple de base triangular, siendo esta base el triángulo superno, compuesto por Kether, Kjokmah y Binah. Ahora bien, por el hecho de ser una pirámide de base triangular, es la primera figura tridimensional que se puede formar en el mundo de la geometría, y ello involucra un salto de dimensión desde lo bidimensional a lo tridimensional, que hace posible la creación de todas las demás figuras de este Universo. Resulta entonces interesante aplicar esta analogía a nuestro tema de estudio.

Con la analogía señalada, podremos comprender la situación que acontece en los estados de la inexistencia, en donde los tres elementos: Ain, la Negatividad; Ain Soph lo ilimitado, y Ain Soph Aur, la Luz ilimitada, se unen para provocar un salto desde lo adimensional a lo unidimensional, en donde la esfera de La Corona (Kether) es su resultante (o elemento de transición, si usamos los términos del ciclo dinámico). Por ello, es importante tener presente la imagen mágica de esta esfera que corresponde a la de «un Rey anciano, barbudo, visto de perfil». Importa destacar aquí la característica de que se encuentra de perfil, esto es. que no tenemos una visión completa de él sino sólo una parte, quedando oculta o fuera de nuestra percepción - mejor dicho, fuera de nuestra dimensión - aquella parte que lo une a lo Inmanifestado preservando su esencia incólume.

Del elemento Kether emanan, a su vez, dos polaridades o elementos diferentes y opuestos entre sí, el elemento activo o energía (Kjokmah) y el elemento pasivo o forma (Binah). De ahí entonces que las respectivas imágenes mágicas de cada uno de ellos son: una figura masculina, con barba, para La Sabiduría, y una mujer madura, una matrona, para El Entendimiento, Ambas, así como todas las demás esferas del Árbol de la Vida, emanan en un único y mismo acto, ya que esta creación, desde el punto de vista de Dios, no se genera en el tiempo y en el espacio, sino que estos elementos son consecuencia de aquella. Como nosotros apreciamos este universo dentro de nuestro tiempo y espacio, podemos sacar conclusiones tergiversadas y alejadas de la realidad esencial, debido a que estamos sometidos a las limitaciones de la propia creación.

Toda nuestra existencia gira en torno a un universo que es un enorme reflejo del pensamiento divino, denominado maya por los hindúes. Sin embargo, estas distorsiones reciben distintos nombres, dependiendo del plano en que se esté trabajando, denominándose «ilusión» en el mental y «espejismo» en el emocional. Así es como, mientras más denso sea el plano en el que nos encontramos, más alejados estaremos de la realidad esencial. Al estar sometidos a las innumerables y diversas leyes que rigen cada uno de los planos de manifestación, más enmarañada está nuestra percepción. Por ello se dice que mientras más elevado es el plano en que se encuentra el estudiante, más libre puede ser, hasta llegar el momento en que estará tan liberado que volverá a su esencia espiritual, fundiéndose con el Creador.

Podemos decir que el mayor estado de liberación lo podemos lograr en el estado de consciencia que emana de la esfera de Kether y que, en nuestro actual estado de existencia, podemos lograr, al menos, un acercamiento místico a través de la visión de su imagen mágica.

Con respecto a la esfera de La Sabiduría (Kjokmah), cuesta establecer la relación con el elemento activo o positivo del Árbol de la Vida, ya que lo usual es que el primer elemento - en este caso, Kether - sea el activo. Para comprender esta situación debemos analizar, desde un punto de vista didáctico, la dinámica que se produce desde la Inmanifestación hasta la esfera de Binah. Como vimos anteriormente, la esfera de Kether es la resultante del proceso que se produce en el Inmanifestado:

Activo = Negatividad (Ain),
Pasivo = Lo Ilimitado (Ain Soph),
Neutro = La Luz ilimitada (Ain Soph Aur);

siendo la esfera de Kether la transición de este proceso. Lo normal es que el elemento de transición se constituya en el elemento activo del siguiente proceso. Sin embargo, ello no ocurre con Kether por cuanto, si bien nace de un proceso dinámico, su manifestación completa no se da en este mundo - no forma parte de él - sino que está sobre el sistema o estructura. Por ello recibe el nombre de Corona.

Kether está en proceso de transformación permanente (Primeros Torbellinos) del cual emana la polaridad activa y pasiva de la Manifestación: Abba y Ama, el Padre Superno y la Madre Superna, Activo y Pasivo, Kjokmah y Binah, que no son más que Kether transformado en energía y forma. Esto es lo que comúnmente escuchamos en diversas religiones como la Unidad y Trinidad de la Divinidad al decir que «Dios es Uno y Trino», en otras palabras, es la Cabeza Que No Es, el Padre y la Madre.

El Triángulo Etico:
El segundo triángulo que se forma es un reflejo del primero, una imagen proporcional, figura invertida de la Tríada Superna. Está conformado por las esferas de La Misericordia (Kjesed), La Fuerza (Gueburah) y La Armonía (Tipheret).

Llama la atención el nombre de Triángulo Etico que se le ha dado a esta tríada, ya que nos sugiere la idea de que ella nos está rigiendo en relación a ciertos principios o normas de regulación de las formas y energías de la creación. Ello es así y lo explicamos a continuación:

El primer elemento que aparece en la Creación después de la aparición de la Tríada Superna - que se encuentra bastante alejada de nuestra realidad y percepción por ser eminentemente abstracta y sutil - es la esfera de la Misericordia (Kjesed-Zeus), Si utilizamos la mitología griega podemos encontrar algunos antecedentes que nos permitirán comprender la relación que aquí se produce. Cronos-Saturno, conocido como el dios de la tierra y de la cosecha, personificación del Tiempo, hijo de Urano y de Gea, había destronado a su padre, rigiendo al mundo, y para evitar correr la misma suerte devoraba a sus hijos apenas nacidos. Sin embargo, su esposa Rea, en vez de entregarle al último de ellos, envolvió una piedra en un pañal y se lo dio a tragar sin que Cronos se diera cuenta del engaño. Este hijo llamado Zeus (Júpiter para los romanos) creció alejado de su padre y, siendo ya adulto, lo destronó y extrajo de las entrañas de Cronos a sus demás hermanos liberándolos. Entre ellos lograron salvarse Poseidón (dios de los océanos), Plutón (dios de los infiernos) y Hera, esposa y hermana de Zeus. Desde ese momento Zeus gobernó en reemplazo de su padre. Posteriormente, padre e hijo se reconciliaron y Cronos-Saturno gobernó a los dioses antiguos.

Binah (Cronos-Saturno) representa la gran matriz del Universo de la cual emanarán todas las demás formas de la creación. Hasta el instante previo a la aparición de Kjesed (Zeus) todas las demás formas (sus hermanos) habían quedado aprisionadas en la Gran Matriz, sin que hubieran podido llegar a plasmarse, debido a la falta de energía suficiente. Sólo Kjesed (Zeus), con ayuda externa, logra sobrevivir a ese aprisionamiento y, una vez llegado a la madurez, podrá liberar a las demás formas, Esto ocurrirá cuando tenga la fuerza suficiente para generar su propia creación: el septenario inferior demiúrgico.

De aquí en adelante emanarán de la esfera de Kjesed todos los arquetipos del septenario inferior del Árbol de la Vida. Por ello es que en esta esfera se dan las profecías y la conexión con los Maestros del pasado. Esta esfera es el nexo con lo superior de donde emanan todas las formas y a través de ella se pueden plasmar las formas inferiores, conociendo lo superior y lo inferior. No obstante, también en la esfera opuesta, la Fuerza (Gueburah), nos encontramos con aspectos arquetípicos, esta vez orientados hacia lo kármico, además de la regulación a través de las normas y de la disciplina, que nos impele a una actuación determinada dentro de ciertos parámetros.

Tenemos entonces los aspectos profético-intuitivos de la esfera de Kjesed y los aspectos kármicos de la esfera de Gueburah. Ambas orientan el desarrollo del resto de la creación y, en especial, de nuestro pensamiento y sentimiento. De ellas emana todo el aspecto formativo que tendrá su concreción en el cuaternario inferior (la personalidad en el ser humano).

La intuición de la energía activa (Kjesed) en conjunto con la rigidez kármica de la forma y la disciplina (Gueburah) se sintetizan en la esfera de la Armonía (Tipheret). Estas tres esferas nos brindan el aspecto ético o moral (arquetípico) a través de los cuales se regirá la vida en los planos inferiores.

En otras palabras, podemos decir que la regulación ética o moral de esta Tríada se asimila a los arquetipos, que luego se estructurarán en pensamientos, después en ideas, las que encontrarán su concreción en lo físico. Hay un descenso, entonces, desde lo general y abstracto a lo particular y concreto, produciendo una armonía entre lo existente en los planos sutiles y lo creado en los planos inferiores. Esta armonía sólo puede ser entendida cuando se analizan las cosas o situaciones de la vida o de la historia en el verdadero contexto espiritual del peregrinaje y redención del alma. En esta esfera encontramos también el equilibrio perfecto entre las normas legales que regulan la vida de la creación y la suficiente inspiración de justicia y misericordia, emanada de la Voluntad Superior, De allí que las conductas valorativas, sean estas emocionales o mentales, deben encuadrarse en aquellas formas arquetípicas más elevadas.

La Tríada Mágica:
La tercera tríada del Árbol de la Vida está conformada por las esferas de La Victoria (Netzach), La Gloria (Hod) y El Fundamento (Yesod). Esta tríada es también un reflejo de la Tríada Superior y, por lo tanto, tiene una estructura invertida, o sea descendente, siendo el Fundamento su vértice inferior.

El nombre con el que se suele conceptualizarla es el de Tríada Mágica, por su especial interrelación con todo el proceso fenoménico que es capaz de producir la unión de lo astral o emocional, lo mental y lo etérico o electromagnético. En estos tres campos es donde se forman los vórtices de energía para su concretización en el plano físico y es donde se generan los procesos creativos finales.

Esta Tríada reviste entonces una gran importancia para toda la actividad creativa del ser humano, así como para la modificación de conductas arraigadas en su inconsciente, ya sea éste personal o colectivo, sobre todo cuando se realiza con un equilibrio emocional y mental.

Como ejemplo, podemos señalar que cuando una persona necesita efectuar un cambio en el mundo físico, requiere antes que nada establecer un objetivo prioritario dentro de las muchas necesidades que ella pretende alcanzar. Una vez establecido un objetivo (Hod), debe dinamizarlo o energetizarlo con la motivación suficiente para que llegue a plasmarse en lo físico, y ello se produce con el trabajo emocional o astral (Netzach). Una vez unido lo mental y lo emocional, el objetivo empezará a tomar una forma específica en el mundo etérico (Yesod), hasta que por fin trascenderá esta tríada para plasmarse en la esfera del Reino (Malkuth), el mundo físico.

Por otra parte, las personas con una mayor carga emocional requieren desarrollar la parte mental con el objeto de poder llegar a la concretización en el plano físico. Si no, gastan demasiada energía que se dispersa en innumerables objetivos sin que lleguen estos a resultados concretos, o dilatan su realización en el tiempo.

En este aspecto podemos destacar entonces que se hace necesario un crecimiento armónico en las personas, tanto en lo emocional como en lo mental, para que haya un desarrollo pleno. Mejor aún si ello se produce en escuelas iniciáticas que persigan potenciar la parte mental, como lo es el Martinismo, o las escuelas del Cuarto Camino, y la parte emocional superior, como es el desarrollo místico de las verdaderas escuelas Rosacruces y similares. Ambas vías en conjunto, conocidas como la vía cardíaca y la vida mental, nos pueden llevar a desarrollar, a su vez, la vía de la consciencia, que se encuentra en el Pilar del Medio, también denominado Pilar de la Consciencia o Equilibrio del Árbol de la Vida.

El Reino (Malkuth):
Como decíamos al comienzo, la esfera del Reino no forma triángulo alguno, al menos en el esquema en que nos encontramos trabajando. Es el receptáculo de todas las demás esferas del Arbol de la Vida y, especialmente. de las esferas de la Victoria (Netzach), la Gloria (Hod) y del Fundamento (Yesod). De ahí entonces que, como estas esferas corresponden a los mundos inferiores en el Arbol y a la personalidad en el ser humano, de su influencia se produce la formación de un mundo cuaternario en el Reino.


Por ello es que cuando se otorgan las relaciones cromáticas de cada una de las esferas a la esfera de Malkuth, se le asignan cuatro colores. Esta relación es la siguiente:

La Corona, Kether: Blanco
La Sabiduría, Kjokmah: Gris
El Entendimiento, Binah: Negro
La Misericordia, Kjesed: Azul
La Fuerza, Gueburah: Rojo
La Armonía, Tipheret: Amarillo dorado
La Victoria, Netzach: Verde
La Gloria, Hod: Anaranjado
El Fundamento, Yesod: Violeta
El Reino, Malkuth: Oliva, limón, bermejo y negro.

Desde este punto de vista, observamos que la tríada superior se basta a sí misma para generarse cromáticamente desde su aparición dual propiamente tal: Luz-Sombra, para dar la composición del gris y del negro de Kjokmah y de Binah. Luego se produce un salto dimensional y se pasa a la composición colorida, partiendo de la segunda tríada. Como vemos, ésta corresponde a los colores primarios: azul (Kjesed), rojo (Gueburah) y amarillo (Tipheret).

Luego se forma la tercera tríada por las combinaciones de las tres esferas anteriores:
Netzach = verde; por el azul de Kjesed más el amarillo de Tipheret;
Hod = anaranjado; por el rojo de Gueburah más el amarillo de Tipheret;
Yesod = violeta: por el azul de Kjesed más el rojo de Gueburah.

Por último, en la esfera de Malkuth se forman cuatro colores: limón, oliva, bermejo y negro, por la intervención compleja de las siguientes esferas:
Limón: amarillo de Tipheret y violeta de Yesod
Oliva: rojo de Gueburah y verde de Netzach
Bermejo: azul de Kjesed y anaranjado de Hod.

El color negro del Reino (Malkuth) juega un rol muy importante por cuanto es la síntesis de todos los demás colores. Podemos decir que es la síntesis de todas las demás influencias del Árbol de la Vida. Por ello, previo a su aparición como tal - representando además el elemento tierra - se forma una tríada con los demás elementos: aire, fuego y agua.
Roberto Vergara G.

Por david_kether - 13 de Octubre, 2007, 21:03, Categoría: KABALAH
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Los Cuatro Mundos de la Cábala.

Los Cuatro Mundos de la Cábala



Introducción:

Para comenzar a desarrollar este tema debemos necesariamente aludir, aunque sea en forma muy breve, a la cosmología cabalista. De hecho, los “cuatro mundos” corresponden en ella a la representación estructural de un cosmos que va más allá de lo físico y energético, a un cosmos que involucra toda la Creación, o sea, lo que la Divinidad ha desarrollado a partir de El Mismo. Esta creación así concebida conforma la Existencia Positiva. Para poder analizar estas estructuras de existencia es necesario detenernos en su formación.

La Creación es el mayor de los misterios que el ser humano está llamado a descifrar porque, si bien es cierto que él forma parte integrante de la manifestación, según la Cábala, tiene la posibilidad de superarla, ya que su origen proviene de Aquel o Aquello que se mantiene tras el velo de la existencia. El ser humano es el único ser que pertenece a esta creación y que al mismo tiempo existía antes de que ésta se manifestara. Por lo tanto, la preexiste y por ello puede llegar más lejos que nadie en su camino de evolución. Es más, según la Cábala tradicional judía, el ser humano está llamado a ser la herramienta determinada por el Altísimo para que, a través de su acción en el Universo material - nivel de existencia en donde de una u otra forma se expresan todas las energías participantes de la creación - pueda llevarse a cabo la labor de evolución de todo lo manifestado de modo que vuelva a su Origen.

Dios - Aquello que está más allá de nuestra comprensión - decide crear un Universo, y difícilmente podremos determinar por qué tomó esa decisión. Simplemente debemos aceptar esta realidad. Y, aunque se pueda especular mucho al respecto, la tradición cabalista reconoce que es imposible llegar a saberlo, aceptando que eso está vedado a nuestra realidad. Tratar de explorarlo es lo mismo que intentar conocer a Dios en su Esencia. El ser humano puede conocer todos los secretos de Su obra: su Creación. Ya esto es una tarea magnífica propia de dioses, pero ir más allá está fuera de sus posibilidades.

Aceptamos que Dios decide crear una manifestación, y este es su gran maravilloso misterio. El crea, con lo que otorga una parte de El mismo a esta manifestación por formarse, pero, al mismo tiempo se mantiene incólume e inalterado. Crea, pero no se involucra en esta creación. Dios está en la creación, pero la creación no es Dios. ¿Cómo realiza este prodigio? La Cábala plantea que desde su Realidad – la única y verdadera, llamada la Existencia Negativa - transciende a una nueva realidad ficticia llamada la Existencia o Existencia Positiva , en la cual se concibe y conforma la manifestación. Dios, en esencia, se mantiene aislado de esta creación a través de tres velos llamados por la Cábala:

Ein = Negatividad
Ein Soph = Lo Ilimitado
Ein Soph Aur = La Luz Ilimitada

Ellos permiten que Dios se exprese en la Creación y que a la vez se mantenga incólume y aparte de ella. Estos tres velos se traducen en el término Pargod o cortina cósmica y a partir de ella la creación comienza a manifestarse.

La Divinidad proyecta a través de la cortina una parte de su Realidad, plasmándola en el primer estado de manifestación o existencia positiva, la que es conocida como Kether, “Corona”. Partiendo de allí, toda la Existencia Positiva se expresa instantáneamente y la Cábala la ordena en diez emanaciones: los Sephiroth (Sephirah en singular), de los cuales el primero es la ya mencionada Corona.

Ellos habrían surgido en forma instantánea y simultánea, por lo que no existe ninguno superior a otro, todos son emanaciones divinas de igual magnitud e importancia. La única diferencia que podría establecerse es que se manifiestan en diversa forma. Pero para fines didácticos, la enseñanza de la Cábala ha establecido un orden, una jerarquía, entre los Sephiroth - ya que nuestra comprensión y capacidad de intelectualizar este conocimiento es limitada - estableciendo distintas estructuras para el estudio de las relaciones entre ellos. La más universal y conocida es la del Arbol de la Vida.

En este artículo analizaremos una de estas estructuras: la llamada los Cuatro Planos o Mundos de la Cábala.


Los Cuatro Mundos:
Para los cabalistas, esta estructura de estudio refleja especialmente las enseñanzas de la Mercavah, las que, entre otras cosas, son interpretaciones cabalistas del libro de Ezequiel en el Antiguo Testamento.

Los cuatro mundos son cuatro niveles de manifestación sobre la base de los cuales está construida la creación:

1.- El Plano Divino o Atziluth
2.- El Plano de la Creación o Beriah
3.- El Plano de la Formación o Yezirah
4.- El Plano de la Materia o Asiyyah

Estos cuatro mundos o planos se ven representados en el citado libro bíblico en el Capítulo I. La visión de las “criaturas vivientes”, corresponde al Plano Material; la visión de la “bóveda o firmamento” al Plano de la Formación; la visión del “trono como de zafiro” al Plano de la Creación, y finalmente, la visión de la “figura de apariencia humana” al Plano Divino.

Estos cuatro mundos se pueden relacionar de diversas maneras con el Arbol de la Vida, pero, básicamente podemos encontrar dos criterios de relación:

I.- Cada mundo involucra un Arbol de la Vida completo, por lo tanto, cada Sephirah posee cuatro aspectos, de acuerdo a estos cuatro planos.

2.- El Arbol de la Vida se puede dividir en los cuatro mundos o planos.

Atziluth:
Este mundo corresponde al Plano Divino, en el que Dios mismo plasma su Esencia en las Diez Emanaciones de las que hablamos anteriormente. Por esta razón Dios tiene un nombre distinto en cada una de estas esferas o Sephirah. En este nivel la creación es esencialmente divina - por ello está libre de toda mácula - y
es una sola.

No existe la dualidad en este nivel arquetípico y, aunque es difícil comprenderlo, Dios es uno solo y completo, pero se puede reflejar en los diez estados de manifestación divina. En este plano se encuentra reflejado el Adam Kadmon , el ser humano superior y divino. Al respecto Leo Schaya expresa: “Ahora bien, la “imagen de Dios” por excelencia es el hombre, cuyo único ser integral incluye todas las realidades cósmicas y sus arquetipos increados. No hay otra criatura que exprese la totalidad de los Sephiroth tan sintéticamente y, al mismo tiempo, tan explícitamente como el hombre.” Según la tradición cabalista, el ser humano “Celestial” preexistía a la creación formal del Universo en todas sus dimensiones. Este Adam Kadmon u “hombre celestial” está directamente relacionado con esta expresión divina a través de los Sephiroth atzilúticos. Y es misión del ser humano conocer la creación para nuevamente ascender a esta existencia una con Dios mismo.

Leo Schaya plantea con respecto a esto:
“Dios creó al mundo y todo lo que existe contemplando al hombre de arriba Adam ilaah , que no es sino la unidad infinita de los diez Sephiroth”.

Este mundo de las emanaciones o arquetípico está relacionado con la chispa divina que posee cada ser humano, y que se mantiene incólume e inalterable en el alma de Dios Mismo. Los cabalistas llaman a esta esencia Chaia. y difícilmente podremos tomar consciencia de ella mientras estemos encarnados, ya que ella se mantiene inalterable en el mundo de Atziluth y no se involucra ni se contamina con los otros mundos de manifestación, en donde existe dualidad o multi-diversidad. A pesar de esto, esta “Chispa Divina o Mónada” permite la expresión de las otras formas de expresión del ser humano. Esta esencia divina se llama Yechidah , según Rabbi Azariel.

Analicemos brevemente los nombres divinos de cada esfera:

Corona.- Kether.- Corresponde al nombre divino de Eheieh, que se puede traducir como “Yo Soy” o “Yo Soy el que Soy”, aunque otros autores plantean que debe interpretarse como “Yo Seré”.

En la Biblia, Dios se presenta a Moisés para encomendarle la misión de rescatar a su pueblo de la esclavitud, y cuando éste le pregunta por Su Nombre, El se da a conocer: “Eheieh aher Eheieh”, es decir: “Yo Soy el que Soy”. El sonido de este nombre divino representa la inhalación y exhalación del aliento, simbolizando a Kether como el origen y raíz de todo lo que existe y el fin al que todo ha de volver.

Sabiduría.- Hokhmah.- Se le atribuye el nombre divino de Jehovah , como un intento de pronunciar el nombre impronunciable de Dios: el Tetragramatón (iod-hei-vau-hei). También se le hace corresponder el nombre de yah, considerado como el título del Padre. Los rabbis llamaban a Hokhmah como el iod del Tetragramaton, y por ello este nombre.

Entendimiento.- (Binah).- En esta ocasión el nombre divino es Jehovah Elohim. El segundo nombre es el que caracteriza a las representaciones de todo el Pilar del Rigor o Severidad. Con respecto a elohim, existe y siempre ha existido una controversia, ya que es una voz hebrea de tipo plural. Por eso algunos autores la han traducido como “dioses”, algo totalmente inaceptable dentro del estricto monoteísmo judío. Sin embargo, hay varias explicaciones al respecto. las que en conjunto traerían más luz sobre este tema. Comentemos brevemente algunas de ellas.

Dion Fortune plantea que elohim es un vocablo femenino que tiene terminación plural, por lo que debería ser traducido como “diosas” o “diosas y dioses”, aludiendo por una parte a la idea de la Energía femenina o receptiva que tiene el Pilar de la Severidad y por otra parte a la labor de complementación con el Pilar Masculino, permitiendo una fructífera fecundación. Observemos que a este nivel comienza a aparecer el concepto de dualidad, de pares de opuestos, los que en una acción conjunta dan como resultado un tercer elemento. Con Kether tenemos una primera emanación equilibrada, luego aparece simultáneamente Hokhmah y Binah, como los representantes de esta primera dualidad.

También es importante considerar que, según la Cábala, en Binah o Entendimiento es donde empieza a producirse la forma, dando por resultado la división aparente en infinitas manifestaciones. Dios - siendo Unico e Indivisible - aparenta dividirse en una gran cantidad de formas, porque ninguna de ellas puede abarcarlo completamente. Todo esto es sólo una ilusión a fin de que pueda llegar a expresarse en una Creación que alcance al plano físico. Esta aparente diversidad será más evidente a medida que descendamos en el Rayo de la Creación.

En otra explicación cabalista se dice que en Binah se encuentran intrínsecos los otros seis Sephiroth, incluso el séptimo que pone un broche final a todo el proceso. A los seis Sephiroth de creación (desde Hesed a Yesod) se les conoce como el Pequeño Rostro, o el Microprosopo. Al estar expresados virtualmente o potencialmente en Binah, elohim estaría compuesto de los vocablos eleh (la pequeña cara) agregado a mi (la gran cara) que se invertiría hacia lo creado formando im.. De esta forma tenemos eleh+im, que sería la expresión de toda la creación latente en esta tercera Sephirah.

Misericordia.- (Hesed).- Tiene el nombre divino de el o al, lo que también puede deberse a lo que mencionábamos en Binah:. Eleh (la pequeña cara), puesto que éste es el primer Sephirah de Microprosopus o del grupo de seis denominado “Constructores”. Debemos considerar que en la Cábala la creación se produce desde Hesed hasta Yesod, y que cada uno de estos Sephiroth se relaciona con un día de creación del Génesis. El séptimo, el de descanso, corresponde al último Sephirah: Malkhut (el Reino). El proceso se produce por la transición de los tres Sephiroth más elevados, que se mantienen fuera del alcance de la expresión de la creación en sí, y que son Kether, Hokhmah y Binah. Con Hesed comienza recién la posibilidad de expresión de la creación, es su inicio, y por ello es que Crowley plantea que este nombre al representa a la Esfera, que a la vez simboliza al numero cuatro, “la más alta manifestación posible de la deidad”. Referente a esto, Knight agrega que este nombre está integrado por las letras Aleph y Lamed, las que de acuerdo al significado simbólico de las letras hebreas, significan el comienzo o principio (Aleph) que se despliega alcanzando una nueva realidad de existencia (Lamed).

Fuerza.- (Gevurah).- Corresponde ver el nombre divino de Gevurah, y es Elohim Guebor, lo que podría traducirse como “los dioses poderosos” correspondiendo perfectamente con las características mencionadas de la Esfera.

Armonía.- (Tiferet).- A Tiferet se le asocian los nombres de Jehovah y Aloath va Daath, lo que puede traducirse como Dios o Tetragramatón manifestado en la esfera de la mente o del espíritu. El Tetragramatón sería expresión de la Divinidad en una dimensión menor a su Padre, ya que esta Esfera es el centro del Microprosopus o pequeña cara, representándola a menudo ella sola, como corresponde por ser hijo, mediador entre el Padre y la representación final. Su otro nombre hace alusión a una Sephirah que se mantiene invisible (D'aat ), siendo el conocimiento transcendente, la representación de la conciencia que puede desplazarse a distintos niveles, pero que aquí encuentra su principal forma de manifestarse.

Victoria.- (Nezah).- La atribución divina del Sephirah Nezah es Jehovah Tzabaoth, que puede traducirse como Dios de los Ejércitos.

Gloria.- (Hod).- El nombre correspondiente a Hod es Elohim Tzabaoth, que sería el Dios de las Huestes.

Estos dos nombres hacen referencia a la diversidad de fuerzas o energías por un lado y de formas por el otro, que se expresan a este nivel.

Fundamento.- (Yesod).- Esto dice relación, en el plano Atzilútico, con el nombre divino Shaddai el Chai, que Dion Fortune traduce como “el Dios Todopoderoso y Viviente”, debido a que en este Sephirah se encuentra la creación completa, y sólo resta alcanzar el plano físico para que se manifieste totalmente. Por esta razón es que Crowley traduce este Santo Nombre como “Todo Poderoso en cada Dios Viviente”, refiriéndose a su función esencial como generador final del universo físico.

El Reino.- (Malkhut).- Finalmente el nombre divino de Malkhut es Adonai Melekh, que significa el Señor que es Rey, o bien Adonai ha Aretz, el Señor de la Tierra; ambos hacen alusión a que finalmente Dios se expresa en el universo físico manifestado, correspondiendo a la presencia divina todo cuanto existe.

Así tenemos que Dios, El Unico, el Indivisible, realiza una creación y se manifiesta, pero para ello necesita manifestarse primero Él mismo con diversas cualidades, en un plano muy superior, para posteriomente permitir que otros planos se desarrollen, desde Eheiel hasta Adonai; desde el punto total de emanación divina, hasta la presencia de Dios en la concretización final.

Hasta aquí hemos analizado este primer plano de un Arbol de la Vida completo, pero existen algunas discrepancias entre distintos autores con respecto al límite del Plano de Atziluth. En términos generales podemos distinguir dos grandes proposiciones de delimitación del mundo divino en el Arbol de la Vida.

El primero plantea que este límite separa sólo la Sephirah de Kether, la que, como Macroprosopus, es la única que posee la permanencia total en el Mundo Divino; de Kether surgen el Padre y la Madre (Hokhmah y Binah ), y desde el momento mismo en que se polariza la creación, se pierde el equilibrio, por lo que estos dos Progenitores Cósmicos pertenecen al mundo de la Creación que prosigue sucesivamente. En esta proposición podemos citar a autores como Knorr de Rosenroth, Israel Regardie y Gareth Knight. Este último sostiene: “El Mundo Arquetípico consiste sólo en Kether, el punto donde brota el impulso vital original, teniendo dentro de sí un arquetipo de latencia de sus potencialidades futuras, igual que una semilla tiene el arquetipo de una planta crecida.”

La segunda postura sugiere la incorporación de los Sephiroth de Hokhmah y Binah al mundo divino o de Atziluth, ya que esta triada es creada por el Incognoscible y se mantiene como autosuficiente y en equilibrio. Por razones desconocidas, esta triada suprema decide traspasar un estado de permanencia y equilibrio perfecto para descender y “crear” los Sephiroth que dan origen al Microprosopus, esto es, a los otros mundos. Hacen suya esta posición Leo Schaya, Albert Jounet, Dion Fortune y otros.

Estas dos posiciones se podrían aceptar atendiendo a las razones que plantean: por una parte, que en el mundo divino no puede haber divisiones, ni polaridades, y que por ello sólo puede pertenecer a este mundo divino la Sephirah de Kether. En la segunda posición, esto se soluciona asumiendo que Dios se refleja a Sí mismo en los otros dos Sephiroth, por lo que se comporta como unidad aunque sean tres, y he ahí el gran misterio.

Por otra parte, si consideramos que en Binah aparecen los vicios (la avaricia), y se supone que el mundo divino no podría tenerlos, sino que pertenecen a lo creado como posibilidad de alternancia y elección brindada por el Creador a sus criaturas, entonces Binah no podría pertenecer a este mundo Atzilútico. Pero todo esto se puede explicar en el sentido de que este vicio no se expresa realmente sino hasta que la triada suprema decide descender hacia los otros Sephiroth y dar así origen a la creación. Antes de esto sólo aparece como la intención del Creador de dar a una futura creación esta posibilidad de elección y de alternativa dual.

Beriah
El Mundo de la Creación es aquel que está encargado, por decirlo así, de realizar la creación propiamente tal. En este mundo se delegan las facultades correspondientes por parte del mundo divino o de Atziluth, para que se desarrolle la creación como algo aparentemente aparte o distinto de Dios o la Divinidad. El Mundo Arquetípico no debe realizar este trabajo, ya que si lo hiciera dejaría de ser divino, se alejaría de la unidad superior y arquetípica para dar origen a la manifestación divina, pero fuera del seno de su total esplendor.

De acuerdo al punto de vista que considera a este segundo mundo o Mundo de la Creación como un Arbol de la Vida completo, tenemos que a cada Esfera o Sephirah corresponde una Inteligencia, la que ha sido delegada por la Divinidad misma, en la cualidad correspondiente a cada Sephirah, para producir y guiar las fuerzas de la creación y para que finalmente la Creación se produzca tal como está planeada por la Divinidad. Según mi entender, la concepción de estas inteligencias individuales como cuerpo completo según el Arbol de la Vida, constituyen “El Demiurgo”, es decir, el Creador propiamente tal, aquella energía inteligente que agrupa, forma y organiza las energías divinas y da como resultado a la creación. Los antiguos conceptos gnósticos aceptaban que esta Poderosa Inteligencia Superior era el Padre o real Creador de esta manifestación, pero que detrás de Él se encontraba la Divinidad.

El nivel del Mundo de la Creación está comandado por las inteligencias superiores llamadas arcángeles, de las cuales hay un representante en cada esfera, de acuerdo a la energía divina manifestada. De igual manera, en el Mundo Arquetípico cada Emanación o Esfera corresponde a una representación de la Divinidad. Pero, en realidad, son una sola Inteligencia de Creación. La dividimos sólo para fines didácticos, de acuerdo a las características de cada Sephirah.

A continuación veremos los nombres y características de los arcángeles de acuerdo a la manifestación sephirótica que corresponde:

Corona.- (Kether): corresponde el arcángel llamado Metatrón, también conocido como el Príncipe de las Faces, y a quien la tradición le adjudica el papel de instructor de Moisés. Es la fuente de la que surge el conocimiento de la Cábala, el que se supone ha sido tradicionalmente traspasado por generaciones hasta hoy. Es obvio que la inteligencia llamada Metatrón corresponde a una Luz que va más allá de la mente. Es la fuerza espiritual de la creación, la energía primordial que alimenta a toda la Creación desde lo más sutil a lo más denso en el universo manifestado. Esta energía no incluye al ser humano, al que clásicamente se lo considera como poseedor de la esencia divina que origina a Metatrón y a todos los arcángeles que posteriormente aparecerán formando parte de este mundo de la Creación (Olam ha'Beriah). A Metatrón se le puede imaginar o visualizar como un poderoso pilar radiante de luminosa luz blanca.

Sabiduría.- (Hokhmah): Está representada por el arcángel Ratziel, que significaría Visión de Dios, haciendo mención al atributo o experiencia mística propia de la Esfera. Correspondería a la entidad que rige los Rayos Cósmicos, que no es otra cosa que la energía primordial que echa a andar la manifestación. Según G. Knight, este arcángel puede ser concebido como “Un pilar gris contra un fondo azul claro, y la mejor fuente de la cualidad real de los colores está en las nubes en el cielo de un día brillante”.

Entendimiento.- (Binah): es representado por Tzaphkiel en el Mundo de la Creación. Para Knight, este arcángel es el que preside todos los aspectos de forma del cosmos, llamados “los planos del cosmos”. Desde este punto de vista se puede considerar a esta entidad como el altar de la manifestación, el sustento formal de todo lo creado. Es el arcángel del Templo Arquetípico, de aquí que la Iglesia Católica relaciona la idea de Iglesia con la esfera del Entendimiento, ya que representa esta idea arquetípica de la organización de toda la jerarquía espiritual. También esta inteligencia es llamada El Guardián de los Registros de la Evolución, por su directa relación con el control y administración de la experiencia y aprendizaje de la Creación en general.

Misericordia.- (Hesed): Aquí encontramos al arcángel Tzadkiel, que tiene una relación especial con el símbolo y la idea de Orbe. Se asocia particularmente con las energías organizadoras que crean y experimentan crecimiento. Según Knight, “puede ser invocado imaginando una figura ovoide semejante a un orbe de púrpura brillantemente reluciente”.

Fuerza.- (Gevurah): Es antagónico de la Misericordia, y su arcángel es Khamael, cuyas principales características son las de regir las energías destructivas, correctivas y de rigor. Es el Angel Vengador que persigue a los transgresores de las Leyes Universales, y a la vez es el Protector de los débiles. Dion Fortune dice: “el poderoso Khamael, el arcángel de Gevurah, conduce a los Serafines al combate no con furia iracunda, sino con orden e impersonalmente para servir la Voluntad Superior que destruye el mal y salva el bien”. Según Knight, este arcángel puede ser invocado “como una serpiente de fuego escarlata brillante”.

Armonía.- (Tiferet): Su arcángel es Raphael, que significa el Espíritu que está en el Sol, y está especialmente relacionado con la sanación en todo ámbito. Para Dion Fortune, este arcángel puede ser invocado visualizando “un espíritu de pie en el sol, rodeado de la fotosfera inflamada”. Por su parte, a Regardie le parece posible imaginarlo como “una gran figura angélica concebida en el estilo tradicional y convencional, de brillantes colores amarillo y malva. Agrega que toda la figura se debe ver llena de gracia. ligera y airosa: “Puede parecer también que una suave brisa sopla desde detrás de la figura”.

Victoria.- (Nezah): Tiene como arcángel representante a Haniel, quien es poco conocido, y se relaciona con las energías naturales y la interrelación entre los distintos elementos constituyentes de la naturaleza. Según G. Knight, puede ser imaginado “brillando como una llama verde y dorada, con una luz coloreada de rosa en su tope - o sobre su cabeza, si se usa una forma antropomórfica - y emanando en general una vibración arquetípica simpática”.

Gloria.- (Hod): Su arcángel es Mikjael (o Miguel). El es el gran guardián o protector que mantiene a raya a las fuerzas malignas del averno. Es una fuerza eminentemente restrictiva que impide el acceso del mal, especialmente a los pensamientos. Según Dion Fortune, tradicionalmente se le representa como un gran arcángel que somete y tiene bajo su pie a la serpiente (o dragón), representación clara de las fuerzas demoníacas. G. Knight propone que sea visualizado como una gran columna de fuego, revestida de todos los matices del rojo, y que debería ser invocado cuando se esté asaltado por el peligro o por fuerzas desequilibradoras de cualquier naturaleza, tanto internas como externas.

Fundamento.- (Yesod): En el Mundo de la Creación está representado por el arcángel Gabriel, quien es el rector inteligente del elemento agua o de lo líquido. Además es la inteligencia dadora del poder de la visión, y es la que aparentemente está relacionada con el pasaje de la anunciación a la Virgen en el Nuevo Testamento. G. Knight lo imagina como “una bella figura azul-verde con destellos plateados de luz, y un tremendo remolino de colores de diversos matices, como la cola del pavo real, punteados con plata, que son sus alas o una parte de su aura dilatada, y alrededor de su cabeza y bajo sus pies, arroyos de plata líquida”. Pero también puede imaginarse como un tremendo pilar de luz color plateado que va desde el cielo hasta la tierra, representando así su cualidad de inmensa batería eléctrica para todo el universo.


El Reino.- (Malkhut): La inteligencia del Mundo de la Creación que lo representa es Sandalfón, también llamado el Angel Sombrío en contraposición a Metatrón o Angel de la Luz. Esta polaridad es evidente en los dos extremos del Arbol de la Vida y, por lo tanto, Sandalfón es el espíritu completamente ligado a la materia y sujeto a la mortalidad física, y especialmente a las leyes kármicas. Es además la gran inteligencia que rige los procesos del planeta Tierra en sí, por lo que posee gran importancia esotérica. Los colores de este mundo y también los de este arcángel son: amarillo limón, oliva, carmín y negro.

Hasta aquí el análisis del Mundo de la Creación (Olam ha'Beriah), considerado desde el punto de vista de un Arbol de la Vida completo en sí. Ahora veremos brevemente dónde se situaría este mundo en un solo Arbol de la Vida. Recordemos que con respecto a Atziluth, el Mundo Divino, los autores se dividían en dos posiciones. Pues bien, en relación al Mundo de la Creación, estas dos posiciones se mantienen, de tal manera que algunos plantean que correspondería a la triada conformada por Misericordia (Hesed), Fuerza (Gevurah) y Armonía (Tiferet). Por otra parte están aquellos que sostienen que corresponde principalmente a la diada conformada por Sabiduría (Hokhmah) y Entendimiento (Binah).

Lógicamente ambos planteamientos son consistentes de acuerdo a los argumentos ya vistos para el Mundo Arquetípico. Recordemos que quienes consideran que este mundo está representado por la segunda triada del Arbol, lo hacen basados en que la primera tríada debe romper su perfecto y divino equilibrio, traspasar el gran abismo y reflejarse en la triada que aparece como una imagen de espejo. A partir de estas últimas Esferas es que se comienza a producir realmente toda la creación y en ellas aparecen las energías creativas polarizadas y resumidas en la tercera, que es la Esfera de la Armonía.

A este respecto Dion Fortune sostiene su posición, ya que la Misericordia es la primera esfera de la tríada del Mundo de la Creación, y esto es sencillamente porque es aquí donde trabajan los Maestros captando las ideas arquetípicas del Logos para entregarlas a las manifestaciones más densas de consciencia. Aquí se realiza el trabajo de transmutación de la Divina Consciencia en ideas e ideales, para que alimenten a toda aquella expresión o manifestación que se ha de generar y sirva como punto principal de sustentación de aquello por crear.

Todo esto es el trabajo de la Creación, por lo que este mundo es llamado también Kjhorsia (Trono), ya que brinda el sustento necesario para que se pueda expresar y desenvolver la energía divina. Esta última idea queda en evidencia al analizar la Visión de Ezequiel.

Referente a la otra posición, Knight apunta: “El Mundo Creativo consiste de Hokhmah y Binah, la fuerza pura y la idea de la forma, de donde surge la Creación posterior”. En otras palabras, en la Corona (Kether) se encuentra la verdadera semilla divina de toda la creación, pero mientras se mantenga como algo único e indiviso, no se ha descendido del plano arquetípico. Desde el momento en que se polariza en los aspectos positivo (Sabiduría) y negativo (Entendimiento), entonces comienza realmente la labor de la Creación y deja de mantener su unidad divina total.
Yezirah:

El tercer mundo, Mundo de la Formación u Olam ha'Yezirah, es aquel que proviene del Mundo de la Creación, pero aquí las energías y fuerzas en general son menos espirituales o sutiles, acercándose más a la materia densa, donde a la vez se multiplican y diversifican. Se transforman así en una infinidad de inteligencias que permiten el funcionamiento de lo creado.

Podríamos decir que el mundo de la Creación es un representante de las Ideas en la Manifestación, y este Mundo de la Formación es su producto en un grado más bajo, representando a las formas producidas y sustentando así a la Creación.

El Mundo de la Formación posee todos los elementos (fuerzas y formas) que establece la creación, pero aún falta el último paso, otro salto cualitativo, en el que se involuciona otro grado, el Mundo de la Acción, de la Materia o de la Realización (Olamha'Asiyyah).

Al analizar este Mundo de la Formación como un Arbol de la Vida completo vemos que se pierde la característica de inteligencias únicas regentes de cada una de las Emanaciones Divinas (Sephirath), las que ahora corresponden a legiones, ejércitos o miríadas de ángeles, que son los representantes del Mundo de la Formación. Comenzamos aquí a introducirnos en el campo científico, específicamente en aquellas disciplinas que estudian el Cosmos, la naturaleza y sus leyes. Los científicos actuales, en general, no admiten el supuesto de que detrás de cada energía natural en el universo existen inteligencias que las guían, sin embargo ya existen ciertos atisbos que finalmente les harán llegar a esas conclusiones. Por lo pronto, ya han detectado que estas energías mensurables del cosmos actúan ordenadamente y como siguiendo un propósito, lo que recién hace que la ciencia comience a barajar algunas hipótesis poco ortodoxas, pero esta es materia conocida desde hace mucho por la Cábala, la que denomina ángeles a estas inteligencias. Ellos actúan en grandes grupos, ya que son incontables las distintas energías y mecanismos que existen destinadas a insuflar la vida, de modo que la Creación se mantenga y funcione adecuadamente.

Veamos brevemente las distintas huestes angélicas representantes de cada una de las Esferas o Emanaciones Divinas:

Comenzando con la Corona (Kether) podemos decir que la representa el grupo angélico conocido como Los Santos Seres Vivientes (Kjaioth ja Kadesh), que equivalen a los cuatro animales que aparecen en la visión de Ezequiel, y que además corresponden a los cuatro elementos formativos del Tetragramatón: el principio activo, el principio pasivo, el neutro y el principio de transición. De hecho toda la formación, estructura y funcionamiento de la creación está basada en estos cuatro elementos. Los cuatro animales son: el ángel, el león, el águila y el toro, que además corresponden a los cuatro verbos herméticos. Por ende, concluimos que para invocar adecuadamente esta orden angélica es necesaria la maestría en el dominio de estos cuatro aspectos o Santas Criaturas Vivientes, cuyo color es de un tono blanco brillante y purísimo.

A la Esfera de la Sabiduría (Hokhmah) le corresponde Ruedas (Auphanim). Su invocación puede hacerse imaginando acciones cíclicas, es decir verdaderas ruedas de color gris. A este coro de fuerza angélicas es que se debe el movimiento y la primera acción.

En el Mundo de la Formación, el Entendimiento (Binah) está representado por la orden angélica de Tronos (Aralim). Según Fortune, “un trono sugiere esencialmente la idea de una base estable, un fundamento firme, sobre el que se sienta el Ser que tiene el Poder. y del cual no puede ser movido”. Indudablemente esta orden de ángeles es la que le otorga la estabilidad básica al funcionamiento de la creación. Puede ser visualizada como tronos de piedra, yunques o simplemente rocas macizas de color café oscuro.

Resumiendo la figuración simbólica del proceso que tienen las Fuerzas de la Formación (Olam ha'Yezirah), tenemos, desde la Corona hasta el Entendimiento: primero, las cuatro Santas Criaturas Vivientes adorando al Señor de la Creación, las que luego adoptan movimiento, específicamente el circular, para ir de esta forma a entronizarse en un macizo de color café oscuro.

A Misericordia (Hesed) corresponden los ángeles denominados Seres Luminosos (Chasmalim), nombre que, según Fortune, “destaca la idea del esplendor real de Guedulah, otro de los títulos que se dan frecuentemente a Hesed”. Estos seres manejan aquellas energías que son aptas para lograr estabilidad, ya sea en la mente o en la parte emocional, sirviendo también para controlar el factor tiempo y el factor espacio. Podemos invocar estas fuerzas imaginando luces brillantes de forma ovoide de color púrpura profundo. Estas energías estarían referidas, según Lenain, a aquellas que representan las efigies de los cuerpos y las diversas formas de la materia.

La Fuerza (Gevurah) está representada por las Serpientes de Fuego (Seraphin) y están relacionadas con las energías de corrección, fuerza y valor. Pueden ser invocados imaginando serpientes de fuego de color escarlata brillante.

Reyes (Malachim) es el nombre de la orden angélica correspondiente a la Armonía (Tiferet). Estas fuerzas dicen directa relación con los elementales de la naturaleza y sus directores o reyes. No obstante, Lenain sólo las relaciona con el funcionamiento del reino mineral. Se les puede invocar imaginando a los cuatro reyes elementales.

La Victoria (Nezah) está representada por los Dioses (Elohim), siendo energías que animan y permiten el funcionamiento del aspecto afectivo, emocional y vital. Lenain atribuye a estas fuerzas anímicas la directa tutela sobre el funcionamiento del reino vegetal. Se puede invocar a esta orden angélica imaginando diversas formas “paganas” o “primitivas de “dioses” en donde predomine especialmente el color verde y amarillo verdoso.

El grupo de ángeles que corresponde a la Esfera de la Gloria (Hod) es llamado Hijos de Dios (beni elohim ). A semejanza del coro de Angeles anterior, también pueden ser invocados como “dioses”, pero con predominancia del color rojo bermejo, y con disposición a movilizarse para permitir el funcionamiento de la mente concreta de la lógica. Según Lenain, este grupo angélico controla todo lo relacionado con el Reino Animal.

En el Fundamento (Yesod) encontramos a los Poderosos (Kerubim), ángeles cuya principal función es velar y facilitar el adecuado funcionamiento de toda la parte etérica del Cosmos, la cual es la sostenedora de la manifestación física o material. Es en este plano etérico que se encuentra todo lo ya creado, las interrelaciones de sus distintos aspectos están totalmente dadas y también su adecuado funcionamiento. Por ello es que estos ángeles llevan el título de los Fuertes o Poderosos, porque realmente deben serlo. Lenain plantea que estas fuerzas angélicas vigilan especialmente el funcionamiento del Reino Humano y le facilitan su camino hacia la vida eterna.

G.Knight dice que “los Kerubim trabajan en la edificación y enjaezamiento de fuerzas en los métodos etéricos o Yesódicos, de los cuales uno es el uso de símbolos relativos al uso yesódico dentro de las profundidades de la mente subconsciente”. Agrega que con el progreso de los tiempos estos símbolos se convierten en herramientas poderosas para el bienestar y progreso del ser humano. Los Kerubim pueden ser invocados imaginando figuras antropomórficas fuertes y vitales en donde el color púrpura muy oscuro predomine.

Finalmente las Almas de Fuego (ashim') corresponden a las huestes angélicas del Reino (Malkhut) Pueden considerarse como las consciencias atómicas que permiten la agregación de la materia física. Para Lenain, son estas energías las encargadas de transmitir al ser humano las características de la civilización y el conocimiento de las cosas divinas. Pueden ser invocadas imaginando un sinnúmero de pequeñas chispas de colores bermejo, oliva, limón y negro moteado de amarillo.

Al analizar el Mundo de la Formación (Olarr ha'Yezirah) desde el segundo punto de vista. esto es, como una parte del Arbol de la Vida, una vez más debemos mantener los dos puntos de vista presentados anteriormente. Aquellos que planteaban que el Mundo de la Creación (Olam ha'Beriah) correspondía a la tríada conformada por la Misericordia, la Fuerza y la Armonía, consideran que este Mundo de la Formación corresponde al reflejo de esa triada en un plano más bajo, que correspondería a la triada siguiente en el Arbol de la Vida: Victoria, Gloria, Fundamento. En estas tres Esferas o Sephiroth es donde se encuentra la multiplicidad de fuerzas y energías que permiten, a través de su continuo interactuar, que esta creación pueda sustentarse y funcionar.

Aquellos que sustentan la idea de que el Mundo de la Creación está representado por las Esferas de Sabiduría y Entendimiento, consideran que este Mundo de la Formación está constituido por las Esferas que les siguen hasta incluir a Yesod, esto es, la configuración llamada Microprosopus; Misericordia, Fuerza, Armonía, Victoria, Gloria y Fundamento. En estas Esferas se produciría la diversificación de la manifestación en una miríada de fuerzas y formas que se van alternando y complementando para finalmente conformar un universo total y funcional, esto es el Fundamento.

En ambos puntos de vista se deja como último paso el próximo mundo que estaría representado por el Reino (Malkhut), única Esfera donde se concreta la materia física, manteniéndose la funcionalidad e interacción ya logradas.

Asiyyah:

Finalmente ingresamos al cuarto descenso y último Plano de manifestación denominado Mundo de la Acción (Olam ha'Asiyyah . Aquí se mantiene todo lo logrado hasta el Mundo de la Formación, y simplemente se pasa a la constitución física, logrando así la completa realización de la manifestación divina. Es por esta razón que, si bien es cierto todos los mundos son de igual importancia para lograr el objetivo divino, es en este último donde se logra la completa culminación de la Manifestación de Dios. A partir de este mundo material es que nuevamente comenzará el ascenso a la Divinidad o camino de retorno a Él.

Es en este mundo donde finalmente se logra consumar la Gran Obra de Dios, por ello el nombre de “Realización”, y por ello su importancia, porque todo el proceso debe ser necesariamente llevado a la materia y no quedarse en simples ideas, sueños, anhelos o deseos. Según la Cábala, el ser humano posee la Divina Gracia, única en la Creación, de participar en todos los mundos, ya que tuvo su origen en el Adam Kadmon manifestación increada y arquetípica, y llega hasta este Mundo de la Acción, y desde éste, el más denso nivel de la creación, puede recomenzar nuevamente el camino de regreso, y, lo más importante, puede ayudar a que toda la creación desplegada evolucione para nuevamente plegarse y unirse a la Divinidad. El ser humano posee todas las potencialidades inherentes a la Creación, e incluso aquellas que sólo son parte de la Divinidad misma. Con esto la Cábala sostiene que el ser humano está llamado a ser un colaborador de la Divinidad para que la Creación manifestada vuelva a su origen inmanifestado.

Alexander Safran lo explica así: “Nuestro mundo es inferior al de los otros tres, desde el punto de vista de la espiritualidad, pero al mismo tiempo es superior a ellos porque contiene la suma de la Voluntad que el Creador ha desarrollado y continúa desarrollando en su obra de la Creación. Este mundo es la consumación y la meta de la Creación. El Mundo de la Acción es, en efecto, el mundo de la elección, de la libre iniciativa, de la transformación y de la consumación. El hombre es capaz de descubrir en é1 las intenciones del Creador y de hacerse una idea de Su Voluntad”

“Mediante la emanación, la creación y la transformación, Dios ha establecido algo que antes no existía; por la acción que ha reservado al hombre, Dios exige a éste “que termine” su obra. El hombre es la única criatura capaz de elevarse hasta el Creador a través de todos los mundos, es el único que puede hacer que todos los mundos se eleven hasta el Creador; y, sin embargo, es el que más alejado se halla de la fuente primitiva de la Creación. Y es que el hombre contiene en sí la quintaesencia de los cuatro mundos superpuestos; los reúne en sí como si fueran cuatro pisos en una misma casa.”

Analicemos ahora brevemente el Mundo de la Acción considerado como un solo Arbol de la Vida, tal cual lo hicimos con los otros tres mundos que le precedieron. A cada Esfera o Sephirah le corresponde un elemento en el Mundo de la Acción, los que son representaciones de la materia en algún momento de su manifestación, y así como los Nombres Divinos, los Arcángeles y los Coros de Angeles representaban a los Mundos Arquetípico, de la Creación y de la Formación, respectivamente, así los llamados Chakras Mundanos representan al Mundo de la Acción.

La Corona (Kether) es representada en este Mundo de la Acción por el chakra mundano llamado Primeros Estremecimientos (Rashit ha Gilgalim), chakra que indudablemente corresponde a los inicios del universo, lo que la ciencia ha dado en llamar el “Big Bang” o la Gran Explosión, a partir de la cual comienza a existir y expandirse el universo, principalmente a través de una corriente circular o helicoidal.

El chakra mundano de la Sabiduría (Hokhmah) lleva por nombre Zodíaco (Mazloth), que, como el primer representante, luego de la Gran Explosión, es responsable de los grandes campos energéticos que influyen todo el universo y especialmente de la idea de espacio.

En el Entendimiento (Binah) encontramos al chakra Saturno (Shabbathai), y con respecto a éste y los demás chakras mundanos que le siguen, es necesario aclarar que cada uno lleva el nombre de un cuerpo celeste de nuestro Sistema Solar. Pero no precisamente porque allí, en ese planeta, satélite o astro se encuentre físicamente el punto referido, sino más bien como un símbolo. Esto está especialmente referido a la astrología, que estudia las distintas energías provenientes de los astros, cómo interactúan y cómo influyen en el devenir de la Creación, estando representadas estas energías en cada uno de los siete planetas antiguos. Debe destacarse que esta clasificación de los planetas antiguos es más bien astrológica, y no tiene directa relación o correspondencia con los “Siete Rayos”. La relación existe, pero sería motivo de niveles más avanzados de la Fraternidad del Tercer Milenio.

Volviendo al chakra mundano de la Esfera del Entendimiento, dice D. Fortune: “Saturno es el Gran Maléfico de los astrólogos, y quien tenga una cuadratura de Saturno en su horóscopo lo considera como adversario. Pero también es el estabilizador y probador que nos permite no confiar nuestro peso a aquello que no podría soportarlo.” El autor trata de explicar que en el Entendimiento surge la idea de que algo se desarrolla y que, pasado cierto umbral, queda incorporado el dolor, ya que se inserta el concepto de muerte en la creación, debido a que en este Mundo de la Acción aparece el concepto de tiempo. A partir de Saturno o del Entendimiento, todo queda sujeto a los avatares del tiempo y sufre un proceso de continuidad, que por lo demás es aparente, pero ineludible para quien se encuentra bajo este estigma. Existe una relación simbólica entre este planeta y la idea de algo sombrío y nefasto, es el Tiempo que da origen al ciclo de nacimiento-muerte en el mundo físico.

El chakra mundano de la Esfera de la Misericordia (Hesed) es Júpiter (Tzedek), y al revés del anterior planeta, en la astrología se asocia la influencia de este planeta a una gran fuerza benefactora y protectora patrona de las leyes y del orden.

A la Esfera de la Fuerza (Gevurah) se la asocia con el chakra mundano de Marte (Madim), el que dentro de la ciencia astrológica también es considerado como maléfico, debido a las características combativas y disciplinarias que esta energía implica.

El Sol (Shemesh) es el chakra mundano correspondiente a la Esfera de la Armonía (Tiferet), lo que es bastante lógico si observamos el papel de mediador y facilitador de existencia y vida que tiene el astro con respecto a todo el sistema planetario.

La Victoria (Nezah) está representada en el Mundo de la Acción por el chakra mundano de Venus (Nogah), y también se puede entender, dadas las características astrológicas que posee, las influencias de este planeta: amor, altruísmo y otras que son justamente propiedades de esta Esfera.

A Gloria (Hod) le corresponde Mercurio (Kokhab), el planeta más cercano al Sol, al igual que la mente cotidiana se encuentra a un “tris” de transformarse en algo realmente transcendente; la mente es el punto de unión entre la personalidad y la individualidad, existiendo una inferior y otra superior. Mercurio representa precisamente estas fuerzas cósmicas del Mundo de la Acción relacionadas con la lógica, el orden y la estructura.

El Fundamento (Yesod) está simbolizado por el chakra mundano de la Luna (Levanah), como la contraparte etérica de la Tierra, la que está representada por la Esfera de los Elementos (Kjolem ja Yesodoth), que es el chakra mundano correspondiente a la Esfera del Reino (Malkhut).

Analizando el Mundo de la Acción como una parte del Arbol de la Vida, podemos ver que todos los autores se ponen de acuerdo, cualquiera sea la tendencia o cosmovisión, en incluir en este mundo solamente a la Esfera del Reino (Malkhut). Esto es más o menos evidente, puesto que este Mundo de la Acción representa toda la energía de la Creación concretizada, es decir, el objetivo final, para que desde aquí comience nuevamente a remontarse hacia su origen. Es la culminación de la Obra, por ello es tan grande su Santidad, y frecuentemente en la Cábala se asocia con un concepto pleno de grandiosa santidad como es la llamada Skekinah, es decir, la Presencia de Dios manifestada, algo realmente grandioso y portentoso.

Con este último mundo se da por completada la Creación. Sin embargo, es necesario mencionar que a partir de este último mundo (Olam ha'Asiyyah) surge un mundo de excrecencias, en el que la fuerza creativa es nefasta y desequilibrada, y del que no es bueno hablar, aunque también forma parte de esta manifestación, y según creo, todo iniciado, especialmente del tercer Milenio, debe conocer. Me refiero al mundo de las “Cortezas” o “Conchas” (Qlipoth), el cual sería motivo de otro estudio.

Relación de los Cuatro Mundos y el Tetragramatón:

Por ultimo, es necesario hacer mención de que existe una relación cabalista clara y fundamental del Tetragramatón con respecto a los cuatro mundos, o como dicen los cabalistas, “El Nombre de Dios”, que por lo demás es impronunciable, solamente es posible deletrearlo, pero según la tradición sólo los grandes iniciados saben pronunciarlo. El Iod-Hei-Vau-Hei tiene directa relación con los Cuatro Mundos, representando el Iod al Mundo Arquetípico, la primera Hei al Mundo de la Creación, la Vau al Mundo de la Forma y la segunda Hei al Mundo de la Acción. Y de acuerdo a esto se puede encontrar una gran variedad de relaciones que pueden servir al estudiante avanzado.

El ser humano está llamado, según la Cábala, a ejercer una acción unificadora de estos cuatro mundos, ya que es el único ser de la Creación que los expresa a todos y que está constituido por todos ellos, reduciéndolos así a uno solo gracias a la quintaesencia que permite esta unificación. Este quinto aspecto es el Shin o voluntad espiritual, la aspiración de retornar la Creación a su Origen. Así el ser humano consciente y evolucionado se transforma en un colaborador activo de Dios.



Alvaro López Vera

Por david_kether - 13 de Octubre, 2007, 20:44, Categoría: KABALAH
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La estructura de la cabala:

LA ESTRUCTURA DE LA CABALA.
La Cabala se encuentra estructurada en diez esferas visibles, una invisible y veintidós senderos que unen las diez esferas visibles.

La estructura de las esferas propiamente tal es lo que en rigor se denomina Cábala, las que unidas a los senderos forman lo que se denomina El Arbol de la Vida.

Las esferas manifiestan estados de consciencia divina, con sus respectivos atributos y formas de expresión, que parten desde la Corona (Kether) hasta la esfera del Reino (Malkuth), pasando por diversos otros aspectos de sí mismo. En otras palabras, abarca desde el primer elemento sutil o esencial de la manifestación hasta el plano más concreto de la creación.


Por otra parte, los veintidós senderos del Arbol de la Vida representan las veintidós letras del alfabeto hebreo, que son ideogramas y como tales simbolizan diferentes aspectos del ser humano en relación con el universo. Asimismo, los senderos representan los veintidós arcanos mayores del Tarot. Dentro de esta estructura, los arcanos mayores del Tarot simbolizan estados de consciencia en los que puede encontrarse el ser humano (microcosmos) y que posibilitan su conexión con los estados de consciencia divina o macrocósmica (las esferas). A su vez, los arcanos menores del Tarot representan situaciones específicas dentro de las cuales puede encontrarse el ser humano. Sin embargo, el estudio del Tarot como tal quedará para ser analizado en futuros trabajos.

La comprensión del Arbol de la Vida y sus relaciones nos posibilita saber manejar las diferentes energías que existen en la naturaleza creada y vislumbrar aquellas que están más allá de la consciencia crística o superior. Evidentemente, como todo estudio de textos sagrados, debemos tener una mente abierta para captar las analogías que se van presentando en su análisis, puesto que de ellas podremos darnos cuenta que nos encontramos frente a uno de los símbolos más perfecto y sintéticos que abarca todo conocimiento humano capaz de ser adquirido en este plano de la existencia.

La primera esfera se denomina la Corona o Kether. Ella es el primer elemento de la manifestación, que surge precisamente de la existencia negativa. Como toda corona está ligada al cuerpo o a la creación, en este caso, pero no forma parte de ella, manifestando su esencia como venida de otra dimensión.

Esta primera manifestación se transforma a sí misma constituyéndose, a su vez, en el primer elemento de la creación o elemento activo, cuyo nombre es la Sabiduría o Kjokmah. Pero, como toda energía, debe ser atrapada por la forma para que no vague por los confines del universo, sin ninguna finalidad. Es por ello que ese primer elemento activo es aprisionado por la Gran Madre o la Gran Matriz, el Entendimiento o Binah.

Esta tríada superior formada por la Corona, la Sabiduría y el Entendimiento, se encuentra muy lejana a la percepción propia de la consciencia humana, por ello es que se dice que existe un gran abismo entre esta tríada y el septenario que la sigue, que es un tanto más concreto y posible de ser conocido por nosotros. Para acceder a este atisbo de la esencia de esta tríada, es necesario, como ya se dijo, haber adquirido una consciencia crística o superior, dada por la esfera de la Armonía, que será analizada más adelante.

Por su parte, el septenario surge con la esfera de la Misericordia o Kjesed: en ella está reflejado el trabajo de las jerarquías espirituales o Maestros Ascendidos que, conectadas con los planos sutiles, van entregando la instrucción a los otros planos de la existencia. Esta esfera se ecuentra equilibrada, a su vez, con su contraparte denominada la esfera de la Fuerza o el Rigor (Gueburah), que representa el aspecto superior de la disciplina iniciática, y en cierto aspecto kármica, que rige diferentes aspectos de los seres vivientes.

Las dos esferas señaladas precedentemente se equilibran en la esfera de la Belleza, la Armonía o Tiphereth. Esta esfera se encuentra en contacto con la mayoría de las esferas del Arbol de la Vida. Por ello es necesario recalcar que las esferas son estados de consciencia divina. En consecuencia, la esfera de la Armonía permite el acceso a la mayoría de éstas y , en especial , a la esfera de la Corona (Kether). A través del trabajo con los símbolos y la mente abstracta, se puede desarrollar la consciencia crística, que nos permite la conexión con la consciencia superior. Por ello es que Jesús dice que para llegar al Padre es necesario conocer al hijo. En términos cabalísticos, para llegar a la corona, es necesario pasar por la consciencia crística o inteligencia mediadora, que es otro de los nombres con que se conoce a esta esfera.

Las siguientes cuatro esferas, con su ordenamiento lo indica, se refieren al cuaternario inferior o de la personalidad: el plano emocional, la mente lógica o racional, el plano etérico o electromagnético y el plano físico, representadas en las esferas de la Victoria (Netzach), la Gloria (Hod), el fundamento (Yesod) y el Reino (Malkuth).

El aspecto emocional se encuentra presente en la energía que nos mueve en los planos densos de la creación. es como el combustible que es capaz de llevarnos a la realización en el universo, sea en el aspecto positivo (el altruísmo) o en el negativo (la lujuria), que corresponde a su virtud y a su defecto, respectivamente. no obstante, como todo aspecto de energía activa, es atrapada por la forma que constituye la mente racional en la esfera de la Gloria (Hod). En ella se manifiestan todos los aspectos lógicos de la creación y como todo estado de consciencia manifiesta su aspecto positivo, la veracidad, como su lado negativo, la mentira.

La unión de las esferas de la Victoria y de la Gloria se complementan y equilibran en la esfera del Fundamento, que corresponde al plano electromagnético o etérico, que informa lo existente en los planos físicos o densos de la creación. Es por así decirlo, lo matriz de lo físico, ya que todo lo creado en los planos físicos pasa necesariamente por la creación en dicho plano, por ello es que en su relación con el cuerpo físico, se le asocia con los órganos sexuales.

Por último, tenemos la esfera del Reino o Malkuth, en donde se concretiza toda la creación. Ella es la resultante de la síntesis de todas las manifestaciones superiores, debido a ello es que uno de sus colores es el negro, síntesis de toda la escala cromática que se encuentra presente en toda las demás esferas.

Hasta el momento hemos analizado el Arbol de la Vida desde la perspectiva involutiva o descendente. Corresponde también analizarla desde el punto de vista ascendente, partiendo desde el plano físico (el Reino), que microscópicamente corresponde a nuestro propio cuerpo físico, el que debe ser cuidado como corresponde, armonizando el aspecto de la alimentación, respiración y salud, puesto que la armonía y buen funcionamiento de nuestro cuerpo nos posibilitará tener un desarrollo equilibrado en los demás planos.

Luego continúa un trabajo que es trascendente para nuestro desarrollo personal y que se refiere al aspecto etérico o electromagnético (el Fundamento), plano que si bien tiene directa relación con el cuerpo físico, al momento de verlo como plano de consciencia, nos puede jugar muy malas pasadas y creer que la persona está muy adelantada en la conexión con los planos sutiles y no ser más que meras respuestas de los planos inconscientes del propio estudiante. Por ello que uno de los símbolos que encontramos en esta esfera es la Luna, que no tiene una luz propia, sino que es solamente el reflejo de luces exteriores a ella y que , sin embargo, es capaz de fascinar a muchos con su luminosidad. Así como nos puede llevar hacia el interior de nuestro propio templo, también nos puede llevar, con su imaginería distorsionada a la hechicería y la magia negra.

Sin embargo, superada esta fase, que en términos hindúes, se denomina maya, viene el trabajo en los planos más elevados de la personalidad, el equilibrio emocional, simbolizado por la diosa Venus en la esfera de la Victoria, y el mental concreto, simbolizado por el dios Mercurio en la esfera de la Gloria. Sin duda en el trabajo de los estudiantes es necesario el manejo superior de estos dos aspectos que necesariamente nos posibilitan el trabajo con la mente abstracta que se desarrolla principalmente a través de la esfera de la Armonía, simbolizada por el sol. De lo contrario, nos llevarían al espejismo y la ilusión, respectivamente, sin poder acceder a los planos superiores.

Las esferas de la Misericordia y de la Fuerza, por su parte, nos permiten el trabajo de la mente intuicional, donde se encuentran los arquetipos, las profecías y la inspiración superior.

Estas tres últimas esferas, la Armonía, la Misericordia y la Fuerza, nos permiten el acceso a los planos más elevados del Entendimiento, la Sabiduría y la Corona, pero una vez que hayamos dejado esta existencia física. Por ello está dicho que nadie puede ver el rostro de Dios sin fundirse en El.

Además el Arbol de la Vida se estructura entre pilares, mostrándonos tres caminos para poder alcanzar los planos espirituales: el místico, el esotérico y el iluminista

Por david_kether - 13 de Octubre, 2007, 20:41, Categoría: KABALAH
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Introcuccion a la cabala:

Introducción a la Cábala.

La Cábala suele estar unida a la tradición metafísica occidental, teniendo su máximo desarrollo a través de la cultura hebrea, aunque sus orígenes se remontan muchos miles de años atrás de la formación política de este pueblo. Sin embargo, comprender lo que ella significa, necesariamente nos lleva a adentrarnos en la historia hebrea, ya que principalmente el desarrollo filosófico está dado por sus textos religiosos, su jurisprudencia, la doctrina y la tradición.

Es esta última palabra la que nos revela uno de sus significados, debido a que la palabra conlleva una concatenación en la entrega del conocimiento sagrado desde sus orígenes hasta nuestro tiempo. Incluso más, el proceso histórico de la Cábala se describe del siguiente modo: "Moisés recibió la Tora (la enseñanza, la Ley) en el Monte Sinaí; Moisés la transmitió a Josué, éste a los Ancianos, éstos lo comunicaron a los profetas, y éstos finalmente lo han transmitido a los miembros de la Gran Sinagoga".

Sin embargo, la tradición esotérica occidental, incluídos algunos rabinos judíos, está de acuerdo en que el conocimiento cabalístico fue tomado por las diversas tribus hebreas de diversas culturas, dentro de las cuales encontramos a los caldeos, fenicios, egipcios y babilonios, entre otros. Esta adquisición del conocimiento cabalístico, dado inicialmente por las Leyes de Moisés (La Tora), no es más que una recopilación sintética de principios morales trascendentes que llevarían al pueblo hacia estadios superiores de conciencia. Por ello es que otros de los nombres que recibe la Cábala, es el de "aceptación", ya que esta cadena es una serie vertical de eslabones cuya parte superior es sostenida por Dios, en tanto que la parte inferior la tiene el hombre, quien es el invitado a recogerla.


El primer diagrama o símbolo cabalístico manifiesto de enseñanza de la tradición esotérica judaica es la Menorah, el candelabro que le especificó Dios a Moisés, en el Monte Sinaí (Exodo, 25:31-40). Hecho de una sola pieza de oro puro, para simbolizar el permanente y unificado Mundo Divino de la Emanación, se compone del eje central de la Gracia, de los brazos derecho e izquierdo, de la Misericordia y de la Severidad, de diez más una posiciones sefiróticas y veintidós decoraciones. Este objeto ritual es la forma exotérica de un esquema esotérico de la existencia, y es tanto un objeto de contemplación como de culto.

En el período del Segundo Templo de la historia judía (siglo VI al siglo I D.C.) lo que ahora se conoce como la Cábala se llamó el Trabajo del Carro. El nombre proviene de la visión profética de Ezequiel, cuyos escritos forman la base de numerosas experiencias místicas y pensamientos judaicos. El capítulo primero de Ezequiel expresa, en el lenguaje metafísico de la época, la jerarquía de los Mundos: el Mundo de la Acción o la Tierra; el mundo del Carro o la Formación; el Mundo del Trono o la Creación; y el Mundo Divino de la Emanación. Estos atisbos de los Mundos Superiores se perseguían a través del Trabajo del Carro, a pesar de los peligros que implicaba para los impuros, los desequilibrados y los no adiestrados.

El diagrama de las Sephirot o Atributos Divinos no fue publicado por completo hasta la Edad Media. Ha habido muchas variantes; pero la versión utilizada actualmente por los esoteristas es la dada por Isaac Luria (1534- 1572). Su estructura contiene todas las leyes que rigen la existencia, ya que revela un proceso universal de interacción equilibrada entre los principios superior e inferior, activo (derecha) y pasivo (izquierda).



 

Por david_kether - 13 de Octubre, 2007, 20:39, Categoría: KABALAH
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17 La espada llameante



Al movimiento de descenso de la energía desde Kether hasta Malkuth, se lo conoce con el nombre de "espada llameante" o "rayo".
Simboliza la fuerza de la Divinidad ejerciendo su acción en Malkuth, el plano físico. También representa el despliegue de las sephiroth, evidenciando su relación de ordenamiento.
El siguiente esquema ilustra el orden de descenso de las fuerzas, que corresponde a la numeración correlativa de las 10 sephiroth del Árbol.

Nota: el mango de la espada se ubica en Kether, desde donde el Altísimo dirige y gobierna la creación.


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:21, Categoría: KABALAH
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16 Las sephiroth y la alquimia



Cada sephirah tiene una correspondencia con los siete metales principales de la alquimia. Esta asignación resulta justa y correcta si se comparan las cualidades de cada metal con los atributos de la sephirah que le corresponde, e incluso con el planeta asignado.
En la mayoría de los casos, el color propio del metal, de su oxidación o el color que toma en estado de fundición, también coincide con el color de la sephirah en la escala tradicional (de la Reina).

Nota: el plomo se presenta normalmente en colores grisáceos oscuros, y al fundirse muestra tonos violáceos tornasolados (índigo). El hierro oxida en rojizo. El oro tradicional es dorado. El cobre oxida en un tono verdoso. La plata es normalmente plateada, variante del color violeta de la sephirah Yesod.


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:20, Categoría: KABALAH
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15 Simbología de las sephiroth



La simbología que se atribuye normalmente a las 10 sephiroth es básicamente el planeta relacionado. Esta asignación planetaria a nivel de la Qabalah tradicional comienza en la sephirah Binah, donde se ubica a Saturno. Según esto, Kether y Chokmah poseen una correspondencia simbólica particular y aparte, al igual que Daat.
Aunque en el esquema anterior se utilizaron los planetas modernos para complementar el diagrama, de forma natural, la simbología quedaría como el esquema siguiente:

A Kether le corresponde el símbolo de la cruz svástica original (no confundir con el nefasto símbolo utilizado por Hitler), mientras que a Chokmah se le atribuye el símbolo de Mazloth (no confundir con Sagitario).

Símbolo alterado utilizado por Hitler. Con una connotación completamente negativa y contraria al original, se encuentra invertido (representado la oscuridad) y girado 45º (puesto en movimiento).

 

Símbolo original del signo zodiacal de Sagitario.
Además de la flecha ascendente e inclinada, posee una traba en el medio.

Nota: la cruz svástica original es una representación de Kether que simboliza los primeros movimientos, o bien el arremolinamiento de las primeras manifestaciones. Por eso es llamado "primum mobile". También es una runa antigua. Es un símbolo del advenimiento de la luz, utilizado desde tiempos remotos por los sabios Qabalistas.
Mazloth es la representación de las constelaciones o estrellas fijas.


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:19, Categoría: KABALAH
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14 Correspondencia planetaria de las sephiroth



Las sephiroth tienen una asignación planetaria, de acuerdo a los llamados planetas antiguos, interiores o Ptoloméicos.
La relación de los planetas con cada esfera es muy estrecha en cuanto a sus virtudes, vicios y características, incluyendo el color aparente del planeta.
Para una mejora en la documentación, los tres planetas llamados modernos, lejanos o transpersonales (Urano, Neptuno y Plutón) fueron asignados también en el esquema, según la correspondencia que se atribuye a las tres sephiroth que no poseen una asignación planetaria original (Kether, Chokmah y Daat).


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:18, Categoría: KABALAH
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13 Escalas de color para los sephiroth



Con el objeto de ampliar la información, se añade a continuación un esquema con las cuatro escalas de color completas:

Sephirah

Escala del Rey

Escala de la Reina

Escala del Príncipe

Escala de la Princesa

Kether

Brillantez

Brillantez blanca purísima

Brillantez blanca purísima

Blanco moteado de dorado

Chokmah

Azul suave puro

Gris

Gris perla iridiscente

Blanco moteado de rojo, azul y amarillo

Binah

Carmesí

Negro o Índigo

Marrón oscuro

Gris moteado de rosa

Daat

Lavanda

Gris blanquecino

Violeta puro

Gris moteado de dorado

Chesed

Violeta profundo

Azul

Morado oscuro

Azul oscuro moteado de amarillo

Geburah

Naranja

Rojo escarlata

Escarlata brillante

Rojo moteado de negro

Tiphareth

Rosa claro

Amarillo o dorado

Rosa salmón

Oro ambarino

Netzach

Ámbar

Esmeralda

Amarillo lima brillante

Oliva moteado de dorado

Hod

Violeta púrpura

Naranja

Rojo bermejo

Negro amarillento, moteado de blanco

Yesod

Índigo

Violeta

Púrpura oscuro

Amarillo moteado de azul

Malkuth

Amarillo

Cuartos de: lima + oliva + carmín + negro, o negro

Lima + oliva + carmín + negro moteado de dorado

Negro con listones amarillos



Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:17, Categoría: KABALAH
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12 Colores de los sephiroth



Otra característica importante es la asignación cromática que tiene de cada sephirah.
Existen cuatro escalas de color, cada cual con una correspondencia diferente tanto para las 11 sephiroth como para los 22 netivoth.
La escala más utilizada para las sephiroth es la llamada "de la Reina" (por pertenecer éstas al género femenino), y la escala "del Rey" para los netivoth (dado su género masculino).

Nota: Malkuth puede relacionarse íntegramente con el color negro.


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:17, Categoría: KABALAH
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11 Magnitudes de los sephiroth



Cada Sephirah como magnitud en sí misma, tiene un valor asociado representado por un número. Por definición, los números son símbolos que representan cantidades: magnitudes.

Nota: La sephirah oculta (Daat) puede interpretarse como la número 11, o bien correlativamente con los senderos, como la parte 33 del Árbol de las Vidas. Puesto que el primer netiv es usual y convencionalmente la parte número 11 del Árbol, se prefiere asignar a Daat el orden 33.


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:16, Categoría: KABALAH
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10 Significado de los sephiroth


La denominación de cada sephirah tiene un significado particular, que resulta de traducir su nombre original desde el hebreo, aportando una clave interpretativa en cuanto a sus atribuciones y funciones.

Notas: Chokmah, además de sabiduría, significa inteligencia. Daat se refiere especialmente al conocimiento de índole oculto. Chesed también significa benevolencia, piedad. Geburah significa fuerza y poder además de severidad. Tiphareth significa también esplendor, hermosura.


Por david_kether - 1 de Octubre, 2007, 4:15, Categoría: KABALAH
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