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Ley de atraccion.
La fórmula del éxito.
La fórmula del éxito: Elevar la intensidad del deseo y disminuir los niveles de resistencia. Por Olivia Reyes
La fórmula para tener éxito con el uso consciente de la ley de la atracción es la siguiente:
DESEO –RESISTENCIA = MANIFESTACION
La velocidad de las manifestaciones está directamente relacionada con esta fórmula que acabamos de ver.
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Si el nivel de deseo es bajo, tu deseo no se manifestará
-
Si el nivel de deseo es alto, pero tu resistencia es alta, tu deseo no se manifestará
-
Si el nivel de deseo es alto y la resistencia es baja, el deseo se manifestará rápidamente.
Como
hemos visto en las anteriores fórmulas, el ambiente óptimo para
manifestar rápida y eficazmente un deseo es tener un nivel bastante
alto de "deseo" y un nivel bajo de resistencia (esto incluye: dudas y
vibraciones bajas)
Por
el contrario cuando tenemos muy poco nivel de deseo ya sea porque no
necesitamos salir de nuestra zona de comodidad y pensar en algo nuevo,
ó porque no nos atrevemos a desear algo --para no salir heridos—en
cualquiera de estos dos casos el bajo nivel de deseo hace que nada se
manifieste.
En
otro caso podemos decir que si tu nivel de deseo es muy alto, ya sea
porque tienes necesidad económica, deudas ó apuros financieros, pero tu
nivel de resistencia es igual de alta (dudas, vibraciones bajas etc.)
en este caso la situación es la misma que la anterior, a pesar de que
el deseo es alto, la resistencia que es igual de alta no permite
RECIBIR y las condiciones siguen igual.
Así que la fórmula mágica es incrementar el deseo y reducir la resistencia.
Un
ejemplo específico de cómo incrementar el nivel de deseo y cómo reducir
la resistencia se encuentra en el e-book "Prosperar Jugando 2008"
Este
e-book contiene una serie de juegos diseñados para atraer prosperidad
económica y mucha gente logró mejoras en menos de un mes!!, inclusive 2
de ellos ganaron premios en la lotería y juegos de azar.
Ver testimonios de Prosperar Jugando 2008
Un individuo que desaprovecha sus oportunidades de crecimiento está profundamente arraigado en el arquetipo de la víctima y cree que no puede progresar ó que no tiene poder para cambiar sus circunstancias.
DEFINICIÓN DE LA PERSONA QUE REACCIONA COMO VÍCTIMA
• Algo sucede y reacciona observándolo, quejándose de ello, visualizando catástrofes para su futuro.
• Se junta con otros que ven la
vida de igual manera y hablan de los problemas de la economía mundial,
de que este es un valle de lágrimas y se viene al mundo a sufrir.
• Forman grupos de oposición contra algo que no les agrada
• Se quejan y se quejan por todo
lados con quien quiera oirles, no pueden dejar ir su historia personal
y no hacen nada por sanar internamente.
DEFINICIÓN DE LA PERSONA QUE REACCIONA COMO CREADOR
• Algo sucede y lo ve como una
oportunidad para aprender algo nuevo, ó para crear algo nuevo, quita su
atención de ello y comienza a enfocarla en lo que "si desea".
• Si su mente le envía señales de catástrofes él comienza a imaginar que sucede lo contrario.
• En lugar de hablar de la mala
economía mundial se pone a pensar que nuestro planeta es un maravilloso
lugar donde crece todo tipo de comida en abundancia y que solo la mente
del hombre puede condicionarse para creer que hay carencia.
• Se aleja de personas que hablan negativamente y gravita hacia la gente positiva que tiene mentalidad de éxito.
• En lugar de quejarse de lo que no le gusta, alinea sus vibraciones con lo que quiere atraer y esto le llega fácilmente.
www.atrayendo-prosperidad.com
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Por david_kether - 12 de Julio, 2008, 2:57, Categoría: Ley de atraccion.
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9. El camino al éxito y la felicidad personal
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"Ciertamente el mundo nos devuelve lo que depositemos en él. Si reímos también ríe, y si lloramos aparece el reflejo con triste semblante". Orison Swett Marden
Si nos preguntaran cuales son las tres cosas que con mayor anhelo deseamos atraer a nuestra vida, la gran mayoría respondería: salud, riqueza y felicidad; pero si la pregunta se enfocara en la mayor de las tres, con seguridad, la mayoría escogería la felicidad.
En el primer capítulo veíamos como todo ser humano anda en la eterna búsqueda de la felicidad. Todos nos esforzamos en mejorar nuestras condiciones de vida, en vivir con mayor desahogo y en librarnos de tareas duras, creyendo que todo esto nos dará la felicidad. Pero lo cierto es que quien ha salido en busca de la felicidad ha descubierto que es imposible hallarla si va detrás de ella, porque ésta surge de las acciones correctas y el corazón generoso, y no es el resultado de perseguirla hasta acorralarla. Sin integridad, generosidad y rectitud de pensamiento, ni la más grande riqueza nos proporcionará felicidad. Muchos han sido los que al no actuar con rectitud son infelices, a pesar de tener satisfechas todas sus necesidades materiales. En cambio, han sido muchas las personas que aún frente a muy adversas circunstancias encontraron felicidad, sólo por haber obrado con justicia.
Todos creemos que encontraremos la verdadera felicidad si logramos atraer y procurar mayores comodidades, o alcanzar una mejor posición que la que tenemos. Pero lo cierto es que la felicidad no es el resultado de satisfacer nuestros apetitos y deseos, sino que es fruto del esfuerzo noble y de la vida útil.
La felicidad aparece cuando decimos una palabra afectuosa a quien necesita oírla, cuando actuamos de manera noble o tenemos un impulso generoso. La sentimos con cada pensamiento recto, con cada palabra o acción compasiva, así no la estemos buscando. Nuestro error está en que la buscamos donde no existe: en lo transitorio y perecedero. Ella surge de dar y entregar, no de recibir y retener. Quien ande en busca de la felicidad, debe recordar que dondequiera que vaya sólo logrará atraer lo que haya llevado consigo. Es imposible encontrar a nuestro alrededor algo que no se encuentre en nuestro interior.
Sin querer decir que está mal desear gozar de un mejor estilo de vida, debemos recordar que jamás seremos felices atesorando riquezas, por valiosas que sean, ya que lo que el ser humano es, y no lo que tiene, es lo que labra su felicidad o su infortunio.
El corazón humano siempre está hambriento; pero la infelicidad es el hambre de adquirir, mientras que la felicidad es el ansia de dar.
Ésta es quizás una de las consecuencias más importantes de la ley de la atracción: La felicidad es el premio de los servicios prestados a nuestros semejantes, del esfuerzo por desempeñar nuestro papel y cumplir nuestro deber con el mundo. Se deriva del deseo de ser útil, de mejorar el mundo de modo que haya menos penas en él a causa de nuestros esfuerzos. Las palabras de aliento, la ayuda no solicitada pero oportuna, el trato amable, los deberes fielmente cumplidos, los servicios desinteresados, la amistad, el afecto y el amor, son sentimientos y actitudes que, no obstante su sencillez, nos ayudan a atraer hacia nosotros la paz y la felicidad que pocas otras cosas nos pueden proporcionar.
La visión y los ideales crean tu realidad
Valora tu visión y tus ideales; valora la música que mueve tu corazón y los sueños que se forman en tu mente. Si te mantienes fiel a ellos, crearás las condiciones propicias y el ambiente favorable para construir tu mundo. Pocas cosas te permitirán atraer la felicidad y el éxito a tu vida de la manera que lo hace el saber que estás viviendo una vida con propósito. Es casi imposible encontrar una persona en un estado de profunda angustia o depresión, que esté persiguiendo activamente sus sueños y metas con valor y deseo. Una vida guiada por nobles ideales no es terreno fértil para los pobres hábitos y las emociones negativas.
De igual manera, los deseos mezquinos no pueden ser gratificados, ni las aspiraciones puras morir sin recompensa. Esto iría contra las leyes naturales. Sueña nobles sueños y te convertirás en el producto de dichos sueños. Tu visión es la promesa de lo que un día serás. Tu ideal es la profecía de lo que un día llegarás a revelar. Si tus circunstancias no son de tu agrado, tú puedes cambiarlas, concibiendo un gran ideal y luchando por alcanzarlo.
Imagínate a un joven oprimido por la pobreza; confinado a largas horas de trabajo en un lugar insalubre, con pocas o ninguna oportunidad de ascenso; sin estudios, y sin haber desarrollado ningún talento o habilidad especial.
Sin embargo, él sueña con cosas mejores. Concibe y crea con su mente una condición de vida ideal. Con el tiempo, esta visión de una mayor libertad y un nivel de vida más elevado toman posesión de él; el apremio y la urgencia lo impulsan a actuar, y utiliza todo su tiempo y sus medios en el desarrollo de los poderes y talentos que se encuentran dentro de sí.
Muy pronto su nuevo estado mental hace que aquel taller donde trabaja no pueda retenerlo más. Se ha convertido en algo tan fuera de armonía con sus pensamientos que, finalmente es descartado como quien se deshace de un par de zapatos viejos, y, al aumentar las oportunidades que encajan con su creciente poder, sus circunstancias pasadas dejan de ser parte de su realidad para siempre.
Años más tarde, este joven se convierte en un hombre, dueño de poderes mentales inigualables que aprovecha y que al ser utilizados le permiten crear una influencia que se expande a través de todo el mundo. En sus manos toma las riendas de responsabilidades gigantescas; cuando habla transforma vidas; hombres y mujeres utilizan sus ideas para moldear con ellas su propio carácter.
Ahora es como un eje luminoso alrededor del que giran innumerables destinos. Ha podido influenciar muchas vidas, y su ejemplo ha sido seguido por otros, todo como resultado de haber perseguido con entusiasmo la visión y los ideales de su juventud. Esto es lo que puede suceder si aceptas el reto de salir tras tus propios ideales.
El espíritu de gratitud: fuente de prosperidad
A lo largo de los capítulos anteriores hemos visto, una y otra vez, que el primer paso para atraer hacia nosotros una vida de éxito y prosperidad requiere formar en nuestra mente una idea clara de lo que deseamos lograr. Una vez hecho esto debemos comunicarla al universo y reclamarla con fe en que sucederá.
Sin embargo, para que funcione es necesario desarrollar una relación armoniosa con el universo. Y esta relación armoniosa, y el proceso mental de ajuste y sintonía que requiere puede ser resumido en una sola palabra: Gratitud.
La falta de gratitud mantiene en la pobreza incluso a aquellas personas que han organizado sus vidas correctamente en todos los otros sentidos. La persona agradecida atrae hacia sí la riqueza con mayor facilidad que la que nunca se detiene a agradecer nada. Entre más agradecidos estemos por todas las cosas buenas que nos llegan, más habremos de recibir, y más rápido, ya que la actitud de agradecimiento nos acerca a la fuente de donde provienen las riquezas.
La gratitud mantiene tu mente en una armonía más cercana con las energías creativas del universo. Si lo consideras con detenimiento verás que es verdad. Las cosas buenas que tienes te han llegado obedeciendo ciertas leyes. La gratitud llevará tu mente hacia aquello que origina la riqueza, te mantendrá en armonía cercana con el pensamiento creativo y te advertirá cuando estés a punto de caer en el pensamiento errado.
Siguiendo el postulado de la ley de la causa y el efecto es fácil ver que la gratitud que tu mente exprese por cualquier cosa y hacia cualquier persona, no sólo llegará a su destino, sino que generará una respuesta instantánea hacia ti. Si tu gratitud es fuerte y constante, la respuesta será igual; el movimiento de las cosas será siempre hacia ti.
Pero el valor de la gratitud no sólo consiste en que logra conseguirte más cosas en el futuro. Sin ella es imposible experimentar total satisfacción con las cosas como son actualmente.
Si permites que tu mente se sumerja en la desesperación de las angustias de la vida cotidiana, empiezas a dudar y a perder la firmeza. Cuando fijas tu atención en lo pobre, lo débil y lo malo, tu mente toma la forma de estos elementos negativos. Como resultado de ello, lo pobre, lo débil y lo malo se sentirán atraídos hacia ti. Si le permites a tu mente que se sumerja en lo inferior, te volverás inferior y te rodearás de cosas inferiores. Pero, si te fijas en lo mejor, te rodearás con lo mejor, y serás lo mejor.
También, la fe crece con la gratitud. La mente agradecida siempre espera cosas buenas, y esta esperanza engendra fe. La actitud de gratitud produce una mayor fe, y cada vez que agradecemos la aumentamos. Quien no tiene sentimiento de gratitud no puede mantener la fe, y sin ella no prospera.
Por lo tanto, es necesario cultivar el hábito del agradecimiento por todo lo bueno que ocurre en nuestras vidas, y hacerlo continuamente. ♣♣♣♣♣♣♣♣♣
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Por david_kether - 4 de Abril, 2008, 12:21, Categoría: Ley de atraccion.
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8. Cómo crear una salud óptima.
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"El cuerpo es el siervo de la mente, obedece sus órdenes, sean éstas deliberadas o automáticas. Siguiendo pensamientos indebidos el cuerpo rápidamente se hunde en la enfermedad y el decaimiento, siguiendo pensamientos virtuosos, se viste de salud y belleza". -James Allen
Tú eres quien eres y te encuentras dónde estás física y mentalmente, como resultado de todos aquellos pensamientos que han encontrado cabida en tu mente. La buena noticia es que si no estás satisfecho con quien eres, si no te encuentras a gusto con tu salud física o mental, puedes cambiar esa situación, cambiando la clase de información, pensamientos y emociones que albergas en tu mente.
Estos pensamientos no sólo afectan tu estado de ánimo y tus acciones, sino que también provocan respuestas en tu cuerpo. Una de las consecuencias más importantes de la ley de la atracción es que el dar cabida en tu subconsciente a pensamientos negativos y destructivos te generan fuerzas y sentimientos negativos, que suelen manifestarse en males y afecciones del cuerpo como úlceras, trastornos cardiacos, hipertensión, artritis, males de la piel, problemas digestivos, migrañas, cáncer y otras enfermedades conocidas como afecciones psicosomáticas. Muchos artículos y referencias en publicaciones médicas muestran cómo el estado emocional y mental de las personas contribuye en gran medida a desarrollar estas enfermedades.
Pero nadie nace con estas emociones y sentimientos negativos. Como ya hemos visto, los hemos aprendido y programado en el subconsciente a lo largo de nuestra vida. En la medida en que comienzas a cambiar tus pensamientos conscientes y a pensar de manera más positiva y optimista, poco a poco logras cambiar esa programación. Al hacer esto, automáticamente cambias la dirección y el rumbo de tu vida.
El doctor Deepak Chopra, muy acertadamente, anota que pensar es practicar química cerebral. El producto de estas reacciones químicas es la secreción de hormonas de glándulas como el hipotálamo y la pituitaria, y estas hormonas se encargan de transmitir mensajes a otras partes del cuerpo.
Se ha demostrado que los pensamientos hostiles y de enojo aceleran los latidos del corazón y suben la presión arterial, mientras que la ira, el resentimiento y la tristeza debilitan el sistema inmunológico del cuerpo. De esta manera, millones de personas son causantes de muchos de los males que les aquejan debido a las ideas negativas que mantienen en su mente.
Es indudable que las emociones negativas como la preocupación, la duda, el odio, la rabia y el deseo de venganza intoxican el subconsciente. Del mismo modo, los pensamientos positivos producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central que estimula, provee energía al cuerpo y crea las circunstancias propicias para la conservación o restauración de una buena salud.
¿Te has dado cuenta cómo aquellas personas que constantemente se quejan por todo, son las mismas que suelen enfermarse constantemente? Martín Seligman, profesor de la Universidad de Pensilvana, asevera que el sistema inmunológico de la persona pesimista y negativa no responde tan bien como el de la persona optimista y positiva. Los pesimistas sufren de más infecciones y enfermedades crónicas.
En 1937, la Universidad de Harvard dio comienzo a una investigación con los estudiantes que se graduaron aquel año.
Periódicamente estos individuos respondieron preguntas acerca de su estado físico y emocional. El estudio demostró que aquellas personas que a los 25 años de edad ya exhibían una actitud pesimista sufrieron en promedio un mayor número de enfermedades serias a una edad entre los 40 y los 50 años.
En otro estudio realizado con treinta personas que sufrían de cáncer del colon o de un tumor maligno, se les pidió a los pacientes que tomaran un curso de ocho semanas para ayudarles a relajarse y cambiar su actitud mental. La terapia consistía en visualizar enormes células anticancerosas navegando a través del sistema sanguíneo y devorando las células cancerosas o el tumor existente. El propósito era cambiar la actitud derrotista y las creencias negativas que muchos de ellos tenían. Los resultados fueron sorprendentes. Los pacientes que tomaron el curso mostraron un incremento en el número de las células que normalmente protegen el cuerpo contra el crecimiento de tumores malignos.
Como ves, esa actitud optimista y perseverante de la cual habla la ley de la atracción no sólo te ayudará a alcanzar tus metas más ambiciosas sino que, en muchas ocasiones, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Un grupo de investigadores del hospital King"s College de Londres, realizó un estudio en 57 pacientes que sufrían de cáncer de seno y habían sido sometidas a una masectomía. Siete de cada diez mujeres que poseían lo que los doctores llamaban un "espíritu de lucha" aún vivían vidas normales diez años más tarde, mientras que cuatro de cada cinco de las mujeres que, en opinión de los doctores, "habían perdido la esperanza y se habían resignado a lo peor" tras escuchar su diagnóstico, habían muerto.
Así que examina cuidadosamente la clase de información con la cual estás alimentando tu mente, y controla los pensamientos que permites que la ocupen, ya que éstos afectan en gran medida tu salud física y mental.
La verdadera fuente de la eterna juventud
En cierta ocasión una señora fue a retratarse. Cuando se sentó frente al fotógrafo, mantuvo la postura áspera y dura que generalmente la caracterizaba, y la mirada hosca que tanto amedrentaba a los chiquillos de la vecindad. Al ver esto el fotógrafo le dijo:
- "Señora, ¡alegre un poco más los ojos!"
Ella trató de obedecer, pero aún su mirada era dura. Así que él le dijo en tono entre cariñoso y autoritario:
- "Trate de mirar con un poco más de dulzura".
A lo que la mujer respondió con aspereza:
- "Si a usted le parece que una vieja apática puede tener brillo en la mirada, y que a pesar de su mal humor, puede ponerse alegre cuando se lo digan, usted no tiene ni idea de la naturaleza humana. Para cambiar de actitud, sería necesario tener algo alegre frente a mí".
- "Tiene razón", repuso él, "pero no es frente a usted que lo necesita, sino dentro. Y es usted misma quien puede poner ese algo en su interior. Trátelo y verá como es posible".
La señora se sintió inspirada por los modales y tono del fotógrafo, tomó más confianza, e hizo otro intento. Esta vez, fue posible ver el brillo en su mirada.
- "¡Así está bien!", exclamó él al observar el resplandor pasajero que iluminaba aquel marchito semblante. Parece usted veinte años más joven".
Camino a casa, con el corazón conmovido por las palabras del fotógrafo, las cuales habían sido el primer cumplido que oía desde la muerte de su esposo, sintió algo que ya había olvidado. Al llegar, se miró un largo rato al espejo, y exclamó: "Tal vez aquel fotógrafo tenga razón, pero ya veremos como queda el retrato".
Al recibirlo, parecía como si fuese otra. Su rostro se veía más joven. Contempló aquella fotografía durante largo tiempo, y dijo al fin con una voz clara y firme: "si fui capaz de hacerlo una vez, podré hacerlo nuevamente, " Puso entonces el espejo sobre su mesa y exclamó: "Rejuvenécete"; y nuevamente brillaron sus ojos. "¡Mira un poco más dulcemente!", se ordenó a sí misma; y una tranquila y radiante sonrisa iluminó su rostro.
Pronto sus vecinos se dieron cuenta del cambio, y le dijeron: ¿Cómo es que se está usted volviendo joven? ¿Qué ha hecho para quitarse los años de encima? A lo que respondió: Iodo lo que hice, lo hice en mi interior. Descubrí que si somos serenos, experimentaremos serenidad".
Nadie puede ser verdaderamente feliz y gozar de una salud óptima mientras no sepa controlar su cuerpo y su mente y mantener constantemente un equilibrio entre su condición mental y física. Un automóvil no anda bien porque tenga un excelente chasis, buen motor o las llantas apropiadas. Su funcionamiento eficiente no depende de tal o cual pieza, sino que resulta de la coordinación, ajuste y acoplamiento de todas las piezas que lo componen. Lo mismo sucede con un reloj. La imperfección de un solo diente del más diminuto engranaje impediría que el reloj funcione como debe y dé la hora correcta. No basta la particular perfección de cada una de las piezas, sino que todas ellas trabajen conjuntamente y en armonía.
La salud es respecto al cuerpo como lo es la hora respecto al reloj. La salud es la hora exacta del cuerpo, la armónica relación y correspondencia entre todas las partes, pues la más leve imperfección de cualquiera de ellas alterará la armonía del conjunto. El tener fuertes músculos, o un hígado en perfectas condiciones no determinan por sí mismos la salud. Ésta es el resultado del funcionamiento armónico de todos los órganos del cuerpo.
La salud y la felicidad nacen del funcionamiento equilibrado y armónico de la máquina humana -cuerpo y mente-.
Pocas personas son concientes de la enorme influencia que su mente tiene sobre su vida y su salud. Al ver un famoso especialista en enfermedades nerviosas que los medicamentos que recetaba a sus pacientes no le estaban dando ningún resultado, les sugirió que estuviesen siempre sonrientes en cualquier circunstancia. El procedimiento obró como por arte de magia. Este especialista encontró que era posible crear en los enfermos la emoción de la alegría por medio de la actitud física de la risa, que es la manifestación fisiológica de dicha emoción.
Nuestra salud suele estar tan quebrantada, entre otras razones, porque desde niños se nos ha infundido la idea de que el dolor y el sufrimiento físico son inherentes a la vida como males imposibles de evitar. De manera que crecemos creyendo que disfrutar de una salud óptima es la excepción y que debemos aceptar nuestras dolencias, pesares y melancolías como algo ineludible.
El niño oye hablar tanto de enfermedades y tan a menudo se le previene contra ellas, que crece con la convicción de que son ley de la vida, y por ello teme que en cualquier momento se quebrante su salud. Pensemos cuánto favorecería a este niño si le enseñáramos que la salud es el estado normal y la enfermedad el anormal.
Pensemos en el gran beneficio que recibiría la persona adulta si desde niña esperara mantenerse en completa salud, en vez de alimentar constantemente su mente con las posibles enfermedades que sufrirá y con la preocupación de andar siempre precavido contra el riesgo de contraerlas. Al niño se le debe enseñar que Dios no engendra jamás la enfermedad ni el sufrimiento, ni se complace en nuestras penas, sino que estamos destinados a tener salud y felicidad, cuyo resultado es el gozo y nunca el sufrimiento. La índole de nuestros pensamientos determina la índole de nuestra conducta. No podremos tener salud si, por ejemplo, estamos siempre pensando en la enfermedad, de la misma manera que no podremos vivir una vida de prosperidad si constantemente estamos enfocados en la escasez.
Cada mañana deberíamos levantarnos con la pizarra en blanco y borrar de nuestra mente toda imagen negativa, sustituyéndola por imágenes armoniosas y estimulantes. Millones de personas son causantes de muchos de los males que les aquejan debido a las ideas negativas que mantienen en su mente. Y aun cuando dichas preocupaciones existen sólo allí, los resultados que trae son muy reales.
Muchas personas cargan a cuestas todas las calamidades posibles. Viven estresadas y con una angustia constante. Parecen piezas de máquina que se mueven a velocidad forzada y crujen por falta de lubricante. La persona que vive en perfecta normalidad no debe poner la cara de acosado y perseguido que muchos ponen, como si la policía les pisara los talones.
Un poco de esparcimiento no sólo mejorará nuestra salud, sino que aumentará nuestro nivel energético. La persona consumida totalmente por su trabajo o profesión, que no cuida su salud ni busca momentos de esparcimiento y descanso, se parece al cortador de árboles, que tan afanado está en continuar su labor que se olvida de afilar su hacha y pronto queda inhabilitado para continuar su trabajo.
Nos engañamos al creer que podemos hacer un mayor y mejor trabajo poniendo más horas en él, llevando nuestro cuerpo y mente hasta el límite, que haciéndolo en menos horas, con menor fatiga, pero con mayor vigor e intensidad.
Muchas personas capaces de realizar un buen trabajo, lo dejan mal hecho, porque la mayor parte del tiempo están agotadas y cansadas. Viven como si tuvieran suspendido de un hilo sobre su cabeza, un hacha, con la amenaza constante de herirles si paran a descansar. Nunca disfrutan sin sentirse culpables.
Recuerda que una salud óptima no es simplemente el resultado de la ausencia de enfermedad, sino de vivir una vida relajada, armónica y feliz. Y el llegar a este estado sólo se logra entendiendo que cada día tenemos la oportunidad de vivir plenamente felices o plenamente miserables. Es nuestra decisión.
Creando una salud óptima con nuestra manera de pensar
La salud y la enfermedad, al igual que las circunstancias, tienen su raíz en los pensamientos. Los pensamientos enfermizos se expresan a través de un cuerpo enfermo. Se dice que los pensamientos de temor matan a una persona tan rápido como una bala, y continuamente matan miles de personas, quizás no con la misma rapidez, pero sí con igual efectividad. En general, los pensamientos nocivos terminan por destruir el sistema nervioso.
De otro lado, pensamientos energéticos de pureza y optimismo producen en el cuerpo vigor y energía. El cuerpo es un instrumento muy frágil y elástico, que responde rápidamente a los pensamientos que lo dominan. Tarde o temprano, éstos producirán sus efectos, así sean positivos o negativos.
James Allen afirma que mientras continuemos albergando pensamientos nocivos en nuestra mente, nuestro cuerpo no estará totalmente sano. De un corazón limpio y sano emana una vida y un cuerpo igualmente limpios y sanos. De una mente contaminada proceden una vida y un cuerpo enfermizos y contaminados. El pensamiento es la fuente de la vida, de toda acción y manifestación; construye una fuente que sea limpia y pura y todo a tu alrededor será igual.
La dieta, por ejemplo, no ayudará físicamente a aquella persona que se rehúse a cambiar su manera de pensar. No obstante, al modificar los pensamientos, nuestra mente se encargará de ayudarnos a evitar las comidas nocivas y poco saludables. Si deseas perfeccionar tu cuerpo, sé cuidadoso con lo que pones en tu mente. Si quieres renovar tu cuerpo, limpia primero tu mente. Una cara amarga no es cuestión de azar, sino de pensamientos amargos. En la cara de los ancianos hay arrugas producidas por la paz y la amabilidad, otras por la dureza y reciedumbre de su trabajo, y otras talladas por la discordia. Sin embargo, ¿quién no puede distinguir entre ellas? Para aquellos que han vivido correctamente, la edad trae calma y paz.
Vivir continuamente con pensamientos negativos y pesimistas es confinarse en una prisión edificada por uno mismo. Pero pensar bien de todo, ser amable con todos, y aprender pacientemente a encontrar el lado bueno de las cosas atraerá paz en abundancia a nuestra vida.
Vamos por la vida pensando que nuestras enfermedades son el resultado del medio ambiente, que han sido heredadas, que vinieron como producto de pobres hábitos alimenticios a los que fuimos introducidos por nuestros padres, o que han sido el resultado de cosas totalmente fuera de nuestro control. Pero lo cierto es que, salvo contadas excepciones, la mayoría de nosotros experimenta el estado de salud que se ha encargado de crear con su manera de pensar. Nosotros mismos nos hemos encargado de atraer hacia nuestra vida la salud óptima de la cual gozamos o las enfermedades que hoy nos aquejan.
La buena noticia es que, como con cualquier otra área de tu vida, si deseas cambiar tu nivel actual de salud, lo puedes hacer, modificando tu manera de pensar y actuar. Algo sobre lo cual tú tienes control absoluto. ♣♣♣♣♣♣♣♣
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Por david_kether - 24 de Marzo, 2008, 2:39, Categoría: Ley de atraccion.
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7. La visualización: Aprendiendo el lenguaje de la mente.
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"La imaginación es el principio de la creación. Imaginamos lo que queremos, creamos un profundo deseo por aquello que imaginamos y finalmente, creamos aquello que hemos deseado". -George Bernard Shaw
Cuando cerramos los ojos, tratando de visualizar cualquier cosa, descubrimos que en esa gran pantalla de la mente subconsciente podemos proyectar cualquier película mental que elijamos. Podemos proyectar una imagen donde nos veamos en posesión de algo que deseamos obtener; podemos ensayar una presentación que debamos realizar ante un cliente al día siguiente; podemos practicar una acción que estamos a punto de ejecutar; o podemos realizar una representación mental de la vida que deseamos vivir.
Sin importar para qué decidas utilizar el poder creativo de la visualización, debes tener presente que las imágenes mentales que consistentemente mantengas en tu subconsciente buscarán manifestarse en las circunstancias y condiciones de tu mundo exterior. Las acciones y ocurrencias externas suelen seguir las acciones y ocurrencias internas.
Jack Nicklaus, uno de los mejores golfistas de todos los tiempos, contaba que incluso antes de elegir el palo con que golpearía la pelota, practicaba cada golpe mentalmente por lo menos cinco veces. Lo visualizaba tal y como esperaba que sucediera.
Michael Jordán describía como milésimas de segundo antes de alistarse a hacer un lanzamiento, corría en su película mental la imagen del balón entrando en la cesta sin siquiera tocar el aro. Esto seguramente contribuyó en gran medida a que tuviera los porcentajes más elevados de efectividad desde cualquier parte de la cancha.
Se dice que Miguel Ángel, el gran pintor y escultor renacentista, fue capaz de visualizar al David en su totalidad, antes de utilizar su cincel por primera vez en aquel gigantesco bloque de mármol que se encontraba frente a él.
¿Qué tan importante es este poder? Albert Einstein aseguraba que la imaginación era más importante que el conocimiento. De hecho, refiriéndose a su propia vida profesional, decía: "muchas de las ideas que vinieron a mí y contribuyeron a mi formación científica, llegaron mientras me encontraba absorto en un mundo de imaginación y fantasía, no mientras utilizaba mi intelecto en la solución de algún problemas".
Entonces, ¿qué tal si de ahora en adelante comienzas a hacer lo mismo antes de entrar a tu próxima entrevista de trabajo, antes de hablar con tu siguiente cliente o antes de participar en tu próxima competencia o empezar tu siguiente dieta? ¿Qué tal si comienzas por practicar tu éxito mentalmente en lugar de sabotear tus posibilidades de triunfar, practicando tu fracaso?
Zig Ziglar cuenta cómo, en sus épocas de vendedor, antes de visitar a un cliente, tomaba unos minutos para rodar toda la película de la realización de su venta. Se veía saludando al cliente y realizando su presentación. Veía a su cliente respondiendo con mucho entusiasmo a su propuesta y terminaba con una imagen del cliente agradeciéndole por el producto. En sus ensayos mentales siempre fue capaz de realizar la venta, nunca falló. En la realidad no ocurrió exactamente lo mismo, pero este ensayo mental definitivamente le ayudó a ser mucho más efectivo y a llegar donde sus clientes potenciales con una actitud distinta y unas expectativas diferentes, y esto es lo verdaderamente importante.
La creación mental y la creación física
"Los grandes logros comenzaron como un sueño en la mente de una persona. Al igual que todo ser se encuentra en la semilla que lo engendra, el roble duerme en la bellota, el ave espera en el huevo; los sueños son las semillas de dicha realidad que espera impaciente. ¡Querer es poder! ¡Soñar es lograr!" -James Allen
Al observar a las personas que lograron grandes metas es posible ver que todas tienen algo en común: utilizan el poder de la visualización para crear una imagen clara de su meta como si ya fuese realidad.
Walt Disney fue capaz de realizar todos los proyectos que concibió debido a su capacidad para visualizarlos ya terminados cuando apenas eran una idea en su mente. La idea de Disneylandia se le ocurrió mientras paseaba con sus hijas por el parque. Él cuenta como en aquella ocasión imaginó un gigantesco parque de diversiones donde los niños y sus padres pudiesen disfrutar juntos, y donde estuvieran todos los personajes de sus dibujos animados. El día en que decidió poner en marcha su proyecto, nada ni nadie pudo detenerlo.
Se cuenta que cuando se encontraba buscando un banquero o un inversionista que financiara la construcción de su parque de diversiones, solía llevarlo al sitio que él había escogido para construirlo en las afueras de la ciudad de Los Ángeles, California, y desde una colina cercana los invitaba a compartir dicha visión. Les decía: "La entrada al parque quedará de aquel lado y allí comenzará la calle central que termina en aquel hermoso castillo, ¿lo puede ver?" Y así describía cada una de las atracciones y juegos con tal claridad como si las estuviese viendo, mientras los potenciales inversionistas, trataban de imaginar lo que Disney veía allí, en medio de aquel terreno baldío.
Durante la ceremonia de inauguración de Epcot Center en la ciudad de Orlando, Florida, cinco años después de su muerte, un reportero se acercó a Roy Disney, hermano de Walt, quien por aquel entonces se encontraba al frente de la corporación, y le dijo: "Debe ser un momento difícil para usted; un día de gran alegría pero también de inmensa tristeza al ver que Walt nunca pudo ver culminado este parque, que era uno de sus grandes sueños". Roy se volvió al reportero y le dijo: "joven, está usted totalmente equivocado. Walt vio culminado este sitio. Fue precisamente gracias a que él lo vio culminado mucho antes de que se comenzara a construir, que hoy usted y yo lo estamos viendo".
Esta historia ilustra cómo las personas de éxito son conscientes de la importancia de crear una imagen clara de lo que desean alcanzar y de permitir que toda acción que emprendan esté guiada por esta visión. Cuando creas una imagen, una fotografía mental de lo que deseas alcanzar, tu mente se encargará de mostrarte el camino mediante el cual lograrás materializar tu objetivo.
La Universidad de Yale, una de las mejores universidades de Estados Unidos, dio prueba irrefutable de la validez de este secreto, con un estudio que realizó en el año de 1953. Ellos descubrieron que, de todos los estudiantes que se graduaban aquel año, únicamente un 3% tenía metas fijas, objetivos claramente definidos y escritos en un papel, y los leían y examinaban con regularidad. Únicamente este pequeño número de estudiantes había tomado el tiempo necesario para darle dirección a su vida y escribir aquello que era realmente importante para ellos.
Veinte años más tarde, la universidad hizo un seguimiento a este mismo grupo de profesionales y descubrió que el 3% que había escrito sus metas y definido claramente un plan de acción, había alcanzado cien veces más que el otro 97%.
Estos resultados hablan por si solos: necesitamos tener metas fijas y objetivos claros antes de empezar. La gente exitosa piensa en sus objetivos la mayoría del tiempo. Como resultado de ello, están moviéndose continuamente hacia sus objetivos, y éstos se mueven hacia ellos. Cualquier cosa en que pienses la mayoría del tiempo, crece y se expande en tu vida. Piensa en tus objetivos y habla de ellos, y lograrás mucho más que la persona promedio que está pensando y hablando constantemente sobre sus preocupaciones cotidianas, sus problemas y sus carencias.
Escribe en la parte superior de un papel la palabra "Objetivos", con la fecha de hoy. Después, haz una lista de diez objetivos que te gustaría alcanzar en los próximos doce meses. Pero no los escribas como algo que "quisieras lograr", o como algo que "esperar poder lograr algún día"; no incluyas en tu descripción de ellos ninguna palabra que exprese duda o incertidumbre. Escríbelos como si ya los hubieses logrado. Comienza cada objetivo con la palabra "Yo", para que sea personal.
Con sólo llevar a cabo este ejercicio, entrarás a formar parte de ese 3% de los adultos de nuestra sociedad que se ha tomado el tiempo para desarrollar una visión clara de lo que esperan lograr. Esta sola acción te separará del 97% de los adultos restantes quienes, tristemente, nunca han escrito una lista de objetivos en su vida.
La idea sobre la cual se fundamenta este principio es que todas las cosas en realidad son creadas dos veces. La creación física está precedida por una creación mental.
Si vas a construir una casa, antes de empezar a excavar, de levantar las paredes o, inclusive, de elaborar y trazar los planos, mentalmente ya has creado una imagen de la casa terminada. Tal vez los detalles no están totalmente definidos, pero por lo menos tienes una visión lo suficientemente clara de lo que quieres como para comenzar a trazar los planos. Ésta es la primera creación, la mental.
Sólo entonces comienzas a excavar para poner los cimientos y levantar las paredes. Esto es lo que constituye la segunda creación: la física. Las personas de éxito saben que si ignoran la creación mental, es muy posible que durante la creación física deban efectuar costosos cambios. La creación, el ensayo mental les permite enfocar mucho mejor sus ideas, practicar su plan de acción, evaluar cada paso del proceso y mejorar o cambiar lo que sea necesario.
Es lo mismo que te estoy pidiendo que hagas. Si presentas a tu mente subconsciente esta imagen o película de tu vida, ya habiendo alcanzado las metas que te has propuesto, ella empezará a trabajar para hacer que tu mundo, que tu realidad exterior sea consistente con esa imagen interna que le has estado presentando. Éste es, sin lugar a dudas, uno de los poderes más grandes de la mente subconsciente, la capacidad de ayudarte a hacer tu mundo exterior consistente con esa imagen interna. El pensamiento de una casa de ciertas características en la mente de un arquitecto, puede no causar la aparición instantánea de la casa, pero provocará el movimiento de su energía creativa para que produzca su rápida creación.
Gran parte de la humanidad limita sus esfuerzos completamente al trabajo que pueda realizar con sus manos. Tratan de cambiar o modificar con su esfuerzo físico el mundo que los rodea, sin detenerse a examinar la posibilidad de crear la realidad que desean experimentar a partir de los pensamientos que albergan en su mente.
Yo quiero decirte que tú puedes crear la realidad que desees experimentar. Puedes triunfar en cualquier área que te propongas, mientras que estés dispuesto a cambiar tu manera de pensar y desarrollar los hábitos y las habilidades requeridas. No importa que en el pasado no hayas tenido mayores éxitos.
Todo comienza con tu creación mental. Si debes hablar en público, por ejemplo, en lugar de decir: "espero no quedar mal", "espero que no me equivoque", ojalá que no me vayan a temblar las piernas" o "por qué me habrán escogido a mí que odio hablar en público". Di algo así como: "Sé que todo saldrá bien", "amo hablar en público", "soy capaz y estoy segura de lo que voy a decir", "estoy disfrutando de poder hablar en público hoy" o " qué bueno tener esta oportunidad de hablar en público".
Cambia tu diálogo interno, crea una nueva clase de imágenes en tu mente subconsciente de cómo esperas y quieres que ocurran las cosas. Una vez has creado esta imagen, practícala una y otra vez. De esta manera, cuando finalmente estés en el escenario, no será la primera vez que te dirijas a tu audiencia, ya serán viejos amigos puesto que los has visto en cada uno de tus ensayos mentales. Ya tendrás más confianza en ti mismo y en tus habilidades. ¿Ves lo sencillo que es?
Si estás pensando que de nada servirá todo esto, ya que la realidad es que simplemente no eres bueno para hablar en público, nunca lo fuiste y probablemente nunca lo serás, quiero que entiendas que es posible que ésta haya sido tu realidad hasta ahora, pero la puedes cambiar.
Recuerda que tu futuro no tiene que ser igual a tu pasado. Tú puedes cambiar. Si modificas tu diálogo interno, comienzas a crear nuevas imágenes, lo dices con fe en que puede suceder, y dibujas imágenes de éxito que te muestren hablando en público con seguridad y entusiasmo, tu cerebro no podrá distinguir entre la realidad y la imagen que le estás presentando y entonces, será sólo cuestión de tiempo antes de que tu cerebro y tu mente comiencen a actuar y a comportarse de acuerdo con estas nuevas imágenes. ¡Trátalo! No tienes nada que perder y sí mucho que ganar.
La formación reticular y la visualización creativa.
Los neurólogos señalan que más de dos millones de estímulos y señales diferentes llegan a nuestro cerebro cada segundo. Obviamente, nosotros no captamos toda esta información con la mente consciente. Si así fuera, la información rebosaría rápidamente su capacidad.
Nuestro cerebro cuenta con un filtro sensorial conocido como formación reticular, que nos señala que información de nuestro medio ambiente es importante y filtra aquellos estímulos que no considera necesarios.
El agudizar el poder de visualización que acabamos de mencionar, produce cambios a nivel cerebral que nos pueden ayudar a materializar nuestras metas. Existen evidencias puramente fisiológicas que muestran un incremento en nuestro nivel de percepción, como consecuencia de formar una imagen mental clara de nuestras metas. Este aumento en la percepción de nuestro medio es conocido por los neurólogos con el nombre de formación reticular y ocurre en una área del tamaño de la uña del dedo pulgar, localizada en la zona media del cerebro.
La formación reticular cumple, por así decirlo, la función de filtro sensorial. Todo impulso sensorial, toda información que haya llegado a través del sentido de la visión, el olfato, el gusto, el oído o el tacto es filtrada hasta cierto grado antes de llegar a la corteza cerebral. La formación reticular es la parte del cerebro que permite que sólo aquella información significativa o importante para la persona logre llegar al centro consciente del cerebro. De manera que el grado con que percibimos, o somos conscientes de cualquier cosa que se encuentre a nuestro alrededor, va en proporción directa a la importancia que previamente le hayamos asignado a ella en nuestra mente.
Por ejemplo, recuerdo que cuando mi esposa quedó embarazada por primera vez, comenzamos a notar la cantidad de mujeres embarazadas que había por donde quiera que fuéramos. Hasta ese momento, ese hecho había pasado casi inadvertido. Pero desde el momento en que supimos de su embarazo, fue como si de repente nuestros sentidos se hubiesen puesto en posición de alerta y percibieran con mayor facilidad la presencia de mujeres embarazadas.
Seguramente, alguna vez te habrá sucedido que tomas la decisión de comprar determinado tipo de automóvil: uno algo diferente, quizás con un color o estilo fuera de lo común. No obstante, después de algún tiempo, comienzas a verlo por todas partes. Es como si de repente fuera el auto más popular. Lo puedes diferenciar desde muy lejos y así te encuentres entre una multitud de autos, el tuyo salta a la vista. Es como si tu sentido de la visión se hubiese agudizado, manteniéndote constantemente alerta a su presencia. Lo que ha sucedido es que una vez le has asignado importancia a cierta idea, a cierta acción u objeto, tus sentidos se vuelven más sensibles y perciben con mayor facilidad dicho objeto debido al interés que ha cobrado en tu mente.
¿Cómo puede ayudarte todo esto a lograr el éxito? Muy sencillo, si tomas el tiempo para identificar claramente las metas y sueños que deseas manifestar en tu vida, te enfocas en ellos y le das la importancia que merecen, visualizándote ya en posesión de ellos, tu formación reticular te ayudará a identificar oportunidades a tu alrededor que te puedan ayudar a alcanzar dichas metas. ¿Cómo puedes hacerlo? Una vez identifiques tus metas, crea imágenes claras de ellas. Ayúdate con fotografías, postales, videos o lo que creas que te pueda ayudar a visualizarlas más claramente.
No hay ninguna fuerza mágica o sobrenatural que opere aquí, es simplemente parte de las funciones fisiológicas del cerebro. En la medida en que te enfocas en cualquier sueño, por imposible que pueda parecer, piensas en él, lo visualizas, lo rodeas de fuertes emociones, y desarrollas un profundo deseo por obtenerlo, activarás tu formación reticular, agudizando así todos tus sentidos para que logren captar con mayor facilidad toda información sensorial proveniente del medio ambiente que pueda estar relacionada con esta meta.
Muchas personas utilizan este poder a diario. Cuando decimos que alguien puede "oler las oportunidades", o que "no se le escapa ninguna oportunidad", podemos estar seguros que esta persona está utilizando su formación reticular. Tu cerebro también está equipado con este mismo poder. Lo único que tienes que hacer es aprender a usarlo y
comenzar a ejercitarlo. Sin activar tu formación reticular, sin programarla con aquellas cosas que deseas alcanzar, es posible que las oportunidades que buscas pasen frente a ti sin que tan siquiera te percates de ellas.
Como ya hemos visto, cada persona genera los pensamientos dominantes que ocupan su mente. Los pensamientos que ella adopta voluntariamente, y que fortalece con entusiasmo y otras emociones positivas se transforman en poderosas fuerzas motivadoras que dirigen y controlan sus expectativas y sus acciones.
En su libro: Piense y hágase rico, Napoleón Hill utiliza el término "pensamiento magnetizado". El asociar un pensamiento -el logro de una meta específica, por ejemplo- con una serie de emociones fuertes, como la convicción, la certeza y el deseo profundo; el crear una imagen clara de lo que dicho pensamiento representa, y el repetirlo constantemente lograr "magnetizar" dicho pensamiento. Esto hace que nuestra mente sea más susceptible a todo aquello que esté ligado con dicha idea, y actúe como un imán, atrayendo todo aquello que pueda facilitar su realización.
De esta manera, la mente humana está constantemente atrayendo todo aquello que armonice con sus pensamientos dominantes. Cualquier idea, plan, pensamiento o propósito que uno abrigue, atrae miles de ideas afines, las adhiere a su propia fuerza y crece hasta convertirse en el propósito que domina nuestra manera de pensar y nos mueve a actuar.
Quiero darte una tarea para que comiences hoy mismo a tomar ventaja de este poder, de esta valiosa herramienta que tienes a tu disposición. Para cada deseo, meta, o sueño que quieras hacer realidad, busca una imagen que te permita visualizarte habiendo alcanzado ya dicho sueño.
Si deseas conseguir un nuevo auto o una casa, busca una fotografía de ellos, y si puedes estar tú en la fotografía, mucho mejor. Si tu sueño es viajar a cierto lugar del mundo, consigue imágenes de dicho lugar y ponlas en un sitio donde puedas verlas constantemente. Si tu meta es perder diez o quince kilos de peso para volver a tu peso ideal, busca una fotografía tuya cuando tenias ese peso, o toma una imagen del cuerpo que quieres tener y pon sobre ella una foto de tu cara. Haz todo aquello que se te ocurra para poder visualizarte en posesión de aquello que deseas lograr y alimenta tu mente con estas imágenes. Hazlo y te sorprenderán los resultados.
Pensando de la manera correcta.
"No es suficiente el poseer una buena mente, lo principal es saber usarla bien" Rene Descartes
No es suficiente tener un deseo borroso de lo que anhelas, debes formar una imagen clara y definida de lo que quieres hacer, tener o ser. No basta con desear viajar más, ver más o vivir más. Todos tienen esos deseos. Si vas a mandar un mensaje a un amigo, no le enviarías las letras del alfabeto para que él descifre o construya el mensaje, ni tampoco le harías llegar palabras del diccionario al azar. Tú le envías un mensaje coherente que signifique algo específico.
Cuando quieras imprimir tus deseos en la mente, debe ser por medio de una afirmación clara. Debes saber lo que quieres y ser específico. Nunca vas a triunfar o a echar a andar el poder creativo de tu mente mandando mensajes vagos o imprecisos.
Determina exactamente lo que quieres y mantén esta imagen en tu mente constantemente. Así como el marinero tiene la visión del puerto hacia donde va, también tú debes tener la mirada enfocada en tu meta todo el tiempo, sin permitir que las distracciones o las dudas te hagan apartar tus ojos de ella.
No es necesario realizar complejos ejercicios de concentración, establecer horarios rígidos para afirmaciones, "retirarse al silencio", o cosas por el estilo. Y no es que lo anterior esté mal, sino que todo lo que necesitas es saber qué quieres y desearlo lo suficiente como para que se fije en tu pensamiento.
Observa constantemente esta imagen de tus sueños y metas. Nadie necesita esforzarse para concentrar su mente en algo que realmente quiere. Son las cosas que realmente no nos interesan en las que nos es difícil mantener centrada nuestra atención.
Entre más clara y definida sea tu imagen, y más pienses en ella, enfocándote en todos sus detalles, más fuerte será tu deseo. Y mientras más fuerte sea tu deseo, más fácil podrás tenerlo en tu mente. Esto te ayudará a romper la inercia, superar la pereza mental y la comodidad, y comenzar a trabajar rápidamente en tus planes.
Pero se necesita algo más que simplemente poder ver la imagen con claridad. Si eso es todo lo que haces serás un iluso que sólo se dedica a pensar en fantasías y tendrás poco o ningún poder para lograr lo que quieres. Detrás de tu imagen clara debe encontrarse el propósito y la convicción de realizarla, de convertirla en una expresión tangible. Debe existir una fe invencible e inquebrantable en que lo que deseas ya es tuyo, que está a tu alcance y que sólo necesitas tomar posesión de ello. Es ver tu sueño como si ya fuese una realidad.
Vive en tu nueva casa mentalmente hasta que tome forma físicamente y sea una realidad. Disfruta en tu mente de las cosas que quieres. Celebra por anticipado tu éxito. La Biblia dice: "Cualquier cosa que pidas con fe, si crees que la vas a recibir, la tendrás".
Observa las cosas que quieres como si estuvieran a tu alrededor. Visualízate teniéndolas y usándolas. Haz uso de ellas en tu imaginación, igual que como las vas a usar cuando sean tuyas. Sumérgete en tu imagen mental hasta que la puedas ver con total claridad tan solo con cerrar los ojos, y después toma posesión de ese sueño. Reclámalo como tuyo. Asúmelo en tu mente, con la completa fe de que es tuyo. Entrégate a esta posesión mental. No dudes ni por un instante que es real.
Vive en la casa nueva, ayuda a las causas benéficas en las cuales crees, maneja el auto que deseas, observa a tus hijos recibiendo la educación que merecen, viaja a donde siempre has querido viajar. Haz todo esto en tu mente, y con confianza planea más cosas. Piensa y habla de todo aquello que has pedido como si fuera tuyo. Imagina un ambiente y una condición financiera exactamente como la quieres, y vive todo el tiempo en ese entorno mental y en esa condición financiera hasta que se convierta en realidad. No realices este ejercicio como quien construye castillos en el aire. Abraza la fe de que lo que imaginas se está realizando y el mantente firme en el propósito de que se va a realizar. Recuerda que es fe y propósito en el uso de lo que has visualizado lo que establece la diferencia entre el soñador con intención y el iluso.
Tu parte es formular inteligentemente tu deseo por aquellas cosas que hacen una vida más completa, y después imprimir todo este deseo en tu mente. Tu fe y tu voluntad para trabajar por dicha meta se encargarán del resto. "Cree y recibirás".
Sin embargo, la respuesta a lo que buscas no es de acuerdo a tu fe mientras hablas, sino de acuerdo a tu fe mientras actúas. No puedes magnetizar un pensamiento hablando de él de vez en cuando y después olvidándote del asunto por una semana. De nada sirve lo que pienses, proyectes y planees si no está acompañado por el propósito y la determinación de actuar. ♣♣♣♣♣♣♣
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Por david_kether - 21 de Marzo, 2008, 1:00, Categoría: Ley de atraccion.
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6. El extraordinario poder del pensamiento positivo.
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"Todos somos responsables por los pensamientos que albergamos en nuestra mente en cualquier momento. Tenemos la capacidad de pensarlo que deseemos. Así que inclusive todas nuestras actitudes y comportamientos negativos y autodestructivos se han originado en la manera en que hemos elegido pensar". Wayne Dyer
Un pensamiento es una sustancia concreta que produce resultados específicos, y afecta nuestra mente y cuerpo de maneras muy precisas. Muchas personas erróneamente creen que los pensamientos son cosas triviales que no tienen mayor efecto en nuestra vida o nuestro éxito. Pero lo cierto es que la mente tiene la capacidad de crear aquella realidad representada o imaginada por cada uno de nuestros pensamientos.
De hecho, el postulado general de la ley de la atracción es que todo ser humano puede formar ideas en su pensamiento, impregnarlas de fe y propósito, y por medio de una acción decidida generar la creación de aquello que había imaginado. Sin embargo, para lograr esto, debemos primero formar una imagen mental clara y precisa de lo que deseamos tener, hacer, o ser, y mantener esta imagen mental en nuestro pensamiento, mientras agradecemos por anticipado que dicha meta esté en proceso de hacerse realidad. Este es el proceso mediante el cual dicho deseo es enviado al universo y las fuerzas creativas se ponen en movimiento.
Para poder recibir lo suyo cuando le llegue, la persona debe utilizar siempre su potencial al máximo y estar dispuesta siempre a dar más de lo que su trabajo o posición demanda. Debe mantener en su mente el propósito de vivir una vida de abundancia, y debe hacer, cada día, todo lo que pueda hacer ese día, cuidando de realizar cada actividad de la manera más efectiva y excelente posible.
Los hombres y mujeres que practiquen estas instrucciones con toda seguridad lograrán aquello que tanto anhelan. No obstante, no podemos olvidar que lo que recibamos va a ser en proporción exacta a qué tan definidas sean nuestras metas, qué tan clara esté esa visión grabada en nuestra mente, qué tan firme sea nuestro propósito y nuestra fe, y qué tan profundo nuestro espíritu de gratitud.
A través del lente de la mente subconsciente
Todos tenemos la libertad de escoger en qué decidimos enfocar nuestra atención. Lamentablemente, muchas personas eligen enfocarse en cosas que las limitan y las debilitan. Vigila con cuidado en qué te enfocas. Piensa que tu mente es como una cámara de video y tu interpretación del mundo no es más que el resultado de aquello en lo que elijas enfocar esa cámara.
Imagínate por un momento que vas a una fiesta. Seguramente habrás notado que casi siempre hay una o dos personas que deciden que no importa lo que suceda, ellas no se van a divertir. Toman la decisión de estar aburridas y nadie las hace cambiar de parecer. Generalmente las vemos en una esquina, sentadas, con los brazos cruzados, y una cara de enfermas que aterra.
Ahora imagínate que llegas a la fiesta y decides enfocar tu cámara sólo en una de estas personas. Toda la noche mirándola a ella. ¿Cuál va a ser tu interpretación de la fiesta? Si alguien te pregunta al día siguiente cómo estuvo la fiesta, seguramente responderás que estuvo aburrida. Es posible que las otras cien personas hayan tenido una velada espectacular y se hayan divertido mucho, pero tú has evaluado la reunión basado en el comportamiento de una sola persona, ya que en ella enfocaste tu cámara.
La pregunta importante es: ¿es ésta una evaluación acertada del ambiente que reinó en el festejo? Por supuesto que no. Sin embargo, ¿no es esto lo mismo que estás haciendo cuando decides que clase de día vas a tener basado únicamente en el clima, o cuando dices que nadie te aprecia, basado solamente en la opinión de una persona? ¿Comienzas a ver la conexión?
¿Qué sucedería si decides enfocar tu cámara en otra persona durante la fiesta? Quizás hayas encontrado que en toda celebración también hay por lo menos una o dos personas que han decidido que van a pasar el mejor rato de su vida. Ellos se fueron a divertir como si ese fuera su último día. Gozan, ríen, bailan y celebran, a tal punto que su sola presencia dice: ¡Entusiasmo! ¡Alegría! ¿Qué sucede si decides enfocar tu cámara en esta persona? ¿Cambiaría tu evaluación de la fiesta? Por supuesto que sí.
De igual manera, si decides que quieres tener una gran vida, si deseas que hoy sea un día espectacular, te aseguro que hay muchas cosas en tu vida en las que puedes enfocar la cámara de tu mente que te harán sentir optimista, entusiasmado y feliz. Si en lugar de salir de casa por la mañana y mirar las nubes negras que presagian lluvia, ves el sol que se encuentra detrás de ellas, o si enfocas tu cámara en las personas, la naturaleza, tus sueños y logros, seguramente vas a tener un gran día y una vida maravillosa.
Pero si quieres sentirte deprimido, infeliz, triste y derrotado, también vas a poder encontrar eventos en tu día y en tu vida en los cuales enfocar tu mirada, que seguramente te harán sentir de esa manera. Lo más increíble de todo es que hay personas que se han programado sólo para encontrar aquellos eventos y momentos que las hacen sentir derrotadas y débiles. Que triste, ¿no es cierto?
Es posible que tú conozcas a algunas de estas personas. Son aquellas a quienes les dices "que hermoso día para ir al parque, ¿verdad?", y te responden: "sí, pero no celebres todavía que con seguridad llueve más tarde". O les dices "que hijo tan inteligente tienes, es un genio para la ciencia y las matemáticas", y te responden: "sí, pero tiene muchos problemas con la ortografía". Son incapaces hasta de recibir un elogio. "¡Que bonita estás!"; "No, si no sabes lo mal que me he sentido últimamente".
Lo peor de todo es que no sólo enfocan sus cámaras en sus flaquezas o en sus caídas, sino que hacen un zoom con ella; toman cualquier contrariedad que les haya ocurrido y llenan con ella toda la pantalla de su mente. La agrandan y le dan proporciones gigantescas a cosas relativamente triviales. Si un día experimentan un tropiezo, sin importar los demás logros que hayan obtenido, suelen decir: "¿Por qué será que a mi todo me sale mal?" Si su pareja olvida agradecerle un favor que le haya hecho, dicen: "Nadie aprecia lo que yo hago" o "nunca recibo un agradecimiento", y de repente ese evento lo es todo. No permitas que esto te suceda. Recuerda que ningún evento constituye toda tu realidad.
Para los fracasados cualquier momento adverso se convierte en toda su realidad, mientras que el triunfador sabe que su éxito depende, en gran medida, de ver las cosas como pueden llegar a ser y no necesariamente como son. Saber dónde enfocar nuestra visión, inclusive frente a las circunstancias más adversas, nos ayuda a crear expectativas que influirán de manera dramática en los resultados que obtengamos.
Cómo utilizar la mente para practicar el éxito
De acuerdo a la ley de la atracción, nosotros podemos utilizar la pantalla de nuestra mente subconsciente para proyectar en ella nuestros triunfos o nuestros fracasos. Dependiendo de lo que decidamos proyectar viviremos una vida de éxito y felicidad o una de frustración y desencanto.
Hace algunos años una escuela puso a prueba este postulado de que los pensamientos y las imágenes que mantenemos en la mente, en forma permanente, tienden a reflejarse en las condiciones y circunstancias de nuestro entorno. Para comprobarlo, tomaron tres grupos de jóvenes y los llevaron a la cancha de basketball para determinar qué tan efectivos eran encestando desde la línea de tiro libre.
La escuela determinó que el promedio de efectividad de los tres grupos era muy similar y equivalía al 22%. Es decir, que lograban encestar sólo dos canastas de cada diez intentos.
Posteriormente, tomaron al primer grupo y le dieron las siguientes instrucciones: "Durante los próximos treinta días queremos que vengan al campo de juego y practiquen su tiro libre durante treinta minutos".
Al segundo grupo le ordenaron que durante los siguientes treinta días no tocaran el balón, ni practicaran, y que sólo se limitaran a ir a la biblioteca durante media hora todos los días para realizar un ejercicio de visualización en el cual se imaginaran ejecutando lanzamientos de tiro libre sin fallar ninguno de ellos. Las instrucciones eran que se vieran encestando cada lanzamiento que hicieran.
Al tercer grupo se le encargó que realizara el mismo ejercicio durante todo el mes, y que, además, entrenaran todos los días media hora en el campo de juego, teniendo en cuenta las imágenes mentales que habían visualizado.
Al final de los treinta días volvieron a medir los porcentajes, para establecer el efecto que las prácticas, tanto físicas como mentales, hubiesen podido tener en el desempeño de los jugadores.
El primer grupo, que practicó treinta minutos diarios, incrementó su efectividad de un 22% a un 32%. Y aunque un 32% aún es muy bajo, lo cierto es que representó un aumento de un 50% sobre el nivel del cual habían partido.
El segundo grupo, que no realizó ningún entrenamiento, pero que desarrolló durante los treinta días el ejercicio mental de visualizarse acertando todo lanzamiento, subió su porcentaje a un 42%. Lo increíble es que sin hacer ningún tipo de práctica física, su efectividad se duplicó. Esto es un logro espectacular, especialmente si se tiene en cuenta que lo único que cambió fue su programación mental. Ellos modificaron un programa mental en el cual se veían siempre fallando, por uno en el que se veían siempre triunfando, y ese solo cambio les permitió aumentar su efectividad en un 100%.
El tercer grupo, que realizó los dos tipos de práctica, subió su porcentaje al 86%. Como te podrás dar cuenta, hubo un enorme incremento en la efectividad de aquellos jóvenes que practicaron tanto física como mentalmente. Su eficiencia aumentó en un 300%.
Esta verificación muestra la indiscutible relación que existe entre nuestros pensamientos y nuestra manera de actuar. La buena noticia es que este es un poder que está al alcance de todos. Imagínate si de ahora en adelante comienzas a hacer lo mismo antes de entrar a tu próxima entrevista de trabajo, o antes de hablar con tu siguiente cliente o de participar en tu próxima competencia o de empezar tu siguiente dieta. Qué tal si comienzas por practicar tu éxito mentalmente en lugar de sabotear tus posibilidades de triunfo, practicando tu fracaso.
Si utilizas tu pensamiento de esta manera lograrás hacer que tu éxito sea un reflejo automático. Sin embargo, para que esto suceda, deberás interiorizar aquellos pensamientos, ideas, leyes y hábitos que te permitan convertirte e un triunfador. El objetivo es lograr que estas leyes del éxito, que a veces ignoramos, y otras veces mantenemos brevemente en nuestra conciencia, pasen a ser parte de nuestro pensamiento subconsciente, donde puedan tener permanencia y actuar de manera automática, guiándonos en nuestras acciones.
Recuerda que al igual que con las leyes que rigen el universo físico, las leyes para alcanzar el éxito afectan nuestras acciones, independientemente de que las conozcamos, las ignoremos o no sepamos de su existencia. Si te asomas por una ventana demasiado afuera, la ley de la gravedad operará sobre ti haciendo que caigas al vacío, así nunca hayas escuchado acerca de esta ley. Lo mismo sucede con los principios del éxito. Si los ignoramos pagaremos las consecuencias.
Cuando se elige programar la mente para el fracaso
Todas las decisiones que tomamos y la manera como actuamos, consciente o inconscientemente, son el resultado de la información con que hemos programado nuestro subconsciente.
¿Cómo podemos programar nuestro subconsciente con la información que nos permita triunfar y experimentar felicidad en nuestras vidas? ¿Cuáles son los mecanismos mediante los cuales ocurre esta programación? ¿Qué funciona y qué no, qué es ficción y qué es verdad?
Si, como muchos científicos piensan, todo aquello que llega a tu mente a través de los sentidos, ya sea consciente o inconscientemente, queda grabado en ella para siempre, ¿cómo es posible que programemos nuestra mente con ideas limitantes y autodestructivas?
Para responder a este interrogante debemos recordar que únicamente la parte consciente de nuestra mente puede distinguir entre las ideas constructivas y las destructivas. De igual manera, debemos entender los procesos mediante los cuales esta programación se lleva a cabo.
Nuestra mente consciente tiene a su disposición dos procesos, la inducción y la deducción, mientras que el subconsciente sólo procesa información a través de la deducción.
El proceso inductivo que ocurre en nuestra mente consciente involucra el análisis, el juicio, la comparación y la selección de diferentes opciones o alternativas. A todo esto es a lo que nos referimos cuando utilizamos el término "pensar", que es una función exclusiva de la mente consciente.
Nosotros razonamos de manera inductiva constantemente. Lo hacemos cuando observamos y reunimos ciertos hechos o situaciones, sacamos una conclusión general a partir dé ellos y después, de alguna manera, buscamos probar dicha conclusión. Estos tres pasos suceden diariamente sin que nos demos cuenta.
Por ejemplo, si estás invitado a una cena y llegas a la mesa, el proceso para escoger dónde sentarte se basa totalmente en el razonamiento inductivo. Es posible que prefieras sentarte junto a la ventana, sin embargo, si hace frío y acabas de entrar, es probable que quieras sentarte lejos de ella. También es posible que tu decisión dependa de quienes ya están sentados o de junto a quién desees estar. Tú simplemente examinas las diferentes opciones, las analizas, las comparas, y basado en esto seleccionas la que consideras es la mejor opción.
El proceso deductivo funciona de manera distinta puesto que no exige el razonamiento calculado del método inductivo. En lugar de reunir datos y de derivar una conclusión general a partir de éstos, el razonamiento deductivo empieza en el otro extremo. Se inicia con una generalización -premisa mayor que aceptamos como cierta; después aplicamos esa idea a un caso específico -premisa menor-, y la deducción es obvia.
En este proceso, la mente simplemente acepta las premisas presentadas -sin importar si son ciertas o falsas- y llega a ciertas conclusiones basadas en dichas premisas. Es importante tener en cuenta que los dos tipos de razonamiento tienen una gran desventaja y es que la validez de la deducción o conclusión a la que se llega depende de que las premisas en que se basa sean verdaderas.
Mediante la hipnosis se ha podido mostrar que el subconsciente utiliza procesos puramente deductivos. En este estado de conciencia alterada el hipnotizador puede hablar directamente al subconsciente de la persona, sin la interferencia de los juicios de la mente racional -la cual se encuentra temporalmente suspendida-. La persona bajo hipnosis acepta las sugerencias del hipnotizador, sin razonar sobre éstas, analizarlas o cuestionarlas, lo cual demuestra el estado receptivo, pasivo y no analítico de la mente subconsciente.
En términos generales, el proceso deductivo comienza con una premisa que nuestra mente utiliza para derivar en una conclusión. Una premisa es simplemente una afirmación que puede ser falsa o verdadera. También pueden ser dos premisas, una mayor y la otra menor, y una conclusión derivada de las dos. Esto es conocido en el campo de la lógica como un silogismo. Un ejemplo es:
Premisa mayor: Todos lo perros son mamíferos.
Premisa menor: El pastor alemán en un tipo de perro.
Conclusión: El pastor alemán es un mamífero.
No ha existido un proceso de pensamiento racional para llegar a esta conclusión. Ésta es simplemente la deducción lógica de estas dos premisas.
Así es como nuestro subconsciente funciona. Lamentablemente, muchas de las premisas bajo las cuales opera son falsas creencias que ha recibido del mundo exterior, críticas o juicios negativos de otras personas, o generalidades que carecen de total validez. Sin embargo, basado en ellas, llega a conclusiones totalmente erradas, las cuales tarde o temprano se manifiestan en nuestra vida.
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